El potencial de las infraestructuras en Latinoamérica


Latinoamérica ha tenido cierto éxito en el mundial de Sudáfrica. Su alto rendimiento en el campo de futbol refleja el buen estado de sus economías, con un pronóstico de crecimiento del PIB del 5% en 2010 (7,5% en el caso de Brasil). Esto también se deja ver en los mercados de renta variable con el Latam MSCI cercano al 90% desde la crisis, mientras que el MSCI World sólo ha registrado una subida del del17%.

El desarrollo de infraestructuras es sólo uno de los temas de inversión que han proporciado un crecimiento tan fuerte en el continente. Sin una infraestructura adecuada, el tema de inversión del consumo doméstico no sería sostenible y desembocaría en altos niveles de inflación y la formación de cuellos de botella. Dadas las fuertes políticas macroeconómicas y monetarias de América Latina, los tipos de interés han empezado a caer, factor que ha servido de catálisis para la inversión en infraestructura. Además, con un entorno regulatorio estable y que tiende a mejorar, tenemos el escenario preparado para un ciclo de inversión a largo plazo en obras de infraestructura en la región. A pesar de que Latinoamérica está décadas por detrás de Asia en términos de inversión en infraestructura, está claro que la fase de desarrollo para alcanzar al continente asiático ha comenzado.

El punto de referencia para este ciclo de inversión en infraestructura es Brasil, que cuenta con más de un 70% en el MSCI Latam. Brasil debe incrementar significativamente su ratio de inversión relativo al PIB en un 17% (el promedio de los últimos cinco años) para alcanzar el 35% de India, el 44% de China, y el 24% de Rusia. Para poder elevar el PIB en un 5%, la inversión en infraestructura relativa al PIB debe duplicarse de su ratio actual de 2,1%. El Banco Brasileño de desarrollo (BNDES) estima que la inversión en infraestructura podría alcanzar los R$274.000 millones entre 2010 y 2013. Esto incluiría puertos, telecomunicaciones, ferrocarril, electricidad y otros proyectos logísticos.

México, el segundo mercado más grande de infraestructura en Latinoamérica, es un país calificado como investment grade y uno de los diez mayores receptores de la inversión extranjera directa en 2009, que además cuenta con un sistema legal y regulatorio estable. Se espera que el crecimiento del PIB sea del 5% en 2010, al mismo tiempo que los niveles de deuda se mantienen muy bajos (deuda en relación al PIB de un 30% aproximado) y unos tipos de interés bajos (3,5% tipo de interés real). En este entorno positivo el sector privado financia más del 55% de todos los proyectos de infraestructura en México. Hasta 2012, México espera invertir unos US$140.000 millones en proyectos de infraestructura a lo largo de todo el país.

Hay una serie de obstáculos a los que se enfrenta Latinoamérica a la hora de construir una red de infraestructura que incluye la mejora del entorno empresarial de negocio, la reforma impositiva y disciplina fiscal. Aun así, con las fuertes políticas económicas de la región, un vibrante mercado de capitales y una fuerte demanda de productos de consumo, las infraestructuras deberían ser muy lucrativas en los próximos años.

 

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