Miopía inversora: el problema de centrarse en lo malo y olvidarse de las cosas positivas


“Cada día, 137.000 personas en el mundo salen de la extrema pobreza. Es una noticia que podría haber estado en las portadas de los periódicos diariamente durante los últimos 25 años. ¿Por qué no es así? Todos los días, en los medios de comunicación, aparecen informaciones sobre terrorismo, guerras, desigualdad, crimen, contaminación… El periodismo nos da una fotografía del mundo, pero con algunos sesgos… Las noticias son sobre lo que pasa, no sobre lo que no pasa. Cuando algo va mal, se toma como noticia, mientras que cuando va bien, a menudo no se tiene en cuenta, no se aborda. Lo malo es psicológicamente más fuerte que lo bueno”, expone Steven Pinker, profesor de Harvard, en su último libro El caso para la razón, ciencia, humanismo y progreso.

Según explica, de manera continuada las noticias se han vuelto más negativas a lo largo de las últimas décadas a pesar de que, objetivamente, el mundo ha ido a mejor: la esperanza de vida ha aumentado debido fundamentalmente a la fuerte reducción de la mortalidad infantil; hace 200 años solo el 10% de la población mundial vivía por encima de la línea que marca la extrema pobreza; hoy ese porcentaje es del 90%; cada vez menos personas mueren en guerras, cada vez menos personas mueren de hambre… “A medida que el mundo ha ido mejorando, la cobertura de los medios ha ido volviéndose cada vez más negativa. Por supuesto que existen problemas, muchos de los cuales son horribles, pero también es importante fijar la atención en lo que dicen los datos objetivos”, afirma.

Extrapolación de la tesis a los mercados financieros

Realizar un análisis frío de los datos también es clave en el mundo de los mercados financieros donde, a menudo, la atención se centra en aspectos negativos, lo que lleva a los inversores a tomar decisiones que, echando la vista atrás, se demuestran erróneas. Durante los últimos diez años tanto la renta variable como la renta fija han protagonizado un fulgurante rally alcista en un entorno en el que se han vivido crisis de deuda soberana, rescates bancarios, riesgo de Grexit, tapers tantrums, guerras comerciales, Brexit… Todas ellas fueron (y en algunos casos siguen siendo) noticias que han copado las portadas de los medios de comunicación durante semanas, meses e incluso años. Todas con sesgo negativo y con la capacidad de inducir al inversor a mantenerse al margen de los mercados.

Los movimientos que se han apreciado recientemente en las carteras de los inversores españoles vuelve a poner de manifiesto el problema de ahogarse en la negatividad. En diciembre, muchos vendieron tras un 2018 excepcional, en el que más del 80% de las clases de activo generaron rentabilidades negativas. Los que lo hicieron se perdieron la recuperación de 2019. Paradójicamente, muchos de los que permanecieron invertidos están deshaciendo posiciones ahora, ante el temor de que este año sea una repetición del anterior, de ganancias en el primer trimestre y pérdidas en los tres siguientes, coinciden en señalar a Funds People distintos responsables de gestoras internacionales con oficina en España.

Son muchos los que esperan una caída para volver a entrar a precios más atractivos pero… ¿y si esa corrección no llega? “En alguna ocasión, uno de mis hijos que quería invertir me dijo: ¿por qué hacerlo ahora si los mercados han subido? ¿No sería mejor esperar a que los precios caigan? Yo les digo: analicemos cuáles son los escenarios. Puedes comprar ahora y que dentro de un año el activo haya corregido y hayas generado una rentabilidad negativa o puedes esperar y que, dentro de un año, el mercado haya subido y hayas dejado escapar la posibilidad de rentabilizar tu dinero”, revela David Polak, director de inversiones de Capital Group. El problema que le plantea su hijo es el mismo que le plantean los clientes a su banquero privado o asesor financiero: el de tratar de identificar cuál es el mejor momento.  

En el mundo de las inversiones, el market timing es una epidemia. David Greene, gestor de Amundi, lo define como algo que los clientes reconocen que no se debería hacer, pero que al final todos intentan hacer. “La labor de banqueros privados y asesores financieros no debería centrarse en intentar averiguar la dirección del mercado, sino en construir una cartera sólida y dedicar tiempo a hacer entender al cliente que esa es la manera de llegar a buen puerto con sus inversiones”, sostiene Ricardo Comín, director comercial de Vontobel para Iberia. En la mayoría de los casos, el market timing es una práctica que sale mal.

Incluso entre los inversores profesionales esta práctica no es recomendable, ya que saber cómo va a reaccionar el mercado a un evento concreto es algo muy difícil de pronosticar. La historia demuestra lo difícil que es. El resultado del referéndum del Brexit provocó caídas en los mercados durante los dos días posteriores a la celebración del referéndum, pero posteriormente los mercados se recuperaron y siguieron subiendo. Es un ejemplo muy claro. Ahora el foco está en los motivos e implicaciones que provocará el giro de discurso y de política de los bancos centrales. La clave, nuevamente, podría estar en analizar los datos fríamente.

La visión oportunista...

La Reserva Federal anunció el final de la reducción de su balance. A partir de mayo, rebajarán los límites de 30.000 a 15.000 millones de dólares, lo que -según los cálculos de Mondher Bettaieb, gestor de renta fija en Vontobel- significa que comprarían 15.000 millones más de bonos del Tesoro al mes a partir de finales de mayo. “Esto aumentará la liquidez en dólares y contribuirá a un mayor exceso de liquidez. El exceso de liquidez también recibió un impulso tras la última ampliación del TLTRO III del BCE y esto lo fortalece aún más. A modo de recordatorio, el sistema bancario europeo genera unos 250.000 millones de nuevos depósitos cada año y estos no tendrán que utilizarse para sustituir la antigua operación TLTRO que se puso a disposición de los bancos. En este último caso, 750.000 millones de fondos vencerán en 2021, pero ahora son sustituidos por la nueva operación”, explica.

Según Bettaieb, teniendo en cuenta que, al menos, tenemos unos tres años completos antes de que la nueva operación venza en 2023, durante los cuales el sistema bancario europeo recogerá nuevos depósitos, esto significa que el sistema europeo se beneficiará ahora de un exceso de liquidez de 750.000 millones (tres años por 250.000 millones de nuevos depósitos). “Así que, el próximo exceso de liquidez es simplemente formidable para los mercados de bonos. Esto no sólo sostendrá el ciclo económico y crediticio, también es positivo para el S&P 500. Históricamente, el índice sube alrededor de un 20% desde el momento en el que se cree que la Fed ha terminado con el ciclo de subidas, siempre y cuando haya un crecimiento económico aceptable. Nosotros no lucharemos contra la Fed ni contra el BCE en esta fase”.

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… y la visión más cauta

Frente a esta visión, que invita a asumir más riesgo en cartera, es importante analizar las cosas desde todos los ángulos posibles y escuchar a los que defienden la postura contraria, como por ejemplo Ariel Bezalel, gestor de renta fija en Jupiter, quien se muestra bastante cauto en estos momentos. Él es consciente de que puede dejar de ganar pipos a corto plazo por la visión conservadora que mantiene en su fondo, pero considera que el riesgo de asumir duración hoy en deuda con grado de inversión y high yield es demasiado elevado: para Bezalel, se trata de áreas en las que hay poco que ganar y mucho que perder, teniendo en cuenta que los spreads están cerca de sus niveles mínimos (fuente del gráfico: Thomson Reuters Datastream, J.P.Morgan AM).

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A su juicio, posicionarse para tratar de aprovechar compresiones adicionales de los diferenciales entraña un elevado peligro: el de liquidez. A su entender, en un escenario de ampliación de spreads que fuese acompañado de solicitudes de reembolsos, muchos gestores se verían forzados a vender la parte más líquida de sus carteras y, por lo tanto, la de mayor calidad crediticia, quedándose con los activos menos líquidos y de peor rating. Ahí es donde él ve el mayor peligro.

¿Quién tiene razón? Puede que los dos...

El gestor de Vontobel da un mayor peso en la balanza a la oportunidad frente al riesgo. El de Jupiter cree que el riesgo debe ponderar más que la oportunidad. ¿Con qué opinión quedarse? Eso es algo que cada inversor debe decidir tras analizar fríamente los datos. Paradójicamente, puede que ambos acaben teniendo razón. Es posible que –tal y como defiende Bettaieb- las tires en renta fija vuelvan a reducirse a corto-medio plazo, y que en el largo plazo se produzca un shock de mercado que derive en un escenario como el que teme Bezalel.

“En la industria, parametrizar quién lleva la razón es difícil. Yo puedo pensar que los bancos centrales van a subir tipos, que eso será bueno para las entidades financieras y acertar en el corto plazo porque el mercado lo ha descontado durante los siguientes tres o cuatro meses. Sin embargo, un gestor puede mantener una visión negativa sobre el sector financiero, no haber acertado sobre su evolución a corto plazo, pero a 3-5 años vista haber estado en lo cierto. ¿Quién tenía razón? Medirlo es muy difícil. Todo depende del horizonte temporal del inversor”, concluye Rubén García Páez, responsable de Columbia Threadneedle para Iberia y Latinoamérica.

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