El partido más difícil de la historia


Pocos pensábamos seis meses después y así hay que reconocerlo, que a la altura de partido que nos encontrábamos y con el fuelle que tenían los jugadores económicos mundiales, que hoy, podíamos estar hablando de una remontada histórica de los mercados financieros. Los mercados han conseguido, y es un hecho evidente, aún cuando la contienda no ha concluido, poner dos dígitos en el casillero de todas las bolsas mundiales -dos dígitos positivos- no era un pronóstico fácil ni para los más optimistas cuando por delante teníamos la segunda peor crisis de todos los tiempos.

Los estímulos fiscales y ayudas multimillonarias de los gobiernos, bancos centrales y otras autoridades políticas y económicas llegaron en momento y forma adecuados (con esto no opinamos que deban ser retiradas de inmediato sino de forma paulatina conforme el sistema retome el pulso) y han conseguido frenar, y esto sí parece definitivo, una estrepitosa recesión y el abismo en el que habían caídos los mercados. La cuantía puede calificarse de extraordinaria, histórica y el momento claramente acertado. Quizás lento al principio pero determinante y en ningún caso gratuito (tiempo habrá para valorar el coste real para no incurrir en los mismos errores que al principio de la crisis cuando cada valoración quedaba desfasada en días). Es pronto aún para hacer balance.

Por este mismo motivo, creemos que regular correctamente el diapasón de como se irá adaptando la política monetaria hasta ahora con tipos bajos y cómo progresivamente se irán retirando las ayudas que aportaron la liquidez será crítico para no desandar lo andado. La realidad, es que con todas estas actuaciones, se ha conseguido darle la vuelta al “partido” más difícil que han jugado las economías desarrolladas –olvidado el desacoplamiento- que ha contagiado a los mercados financieros de crédito y bursátiles. A lo anterior hay que añadir una clara mejora de las macro magnitudes. Hemos visto cómo repuntan con fuerza los indicadores de actividad (ISM) de las principales economías desde casi niveles de depresión a crecimiento, las confianzas y los datos reales de consumo así como la importante estabilización del mercado inmobiliario norteamericano (después de ver descensos del 35% en el precio de los inmuebles) clave del inicio de la crisis.

Toda esta mejora macroeconómica ha impulsado las cotizaciones bursátiles de una forma radical y marcando rentabilidades atractivas de +20% para los índices generales cuando hace sólo dos trimestres los retornos anuales marcaban la escalofriante cifra de -30% (cuando además llovía sobre mojado después de lo acontecido el pasado ejercicio). Han sido los sectores ligados al ciclo económico los que han demostrado mayor fortaleza debido a ese giro de 180º de la propia economía mundial. Compañías industriales (Siemens, Schneider), químicas (Basf, Bayer), tecnológicas (ASML, SAP) y de construcción (Saint Gobain, Vinci) han ofrecido unos rendimientos record en los últimos seis meses y creemos que todavía les queda cuerda para unos cuantos trimestres.

También las financieras de primera línea (Santander, BNP) han registrado revalorizaciones de más del 250%, nunca vistas en un período tan corto de tiempo, debido a la estabilización del mercado financiero y su posición predominante dentro de él. En estos momentos, un mercado expectante, necesita ver señales claras que ratifiquen el cambio de ciclo a través del aspecto microeconómico. Serán las empresas las que las que deben empezar a generar beneficios a través del aumento de ventas y márgenes.

Sus valoraciones actuales ya no son tan atractivas (el PER está sólo ligeramente por debajo de su media histórica) si no son capaces de ofrecer visibilidad de su negocio, números y expectativas positivas de forma clara. Atrás han quedado las reestructuraciones y las mejoras de la calidad del balance reduciendo deuda y apalancamiento y la racionalización de sus plantillas; su situación financiera y real es excepcional para afrontar la recuperación y posteriormente la expansión del ciclo pero debemos ser selectivos en las carteras ya que no es válido el “café para todos” equilibrándose el binomio rentabilidad/riesgo.

A lo largo de los próximos trimestres, nos espera un mercado más ordenado pero igualmente apasionante y aunque las cargas fiscales derivadas de los estímulos actuarán de lastre a la reactivación económica, mientras se mantenga estable la política monetaria - y así lo esperamos/deseamos por lo menos hasta el 3º trimestre del 2.010 - mantenemos unas positivas expectativas para el mercado de renta variable. La subida puede ser amplia, apoyada por la mayoría de los sectores (cíclicos y defensivos) lo que repercutirá muy positivamente en las rentabilidades finales que nos ofrecerán los índices bursátiles pero será la gestión activa la que nos indicará el resultado final que hemos podido conseguir en el partido más difícil de la reciente historia económica.

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