El pequeño Japón de M&G


Estamos en un periodo paradójico en el mercado en que, mientras el estancamiento  secular persista, los precios de los activos y el nivel de riesgo continuarán subiendo. No es un argumento derivado de perspectivas alcistas sobre la economía real, es un reconocimiento de que el patrocinio de las autoridades monetarias mundiales a los actuales mercados alcistas continuará durante algún tiempo.

Japón es un ejemplo muy claro, donde el mercado de renta variable se ha visto favorablemente afectado, especialmente las empresas de pequeña capitalización, tal como puede apreciarse en fondos de la categoría VDOS Renta Variable Internacional Japón Small/Mid Cap. Uno de los mejores resultados lo obtiene en el año la clase A de acumulación en euros de M&G JAPAN SMALLER COMPANIES FUND, con un 25,07 por ciento de rentabilidad.

Invierte predominantemente en títulos de pequeñas empresas japonesas que se encuentran en el tercio inferior de capitalización bursátil de todos los valores cotizados en Japón, pudiendo invertir opcionalmente en medianas y grandes empresas para mejorar su liquidez. Su objetivo es el crecimiento del capital a largo plazo.

El equipo gestor lo integran Max Godwin y Dean Cashman, como gestores, y Michael Woolley como asesor de inversiones. Max Godwin se unió al equipo de renta variable japonesa en 2007, siendo corresponsable de la gestión del fondo M&G Japan Smaller Companies Fund hasta abril de 2010, cuando pasó a asumir responsabilidad plena sobre la gestión del fondo. Previamente, Max fue analista senior y gestor adjunto de carteras en Pi Investments (Hong Kong) y socio fundador y analista en OAL Advisors, que asesoraba al fondo Rockhampton Fund (Tokio). Con anterioridad, Max fue analista de renta variable de empresas de pequeña y mediana capitalización en Cazenove & Co en Japón. Max domina el japonés hablado y escrito y cuenta con más de quince años de experiencia en inversión en renta variable japonesa. Se licenció en Economía por la Escuela de Ciencias Económicas de Londres (LSE) y posee el título de Analista Financiero Certificado (CFA).

El gestor del fondo aplica un disciplinado y riguroso análisis fundamental durante el proceso de selección para garantizar un alto nivel de convicción con respecto a la valoración de cada una de las empresas en la cartera del fondo. Adopta un enfoque de valor incluyendo en cartera acciones de empresas con valoraciones bajas respecto a los rendimientos que pueden ser capaces de generar a medio o largo plazo. Son empresas que, a menudo, no gozan de apoyo del mercado por uno u otro motivo, por lo que es un enfoque de inversión que tiende a ser contrario a las tendencias del mercado.

El gestor entiende la inversión value como un proceso de selección que tiene en cuenta la inadecuada valoración de los activos por parte del mercado. Aún reconociendo que los mercados son generalmente eficientes, el gestor cree que estos desajustes en las valoraciones de las compañías cotizadas son consecuencia de características humanas – como miedo o avaricia – que impiden una valoración racional. Como resultado, los precios de mercado no siempre reflejan valores fundamentales.

Por ejemplo, las acciones de las compañías pueden estar erróneamente valoradas cuando los inversores están dispuestos a pagar un alto precio por la comodidad de una sólida tendencia de crecimiento en sus beneficios, que asocian con una inversión de éxito. Por el contrario, venderían valores que no están de moda, independientemente de su valor intrínseco en cuanto a balances saneados y la posibilidad de beneficios estables a largo plazo. Tales sesgos de comportamiento son evidentes en el mercado de renta variable de Japón en la actualidad y pueden ser explotados de forma sistemática. El gestor se propone utilizar este sesgo como una ventaja, adoptando un enfoque de inversión disciplinado a largo plazo.

La cartera final del fondo incluye entre sus mayores posiciones nombres como Rengo (3,90%) Kaneka (3,80%) Cocokara Fine (3,50%) Teijin (3,50%) Showa Denko (3,40%) y Moshi Moshi Hotline (3,20%). Las mayores ponderaciones por sector corresponden a Industrial (28,80%) Servicios de Consumo (21,90%) Bienes de Consumo (15,80%) Materiales Básicos (14,70%) Financiero (10,50%) y Tecnología (1,90%).

La evolución histórica por rentabilidad sitúa a este fondo entre los mejores de su categoría, en el primer quintil, durante 2012 y 2015, batiendo al índice de su categoría durante 2013 y 2014. A tres años, la volatilidad del fondo es de 16,95 por ciento, posicionándolo por este concepto en el quintil cuatro. En el último año, la volatilidad es de 13,86 por ciento, con una Sharpe de 3,42 y un tracking error, respecto al índice de su categoría, de 7,29 por ciento. La aportación mínima requerida para suscribir este fondo es de 1.000 euros, aplicando a sus partícipes una comisión fija de 1,50 por ciento y de depósito de hasta 0,0075 por ciento.

Durante la pasada década, las compañías japonesas tuvieron que hacer frente a la doble carga de una deflación crónica y una divisa sobrevalorada. Como resultado, son ahora extremadamente eficientes y cuentan con una estructura sólida y bien ajustada. El retorno agregado de la renta variable japonesa sigue  una tendencia alcista al tiempo que las empresas se han concentrado en mejorar su gobierno corporativo y se han beneficiado de un yen débil. Desde el actual ROE agregado de 8,50 por ciento, las cotizadas japonesas están acercándose rápidamente a niveles de doble dígito, un umbral que sólo se ha traspasado en dos ocasiones en los últimos 25 años.

Parece bastante probable que el Banco de Japón continuará apoyando agresivamente un mercado bursátil alcista. Este entorno macro, junto con fuertes soportes micro, parecen reforzar las estimaciones de prosperidad en el sector de small caps japonesas.

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