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El (pequeño) boom de la ASG en Estados Unidos corona a la gestión indexada


Dos historias que se entienden mejor juntas: uno, que la inversión bajo criterios responsables al fin está explotando en Estados Unidos; dos, que ese crecimiento llega principalmente de la mano de la gestión indexada. Es la doble conclusión que podemos extraer de dos estudios recientes de Morningstar sobre los flujos a fondos en el mercado norteamericano.

Desgranemos el primer punto, porque el boom de la inversión sostenible en EE.UU. es un titular en sí mismo. Curiosamente, ha florecido y resistido en un ejercicio tan complejo como lo está siendo 2020. Como se aprecia en el gráfico siguiente, los flujos hacia fondos sostenibles no han despegado hasta apenas tres trimestres atrás, al finales de 2019. El apetito por este tipo de estrategias (que engloba fondos que integran factores ASG, de impacto y sectores de sostenibilidad) ha permanecido dormido prácticamente toda la última década. Ahora, en 2020, encadena dos trimestres de sólidos flujos de unos 10.000 millones de dólares en cada uno, lo que suma una entrada de 20.900 millones. Aún con medio año por delante, las captaciones ya rozan el record histórico anual de 21.400 millones que se tocó el año pasado. Y por poner aún más en contexto esa cifra: los flujos de 2019 fueron cuatro veces superior al anterior record anual registrado.

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Por perfilar aún más esas entradas, el grueso de ese flujo positivo se registró en abril, al calor del rebote fuerte de los mercados. Ese mes entraron 5.800 millones de dólares en fondos sostenibles, la mayoría de renta variable. Es el mayor flujo mensual hacia fondos sostenibles jamás registrado. Impulsados por el buen comportamiento de las bolsas, sí. Pero esas captaciones tienen aún más mérito dado que ese mismo trimestre los inversores sacaron dinero fuera de los fondos de bolsa.

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Volvamos a la segunda conclusión: la coronación de la gestión pasiva como la opción predilecta del inversor estadounidense. En el segundo trimestre siete de cada 10 dólares hacia ASG entró en pasivos. Tal es su huella en la demanda que está marcando el balance del año para varias gestoras. “iShares (BlackRock) no solo dominó los flujos ASG durante la primera mitad del año sino que dichas entradas contribuyeron significativamente al propio flujo anual de la firma. Si su gama entera de ETF de bolsa y bonos atrajeron 41.500 millones de dólares en ese periodo, los flujos ASG respondieron por el 27%”, analizan desde Morningstar. De hecho, si no hubieran visto esas entradas en ETF de bolsa ASG, los flujos totales de iShares en ETF de renta variable habría sido negativo.

Así, a cierre de junio de 2020, los activos en fondos pasivos sostenibles había crecido hasta los 50.000 millones de dólares (más de un 90% en renta variable ISR). Todo un salto de los 4.100 millones que representaba hace una década. Y como recalcan desde Morningstar, los flujos nuevos responden por casi la totalidad de ese crecimiento. Y como también podemos apreciar en el siguiente gráfico, la curva es muy empinada. De los 36.100 millones de dólares que entraron en los últimos 10 años, 29.700 llegaron entre enero de 2019 y junio de 2020.

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Y esto está influyendo en la parrilla de productos de las gestoras. El lanzamiento de fondos pasivos sostenibles ha acelerado en los últimos tiempos. Desde 2016 se han lanzado 69 fondos (entre indexados y ETF). Esto es más que el número total de productos lanzados antes de 2016.

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