El por qué de los bonos corporativos para 2009


En 2008 la principal característica de los mercados financieros fue la alta volatilidad causada fundamentalmente por una gran aversión a riesgo, consecuencia de la crisis de crédito a nivel global. Todos los activos, desde la renta variable hasta los bonos corporativos pasando por los emergentes, sufrieron un desplome de calidad, especialmente en el último trimestre del año.



Los gobiernos han intensificando sus esfuerzos para luchar contra esta crisis financiera. Estas ayudas políticas están siendo muy distintas a las respuestas utilizadas durante la depresión de los años 30; en esa ocasión la Reserva Federal de Estados Unidos adopto medidas proteccionistas (reduciendo sus balances) que acabaron incrementando la longitud y severidad de la caída. Hoy, la Fed, seguido por los principales bancos centrales, ha bajado agresivamente los tipos de interés y ha incrementado significativamente su balance, de $900 billion a 31 de agosto 2008 a $2 trillion.



Las intervenciones de los distintos gobiernos han incluido numerosas medidas para rescatar compañías financieras afectadas por la crisis y para aliviar el impacto de la falta de liquidez en la economía real. Estas iniciativas tenían como objetivo principal mejorar el balance de los bancos para ayudar a iniciar la recuperación del mercado de crédito y evitar una caída más profunda y prolongada. Aunque las respuestas no siempre han sido consistentes a nivel global, si que han recalcado el compromiso común e incondicional de luchar contra las dificultades actuales y deberían crear eventualmente un entorno para la futura recuperación de la confianza.



Al igual que en otro tipo de activos, los bonos corporativos han sufrido ventas masivas inicialmente provocadas por factores técnicos y por una gran aversión a riesgo de los inversores. La venta de bonos por parte de los inversores para refugiarse en productos seguros como la liquidez y por parte de los hedge funds para poder hacer frente a reembolsos y deshacer los productos estructurados comprados mediante préstamos provocó una falta de liquidez y una significante ampliación de los spreads. Como resultado, los mercados de bonos corporativos cayeron bruscamente en 2008; un ejemplo es el índice ML Euro Investment Grade bajó un -8,1% en ese periodo.



Esta bajada tan marcada de los bonos corporativos se ha traducido en unos niveles de spreads sin precedentes que, cotizados a valor nominal, reflejan una tasa de impago en la economía que muchos creen exagerada. Mientras que sin duda la morosidad se va a ver incrementada durante 2009, nosotros no creemos que vaya a ser tan dramático como sugieren los niveles de spreads. En los niveles actuales, por ejemplo, los bonos corporativos europeos a corto plazo están 400 p.b. (31 de diciembre 2008) por encima de los bonos de gobiernos y libres de riesgo. Como resultado, los precios de los bonos corporativos de calidad están ahora significativamente más baratos que en la media histórica.



La perspectiva de la economía global a corto plazo sigue siendo negativa, pero hay señales de estabilidad en los mercados de crédito financiero y de una vuelta de la confianza del inversor. Con la mayoría de la deuda de los principales bancos beneficiándose explícitamente o implícitamente de las ayudas de los gobiernos, los inversores deberían de sentirse más confiados a la hora de comprar papel.



Mirando a futuro, el entorno económico y de mercado en 2009 supondrán todo un reto y creemos que los bonos corporativos ofrecen una atractiva oportunidad financiera, particularmente relativa a bonos de gobiernos.



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