El reverso tenebroso de la depreciación del yen


Si hay que destacar un gran éxito de las Abenomics, ése ha sido la depreciación del yen, un 21% de media contra las principales divisas y en particular un 26% contra el dólar desde noviembre de 2012. Gracias a la debilidad de la divisa se ha conseguido el objetivo de incrementar las exportaciones del país: el crecimiento interanual registrado (a datos de octubre) ya asciende al 18,6%, frente a la media del 8,6% y a la mayor velocidad desde 2010, como observan desde Nordea

No obstante, desde la gestora hacen notar que esta debilidad también tiene su lado negativo. Y para ello, se fijan en las importaciones, que han alcanzado un crecimiento inédito del 26,1%, lo que supone un déficit comercial de más de un billón de yenes. 

La segunda implicación negativa de la depreciación de la divisa viene del lado de las energías. Tras la crisis nuclear de Fukushima, en la actualidad están cerrados los reactores nucleares que alimentaban al país, de tal manera que en la actualidad la energía supone el 65% de las importaciones del país… y con los precios al alza. 


“Dado que la energía nuclear ha supuesto un 30% de la generación de electricidad, la compensación se debe obtener de combustibles más caros, como el petróleo y el gas natural, que Japón no produce por sí mismo”, explican desde Nordea. Este desequilibrio ya se está reflejando en la balanza por cuenta corriente en el país, que en el tercer trimestre reflejó una caída del 1,8% en las exportaciones netas. “Si esta tendencia continúa, el crecimiento japonés podría finalmente ser herido por el débil yen, más que beneficiarse de él”, continúan desde la gestora.

La tercera lectura viene de la parte inflacionista, pues los costes más altos de importar energía se han traducido en inflación sobre costes, lo que explica que la inflación general haya subido mucho más rápido que la subyacente. “Esto son malas noticias para los consumidores, que aún no han sido compensados con un aumento sustancial de los salarios”, apuntan desde la entidad. 

Debido a esta situación, desde Nordea optan por mantenerse cautos en su postura sobre la economía nipona. “Mantenemos la visión de que las políticas monetarias y fiscales sólo pueden jugar un papel limitado en el potencial de crecimiento de largo plazo, y el paso más crucial en las Abenomics es la reforma estructural, que sigue siendo la flecha que falta”, afirman. En consonancia con esta visión, mantienen sin cambios sus previsiones sobre el yen, del que espera que alcance los 110 dólares a finales de 2015. “Si el primer ministro Abe sigue retrasando la reforma, nos inclinaremos por revisar las previsiones sobre el yen hacia el lado más débil”, añaden.

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