El peso mexicano, el inesperado indicador de opinión sobre las elecciones en EE.UU.


Gracias a la polémica campaña del candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump, las elecciones presidenciales en EE.UU. tienen un convidado de piedra en esta ocasión: México. “La víspera de las elecciones presidenciales de EE.UU. en noviembre ha puesto luz sobre una serie de temas relevantes para México, incluyendo la inmigración y el comercio, y muchos observadores han constatado cómo el movimiento del peso mexicano a actuado como un proxy de los sondeos sobre las elecciones” observa Mark Mobius, gurú de los emergentes y gestor de Franklin Templeton Investments.

Mobius recuerda que la política monetaria mexicana se encuentra en una fase muy distinta a la de su equivalente estadounidense: el Banco de México (Banxico) ha subido los tipos de interés tres veces este año, hasta el nivel actual del 4,75%. A pesar de estas medidas, el peso ha caído más de un 10% contra el dólar en lo que va de 2016, hasta cerca de mínimos históricos. La inflación – actualmente por debajo del objetivo del 3%- también es una preocupación para las autoridades monetarias del país, debido al impacto asociado a una moneda débil. La postura del gestor es que “la tasa oficial al 4,75% supone que México ofrece una rentabilidad atractiva para muchos inversores que están viendo tipos negativos en otros países”.

El peso como indicador de opinión

“Se ha reconocido ampliamente entre los observadores del mercado – y por tanto, por el banco central de México- que la retórica de la campaña presidencial en EE.UU. y los potenciales cambios políticos han tenido impacto sobre el peso”, admite el gestor. Éste constata que el peso se ha apreciado en coincidencia con la mejora de Hillary Clinton según sondeos recientes, y esto le lleva a afirmar que “muchos observadores creen que, para que la divisa cotice a un nivel más razonable, Hillary Clinton necesita ganar”.

Existe una cuestión de primer orden para México asociada igualmente al peso, y se trata de las remesas de divisas que envían los emigrantes mexicanos en EE.UU. de vuelta al país. Es un aspecto clave, dado que contribuye asimismo al consumo en México. Mobius afirma por tanto que “este flujo de dinero también podría sufrir el impacto de las políticas estadounidenses. Trump ha propuesto planes para apoderarse de parte de estas remesas para construir un muro fronterizo con EE.UU. Esto sería bastante perjudicial para México, pues las remesas representan más de 22.000 millones de dólares fluyendo hacia el país, más del 2% de su PIB”.

La cuestión del comercio

Otro de los asuntos más preocupantes de la campaña de Trump ha sido su pretensión de renegociar el tratado NAFTA. Mobius afirma no obstante que “gran parte de la retórica utilizada por ambas partes durante la campaña en EE.UU. son sólo palabrería, puede no dar como resultado una acción política”. Por una parte, cree que, con independencia de los mensajes sobre restricción del comercio, “sería muy difícil, que no imposible, que se destruya el comercio entre EE.UU. y México dado que los vínculos entre ambos países son muy profundos”. Por otra parte, el experto afirma que “mantener NAFTA – que también incluye a Canadá- es importante tanto para México como para EE.UU. NAFTA fue una consecuencia natural de lo que estaba pasando antes de que se volvieran populares los acuerdos populares”.

El experto cree la propuesta de renegociación de NAFTA podría ser la anticipación de un patrón futuro, que de aquí en adelante podrían ganar más peso los acuerdos bilaterales que los multilaterales: “Si se rompe NAFTA, probablemente sea reemplazado con un acuerdo bilateral que al final, podría no ser tan diferente del acuerdo actual”, concluye. 

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