"El principal riesgo para los inversores en renta fija es el momento del cambio en la política monetaria"


El actual entorno que vive la renta fija ha hecho que cada vez un mayor número de inversores hayan vuelto su mirada hacia estrategias flexibles, capaces de salir airosas del difícil entorno que afronta el mercado de bonos, sobre todo teniendo en cuenta el fuerte estrechamiento registrado por los diferenciales y que tarde o temprano esta clase de activo tendrá que afrontar un escenario de subida de tipos. Una de las estrategias que más interés han despertado ha sido la que defiende Jason Singer, gestor del GS Global Strategic Income Bond Portfolio, el producto de Goldman Sachs AM que más captaciones ha registrado en España este año. El experto ha querido hablar sobre la estrategia y las perspectivas en renta fija para lo que queda del año, comenzando por los riesgos a los que -en su opinión- se enfrenta la renta fija en la actualidad

P. ¿Cuál es el mayor riesgo al que se enfrentan actualmente los inversores en renta fija?

R. La subida de tipos de interés por parte de la Fed está cada vez más cerca. En nuestra opinión, el principal riesgo para los inversores en renta fija es el momento en que se implantará ese cambio en la política monetaria. Creemos que esto dependerá, en última instancia, de la inflación. Parece que tanto el mercado como la Fed creen que los tipos pueden permanecer en niveles bajos sin desatar la inflación, incluso en un contexto de mejora de la economía. Aunque no pronosticamos un gran incremento de la inflación, pensamos que incluso una ligera subida por encima de las cotas registradas podría sorprender tanto al mercado como a la Fed. Esto podría llevar a replantearnos seriamente durante cuánto tiempo puede la Fed mantener los tipos en niveles reducidos sin generar un aumento de la inflación.

P. Sin embargo, las rentabilidades de los bonos ha caído este año. ¿Se debería mantener esta posición favorable en un contexto de tipos de interés al alza?

R. En nuestra opinión, sí. Algunas de las caídas de tipos ocurridas en lo que va de año han estado provocadas por las compras de bonos del Tesoro estadounidense por parte de bancos centrales extranjeros. Esto cogió por sorpresa al resto de inversores y propició nuevas compras. No obstante, las economías del Reino Unido y Estados Unidos están registrando un crecimiento muy positivo, con marcados descensos del desempleo y una amplia mejora de los indicadores económicos. Así pues, tanto la Reserva Federal como el Banco de Inglaterra comienzan a hablar de subidas de tipos. En esta coyuntura, creemos que los riesgos se concentran claramente en unos tipos de interés más altos que bajos en el mercado de bonos.

P. ¿Cuáles son los países cuyos bonos del Tesoro aún pueden ofrecer buenas oportunidades en términos de rentabilidad?

R. Actualmente identificamos valor en los mercados latinoamericanos de deuda en divisa local y hemos incorporado a la cartera posiciones largas en Brasil y México. El mercado ha descontado importantes primas de riesgo en la parte larga de estas curvas, que creemos que los fundamentales no justifican. Mantenemos una visión constructiva sobre los tipos de interés reales (ajustados a la inflación) en Brasil, que nos parecen elevados en comparación con sus homólogos internacionales. Esperamos que las rentabilidades reales brasileñas se aproximen a niveles más bajos.

P. ¿Qué previsiones manejan sobre los tipos en Europa?

R. Creemos que los tipos de la zona euro rondan los niveles en los que deberían estar, habida cuenta de las tendencias encontradas que percibimos en el contexto actual. Por un lado, el crecimiento está mejorando en las principales economías y esto, por lo general, debería ejercer una presión alcista en los tipos. Sin embargo, por otro lado, la propia eurozona parece estar estancada en la ausencia de dinamismo, con un crecimiento reducido y unos niveles de inflación bajos.

El Banco Central Europeo también podría empezar a comprar bonos más avanzado el año o ya en 2015, con el fin de impulsar la economía. Teniendo en cuenta esta tesitura, mantenemos una visión neutral sobre la dirección de los tipos de interés en la zona euro. Dicho esto, una de las ventajas del enfoque sin restricciones que aplicamos en la cartera GS Global Strategic Income Bond Portfolio es que podemos ejecutar estrategias de valor relativo que podrían resultar favorables si el rendimiento de la deuda pública europea supera al de la estadounidense, una tesis que nos convence mucho más. 

P. ¿Cuál es su estrategia en bonos corporativos?

R. Creemos que los bonos corporativos estadounidenses de alto rendimiento presentan un modesto atractivo, aunque no vemos demasiado valor en los bonos corporativos con grado de inversión. Esta última clase de activo tiende a fluctuar en paralelo a los bonos del Tesoro, lo que implica que conlleva riesgos si los tipos de interés suben. Además, los bonos corporativos con grado de inversión ofrecen unas rentas adicionales muy escasas en comparación con la deuda pública.

Por otra parte, el mercado de bonos de alto rendimiento ofrece mayor remuneración y podría gozar de un mejor crecimiento, sencillamente porque es menos probable que las empresas quiebren en un contexto en el que la economía va por buen camino. Sin embargo, mantenemos la cautela en relación con este tipo de títulos, puesto que el sector ya ha experimentado un fortísimo repunte y el mercado podría tornarse más agitado si la Fed comienza a apuntar a subidas de tipos.

P. ¿Cuáles son sus previsiones para lo que queda de año y cómo están posicionados?

R. En términos generales, estamos posicionados para una subida de las rentabilidades de la deuda pública, una apreciación del dólar y un leve ajuste de los diferenciales en los bonos corporativos de alto rendimiento. Somos optimistas sobre el crecimiento económico en economías como Estados Unidos y el Reino Unido, pero algo menos sobre la zona euro, donde el ritmo de recuperación ha sido escaso. En nuestra opinión, los tipos de interés estadounidenses subirán en los próximos trimestres y, por tanto, estamos adoptando una posición negativa en el riesgo de duración.

En los últimos años, nos hemos posicionado alcistas en deuda corporativa y beneficiado de esta asignación, aunque hoy en día los diferenciales de la deuda de alto rendimiento nos parecen cercanos a su valor razonable y, por ello, hemos disminuido nuestra posición en esta clase de activos. Nuestro posicionamiento en divisas es largo en el dólar estadounidense frente a otras divisas del G-10, así como en determinadas monedas emergentes como la rupia india y el ringgit malayo.

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