“El problema no es de falta de regulación, sino de reguladores que actúan como forenses”


“En una era de organizaciones sin nombre, nuestra compañía pone el nombre de su propietario en la puerta. Los clientes saben que Bernard Madoff tiene interés en mantener la inmaculada

trayectoria de creación de valor, negociaciones justas y elevado nivel ético que siempre le han distinguido”. Esta declaración, que adornaba la web de Bernard L. Madoff, contrastaba con el escaso nivel de transparencia de la firma.



“No invertíamos con Madoff porque el due dilligence operativo no podía ser completado por la opacidad de la información”, señala Iván Poza, director de Harcourt Investments en España. Este escándalo ha dejado en evidencia a la SEC, que nunca había realizado una inspección en la unidad de asesoría de inversiones de Madoff, según publica la prensa de EEUU.



“Madoff estaba controlado por la SEC, por lo que en este caso el problema no es de déficit de regulación sino de reguladores que actúan como si fueran forenses”, afirma Guillermo Zunzunegui, socio de Altex Partners, una firma española que no cuenta con ningún producto gestionado por Madoff en sus carteras.



Los investigadores aseguran ahora, según publica Bloomberg, que la compañía de Madoff mantenía un negocio paralelo de gestión que no había sido registrado ante las autoridades. Más de una docena de agentes de la SEC investiga las cuentas de la firma.



“Madoff es uno de los mayores brokers de la bolsa de Nueva York, pero yo no le considero el típico gestor de hedge funds, que por lo general sólo nos dedicamos a gestionar fondos de hedge funds o single hedge funds, o a lo más todo tipo de fondos incluyendo fondos tradicionales y fondos alternativos. Desde este punto de vista, el daño a la industria mundial de hedge funds creo que será menor que el daño que en su día hizo LTCM”, añade Zunzunegui.



La firma de Madoff se enfrenta ahora a un posible aluvión de demandas por parte de inversores afectados, entre los que se encuentran varias instituciones españolas, incluyendo a Santander y BBVA. “El problema que tenemos en España, es que Madoff tiene aquí cuatro grandes distribuidores de su producto, que en los últimos años lo han vendido de forma agresiva por lo que parece evidente que tenemos una cuota del problema mucho más grande del que corresponde al tamaño de nuestra economía”, agrega Zunzunegui.
 

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