El poder regulatorio de Reino Unido, para el Banco de Inglaterra


Los errores cometidos en la crisis crediticia y especialmente con el banco británico Northern Rock le costarán la existencia a la Autoridad de Servicios Financieros de Reino Unido, la FSA, cuyos poderes regulatorios pasarán al Banco de Inglaterra, que será el encargado de la supervisión financiera de la banca y de la lucha contra sus abusos y otros delitos financieros.

Para ello, el BoE (Bank of England) creará un Comité de Política Financiera que vigilará los créditos y podrá imponer requisitos de capital o liquidez a los bancos, previniendo así nuevas burbujas, y pondrá en marcha un nuevo regulador que será filial suya. Además, el papel de la FSA como protector de los consumidores será tomado por una nueva Agencia de Protección del Consumidor y su trabajo en combatir el crimen financiero por una Agencia contra el Crimen Económico. Al suprimir la FSA, equivalente a la CNMV española, y crear dos nuevos organismos dependientes del BoE, el Gobierno pondrá fin al actual sistema tripartito de supervisión.

Según el responsable del Tesoro británico, George Osborne, el antiguo sistema fue incapaz de identificar y prevenir la crisis y por eso anunció anoche, en una reunión de banqueros, su intención de abolir la FSA y transferir la gran mayoría de sus poderes al Banco de Inglaterra como parte de la nueva regulación del sector financiero británico.Por su parte, el gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, expresó su agradecimiento por las nuevas responsabilidades a nivel micro y macro otorgadas a la entidad. "Doy la bienvenida a esas nueva responsabilidades. La estabilidda monetaria y la estabilidad financiera son dos caras de la misma moneda", afirmó King.

El miembro del Partido Conservador del Reino Unido echa la culpa por la crisis actual al ex-Primer Ministro, Gordon Brown, por fracasar en la creación del sistema regulatorio creado en 1997. “La principal causa de la crisis fue un aumento rápido e insostenible en deuda que nuestro sistema macroeconómico y regulatorio fracasó por completo en identificar, y cuando estalló nadie sabía quién estaba al cargo”, afirmó Osborne. Además, el ministro prometió que la legislación para reemplazar la FSA se pondrá en marcha en 2012.

El presidente de la FSA, Adair Turner, se mostró positivo sobre la propuesta de Osborne. “El futuro diseño del sistema está ahora mucho más claro y estamos en una posición fuerte para crear un futuro sistema regulatorio que mejore los logros de la FSA durante los últimos años de grandes cambios”.

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