“El que compra bolsa o bonos emergentes debería plantearse comprar materias primas”


El mundo y los mercados están en continua evolución y, en este dinámico contexto, el papel de las materias primas en las carteras y su comportamiento también son distintos que en el pasado. Así, si tradicionalmente se concebía que los bonos y las acciones funcionaban bien en determinadas circunstancias del mercado y las materias primas lo hacían en otras, la experiencia de los últimos años demuestra la caducidad de esa tesis. “Desde principios de la década de 2000 se está produciendo una correlación entre commodities, renta variable y renta fija que no se había producido en los últimos 80 años”, afirma Sean Corrigan, estratega jefe de inversiones de Diapason Commodities Management, gestora especializada en materias primas que ha registrado sus fondos UCITS por primera vez en el mercado español este año.

 

Así, la razón fundamental de este cambio es el efecto que el crecimiento chino ha tenido sobre la renta variable y también sobre los precios de las materias primas: si el crecimiento mundial, apoyado por China, impulsa al alza las bolsas y especialmente las emergentes, los precios de la energía y los metales básicos también se disparan, ante la demanda que genera dicho crecimiento. De ahí la correlación entre la evolución de renta variable de los mercados emergentes y las commodities. “Un inversor que se plantea comprar bolsa o bonos del mundo en desarrollo también debería pensar en comprar materias primas”, afirma Corrigan, asegurando que, en la medida en que los mercados emergentes han dejado de ser una inversión alternativa para convertirse en un activo principal en las carteras, también debería ser el caso de las commodities. Y de ahí que éstas se hayan convertido en una “excelente forma de participar en el crecimiento de los mercados emergentes”.

 

Pero, además de este argumento, existe otro que le hace prever una tendencia alcista para el activo y es la política monetaria expansiva de los bancos centrales y su impulso de la liquidez, sin visos de terminar pronto debido a su intención prioritaria de impulsar el crecimiento y el empleo en lugar de controlar la inflación. “Los bancos centrales están repitiendo los mismos errores que a mediados de los años 60, promoviendo el crecimiento y olvidando la estabilidad de precios. Está demostrado que cuanto más alto llega la inflación, más bajo también es su suelo y ahora las autoridades utilizan cualquier signo de debilidad económica como excusa para relajar la política monetaria, adelantándose al ciclo y multiplicando también el efecto inflacionista y su profundidad”, explica.

 

En esos casos los precios de las materias primas suben, tanto por la expansión monetaria como porque suponen una buena protección frente a posibles crecimientos de la inflación.“La inversión en commodities ha demostrado una alta correlación con la evolución del IPC, especialmente en los momento en los que esta se acelera”, dicen en Diapason. Y sobre todo está ocurriendo en EEUU, dónde la expansión monetaria está en máximos históricos con una inflación claramente creciente y donde las autoridades “buscan excusas para hacer incluso más y que sea políticamente aceptable”.

 

“La prioridad y preocupación es cómo reparar la crisis de corto plazo”, dice el experto, indicando que para cambiar su perspectiva tendría que ver un cambio en las prioridades de los bancos centrales, algo que está lejos de producirse. De hecho, de producirse ese escenario hipotético, habría una recesión que duraría varios años antes de producirse la recuperación, lo que podría dañar el precio de las commodities, pero el experto cree que es algo muy poco probable.

 

Por todo ello, y aunque reconoce que el precio de las materias primas no está exento de vaivenes y volatilidad, correcciones cíclicas y sufrimiento en situaciones de estrés financiero, confía en una tendencia alcista para el activo, debido a la alta demanda en un mundo de crecimiento, sobre todo emergente, y a su capacidad de funcionar como protección frente a la inflación en un mundo de bajo o nulo crecimiento.

 

Diversificación más que descorrelación

Para Corrigan, este comportamiento de las materias primas demuestra su capacidad para diversificar las carteras, más allá de añadir un activo que se mueva de forma descorrelacionada. De hecho, afirma que los metales y las commodities agrícolas suelen estar relacionadas con el ciclo económico, algo que no ocurre con el oro, pues la suya es una historia de valor, más que de oferta y demanda. Así, el oro responde a dos influencias: la relajación de la política monetaria (la subida en su precio refleja el exceso de liquidez el sistema) y las situaciones de estrés financiero, por lo que es un seguro en momentos de aversión al riesgo o risk off y una buena baza de diversificación en la cesta de materias primas por su comportamiento diferente con respecto a las demás en esos contextos. “Tras las últimas correcciones, el oro irá recuperándose pues no me sorprendería si las actuales condiciones de mercado persisten”, afirma Corrigan.

 

Analizando el escenario actual, el experto considera que si Europa mejora su situación (si no aparecen negativas sorpresas de forma repentina), EEUU sigue con su política monetaria expansiva y China ha alcanzado el punto álgido de restricción monetaria, y el crecimiento es mayor, la energía y los metales industriales lo harán muy bien, y el oro lo hará peor. En un escenario de crisis financiera, sin embargo, el oro sería el mejor activo, y en otro de estaglación (inflación con bajo o nulo crecimiento) los metales industriales lo harían peor que la energía. Según Corrigan, si el crecimiento se generaliza, la oportunidad también estaría en las commodities industriales.

 

El experto defiende la inversión en materias primas de forma directa frenta a la renta variable de mineras asegurando que en renta variable entran otros factores, como el riesgo fiscal de los gobiernos donde están ubicadas, los desastres naturales o las huelgas, que no tienen que ver con la commodity. Además, hay que contar con el riesgo de bajadas del mercado y el hecho de que en esas compañías, la materia prima es sólo uno de los inputs para aumentar los márgenes.

 

Primer registro del año en España
Diapason es una firma independiente creada en 2003, tiene origen suizo y está dedicada exclusivamente a la gestión de materias primas, activo sobre el que establece tres negocios: el de gestión de fondos, cuentas gestionadas para fondos de pensiones y construcción de índices. Está representada por la compañía Atrium Portfolio Managers en España, mercado al que ha traído el fondo Diapason Commodities, también con registro en Francia e Italia. “El inversor español no tiene una gran tradición de invertir en el activo, pero eso está cambiando y nuestro mensaje es que es una clase de activo que debe formar parte de las carteras”, dice Gonzalo Alfaro, socio de Atrium. De hecho, los inversores están concienciándose de la necesidad de protegerse frente a la inflación con activos reales.

 

El producto invierte en los cinco principales grupos de materias primas (energía, agricultura, ganadería, metales industriales y metales preciosos), incluyendo sólo las commodities listadas en la lista de la OECD, y cumple la normativa UCITS, siguiendo su propio índice (Diapason Commodities Index). Se trata de una versión de su fondo registrado en Caimán, pero menos flexible por estar regulado. Así, no puede invertir directamente y negocia swaps sobre índices de materias primas diversificados, y cuenta con tres fuentes de alfa: la rotación de índices, el alzamiento de la curva y una asignación táctica. De hecho tiene un proceso, automatizado e instaurado en 2007, que optimiza el rolling sobre la curva evitando el efecto contango y que proporciona un alpha anual de entre el 4% y el 5%.

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