El Póquer del Mentiroso


El título del libro escrito por Michael Lewis en 1989, tras su paso por Salomon Brothers, se adapta como un guante a lo que estamos viviendo en los mercados financieros en los últimos meses/ años.

Así es como veo la situación a raíz de lo que acontece: una gran partida de póquer con varios jugadores sentados a la mesa. En esa mesa se decide casi todo en función de cómo se desarrolla la partida. A veces se enseña alguna de las cartas al público (unas sutilmente, otras a bombo y platillo), para que este aplauda y jalee en una u otra dirección, según convenga.

Mientras, los ciudadanos, que somos quienes deberíamos repartir las cartas en esa partida, pues somos quienes pagamos los impuestos, consumimos, invertimos para generar riqueza y votamos cada 4 años, asistimos atónitos a la misma.

El golpe de mano exhibido el lunes por el BCE en su afán por enderezar el rumbo de los mercados y desalentar la especulación contra la solvencia de determinados estados miembros, tiene más el aspecto de un “farol” o un “órdago a la grande” (utilizando la jerga del mus), que una jugada convenientemente deliberada y estudiada de cara a impulsar las reformas que demanda el mercado.

La crisis que nos afecta no es tanto una crisis de solvencia como una crisis de divisa, una crisis del Euro. Una crisis que está mostrando al Euro como lo que realmente es, un sistema monetario dañado y con una vulnerabilidad manifiesta.

El Euro no es sostenible en su actual formato, pues los problemas que le afectan van más allá de lo que es una ineficiente mezcla de políticas monetarias y fiscales absolutamente heterogéneas.

Frente a la alternativa de devolver la soberanía monetaria a las diferentes naciones que lo integran, los políticos europeos han optado por salvar a los banqueros mediante la imposición de duras medidas de austeridad a sus ciudadanos.

Lo que está claro es que los ciudadanos están cansados de ver como el dinero se convierte en confeti con cada medida que se adopta y de lo que no hay duda, es de que en las próximas semanas, meses o quizá años, comprobaremos cómo trabaja la selección natural en los mercados.

Si los inversores terminan interpretando las medidas adoptadas como un “farol”, las consecuencias podrían ser graves en el medio plazo.

De momento, parece que ni tan siquiera en el corto plazo los mercados de divisas, ni los bonos (la deuda alemana), parecen creerse las medidas. Las Bolsas (el mercado que peor descuenta las expectativas macro), celebran la iniciativa… y el Oro (activo refugio contra crisis financieras), marca nuevos máximos históricos.