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El presente de la gestión independiente española a debate por los propios autores


La gestión independiente española está en auge… pero de forma relativa. Si bien es cierto que el número de boutiques se ha incrementado notablemente durante los últimos tres años, no menos cierto es que este tipo de gestión aún sigue representando por volumen el 10% de lo gestionado en fondos de inversión en España. Así se puso de manifiesto en la última conferencia anual de GPM, en la que diversos gestores invitados por la sociedad de valores y gestores de la propia casa debatieron sobre el presente y el futuro de este sector.

A favor, la alineación de intereses con el inversor y, en contra, la dificultad de distribuir libremente los productos en redes terceras. En este entorno se mueven las boutiques. Fernando Aguado, director de Inversiones de Fonditel, resume la primera derivada: “Por regla general, las gestoras independientes, para el mismo perfil de riesgo, obtienen mejores resultados. Y eso va muy relacionado con que el cliente es un activo muy valioso para ellas, precisamente por la falta o dificultad de distribución. Por tanto, los costes son más aquilatados y la transparencia es mayor”. No obstante, al gestor no le gustan las etiquetas. “No creo que nadie lo haga mal, pero es verdad que en las gestoras independientes hay una mayor preocupación por el cliente. No es que la rentabilidad sea mayor, que es un factor muy importante, sino que la adecuación al cliente del producto es mayor. La cuenta de resultados se forma por las buenas acciones, no se forma por la prescripción”, considera.

Según un estudio de la firma Northill Capital -Nowhere to hide: focused active asset managers outperform- que Carlos Romero, socio de azValor Asset Management, recoge, las características comunes que reúnen las boutiques de éxito se reducen a cuatro: son gestores activos y especialistas en una sola estrategia, tienen sensibilidad al volumen de activos que pueden gestionar, el equipo de gestión y los accionistas están alineados con los clientes, ya que sólo se benefician financieramente cuando logran una muy buena rentabilidad para estos últimos, y los propios gestores son socios de la compañía. Se trata, en definitiva, de “un ecosistema con una serie de pautas” que casi todas las grandes gestoras independientes cumplen a rajatabla.

En el lado negativo de la ecuación, se encuentra la distribución de sus capacidades de gestión, esto es, de sus productos. A juicio de Julián Pascual, presidente de Buy & Hold Capital, habría que virar en España hacia un modelo como el anglosajón, “de un modelo push, donde el banco empuja sus productos, a un modelo pull, en el que los clientes solicitan los productos. Pero para ello se necesita previamente buenos resultados y buena gestión”. La luz en este terreno se abre con el canal online. “Con Internet podemos recuperar parte de los pasos perdidos”, asegura.

España, boutiques y el value investing

Desde que Francisco García Paramés, Álvaro Guzmán de Lázaro y Fernando Bernad abandonaran Bestinver para emprender nuevos proyectos por separado, que se han materializado en Cobas Asset Management y azValor Asset Management, una ola de gestores independientes se han subido al carro del value investing al calor del interés por este estilo de gestión. Muchos gestores haciéndolo bien al mismo tiempo han asentado la filosofía en valor en España. Pero, como reconoce Javier Alfayate, gestor de GPM, “en la gestión independiente no está todo recogido”.

“Prima lo que el inversor demanda. Lo que más crece es lo que más demanda tiene, y ahora es el valor. Ahora, con pico alcista, llama mucho la atención la renta variable, pero el ciclo cambiará y otros productos lo harán mejor y, por tanto, recibirán más interés por parte de los inversores. Las gestoras independientes tenemos que estar preparadas para dar el servicio necesario y dar lo que más le interesa al cliente en cada momento”, señala Ricardo González, gestor de GPM.

Aguado defiende la necesidad de que dentro de la gestión independiente se encuentren distintos estilos de inversión. “Por regla general, pérdidas por encima del 5%-7% los inversores las toleran mal. Y pérdidas de este tipo durante un tiempo sostenido implican replanteamientos de la inversión en los peores momentos”, apunta, en referencia al tan de moda value investing y en defensa de estilos más patrimonialistas que puedan hacerlo bien en cualquier entorno de mercado. En este contexto, en una fase de ciclo tardía y donde planea que venga la inflación en los próximos trimestres y que haya subidas de tipos, “la mejor forma de ganar dinero a largo plazo es no perderlo a corto”, una idea relacionada con que “no siempre gana más el que gana más en muchos de los periodos, muchas veces gana más el que pierde menos en algún periodo”. En su opinión, “si uno hace las mismas comparativas en términos equivalentes de rentabilidad por unidad de riesgo asumido, puede ver que incluso salen bastante mejor”, a favor de los estilos más patrimonialistas.

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