El reloj de la inversión de Fidelity: la maldición de los años pares


Por primera vez desde mayo de 2009, el reloj de la inversión de Fidelity apunta a una posición neutral en renta variable, en la que no se aconseja entrar hasta que no se produzca un cambio en la política monetaria que conduzca a la reflación, una situación a la que se llegará antes de finales de año. “Hemos vendido acciones y materias primas dos veces en el último mes para ser neutrales en activos de riesgo: mantenemos una posición neutral en acciones y una ligera sobreponderación en inmuebles, equilibrada con una nueva posición infraponderada en materias primas”, cuyos precios tocarán techo pronto. Es la estrategia de Trevor Greetham, director de asignación de activos de Fidelity.

En renta variable, el gestor sobrepondera EEUU, Asia menos Japón y mercados emergentes en detrimento de Europa, y por sectores, consumo y salud frente a industria y sector financiero. Ésta es el "tactical asset allocation" que aconseja el actual momento en que se encuentra el “Investment Clock” de Fidelity, un reloj que define la asignación de activos propicia para cada momentum económico.

Las razones que explican su posición neutral en activos de riesgo se deben a que “las acciones tienden a comportarse peor que los bonos hasta que los indicadores adelantados tocan fondo y eso no es probable que ocurra antes de finales de 2010 o comienzos de 2011, dado el flujo habitual del ciclo de inventarios”, afirma. Hasta entonces, una racha alcista desde un entorno de sobreventa a corto plazo podrían dar incluso una señal de infraponderación.

Así se justifica la llamada “maldición de los años pares” pues según los estudios, los ciclos alcistas de los inventarios (buenos para los beneficios y las acciones) han tenido lugar recientemente en los años naturales impares. En los últimos ciclos, que duran unos dos años, la bolsa ha batido a la deuda en un 113% en los años impares, por lo que habría que esperar a 2011.

“Las desaceleraciones minicíclicas impulsadas por los excedentes de inventarios explican por qué los años naturales pares han sido tan malos para los inversores bursátiles durante la última década”, afirma Greetham, si bien matiza que ahora resulta difícil distinguir entre una desaceleración minicíclica y algo más grave en sus primeras fases.

“Un importante cambio de política monetaria hacia la reflación podría ser un detonante para comprar antes renta variable, pero Trichet es tan contrario a la relajación cuantitativa que sería necesaria una gran caída en las acciones para que diera el paso. Los chinos podrían dar marcha atrás en sus medidas para controlar los precios inmobiliarios, pero probablemente tendrían que ver un giro en el crecimiento de los precios al consumo y las exportaciones para volver a activar las medidas de estímulo”, predice.

Reflación antes de finales de año

Las lecturas sobre crecimiento e inflación se introducen en el modelo "Investment Clock" para determinar la probabilidad de que prevalezcan cada uno de los cuatro ciclos que ilustra el reloj dentro de 3 a 6 meses. El ciclo económico teórico pasa de sobrecalentamiento, fase en la que entró en octubre según publicó Funds People, a estanflación cuando el crecimiento toca techo. Sin embargo, resulta difícil creer que hemos crecido lo suficiente como para absorber el exceso de capacidad. Una desaceleración en este contexto se traduciría casi con toda probabilidad en un regreso rápido a la reflación a medida que cae la inflación. “Nuestro pronóstico es que antes de finales de año estaremos en reflación", una combinación de recesión e inflación artificial creada por el Estado al incentivar la producción que, debido al exceso, acaba derivando en una caída de precios.

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