El Parlamento Europeo avala la tasa Tobin pese a las voces críticas


El pleno del Parlamento Europeo ha aprobado por amplia mayoría (487 votos a favor, 152 en contra y 46 abstenciones) una resolución que pide la creación de una tasa para las transacciones financieras que grave el mayor número de operaciones posibles, más de las que propuso la Comisión Europea. Los eurodiputados consideran que la tasa debe aplicarse aunque sólo un grupo reducido de países la suscriba, ante la reticencia de Suecia, Reino Unido, Chipre o Malta. De hecho, aunque la decisión del Parlamento no es vinculante porque no tiene competencias fiscales y el tema tendrá que ser negociado entre el Consejo y la Comisión, ahora cada país puede decidir si implementar o no la medida: en Francia, ha decidido una aplicación "light", afectará a las transacciones del mercado de valores, los CDS de deuda soberana y las órdenes automáticas de alta frecuencia a partir de agosto.

Las estimaciones recogidas en la resolución prevén ingresos de hasta 60.000 millones de euros anuales en la Unión Europea (y de entre 150.000 y 200.000 millones si se aplica a nivel global, por el G-20), aunque en BNP Paribas estima que recaudará menos de 30.000 millones (y por debajo de los 26.000 si se excluye a Reino Unido) y unos 32.000 millones a nivel global. Y es que, según el broker del banco, Cortal Consors, la tasa tendría “un importante impacto” sobre el volumen en los mercados financieros, que atenuaría la recaudación esperada por los gobiernos.

“La mayoría de estudios –y la experiencia empírica de Suecia- coinciden en el menor volumen de negociación como consecuencia de la imposición de esta tasa, así como una recaudación mucho menor de la inicialmente estipulada por los gobiernos”, dice Cortal Consors en un reciente informe, que mide dicho impacto en función de los países que la adopten -sería mayor si lo hace solo un país- y también en función de su importe (que produciría caídas del volumen de hasta el 88% en un mercado si la tasa es del 2% y de hasta el 41% de aplicarse la misma tasa en el G-20). La Eurocámara, que reclama su aplicación desde hace dos años, apoya el nivel impositivo propuesto por la Comisión (0,1% para acciones y bonos y 0,01% para derivados, con caídas de volumen de aplicarse en un solo mercado del 8% según calcula Cortal Consors) y defiende que los fondos de pensiones deben ser el único sector que quede eximido del pago del impuesto. En cuanto al plazo temporal, el broker cree que en dos años se habría producido la mayor parte del ajuste.

"No tiene sentido que unos países lo aprueben y otros no", comenta Ángel Martínez Aldama, director general de Inverco, señalando sus efectos adversos sobre el mercado de repos y el de renta fija, cuya merma de liquidez sería un importante daño colateral. Inverco, que ya se ha manifiestado en contra a través de la voz unánime de Efama ante los efectos de deslocalización inversora fuera de Europa de aplicarse la tasa en el Viejo Continente, critica que la carga del impuesto descansaría en los inversores, que tendrían que pagar al entrar y salir de los fondos y también cuando éstos realicen operaciones.

Peter de Proft, director general de Efama, criticaba en este sentido que el impacto llegaría a los inversores finales y sus ahorros a largo plazo (que se reducirían en un 5% con una tasa anual de 20 puntos básicos, y hasta el 9,5% si la tasa es de 40 puntos básicos, según cálculos de Efama). Así, aunque los gobiernos pretenden que la tasa sea pagada por las entidades, el informe de Cortal Consors también apunta que las entidades se verán obligadas a repecutir los gastos a sus clientes. De Proft explicaba que los altos costes debido al impuesto harían que los inversores buscaran inversiones alternativas, un cambio que también reduciría los ingresos recaudados y afectaría a la “estructura global de crecimiento de la industria de fondos”. 

Paul Kremer, presidente de la asociación, decía también en una entrevista que el impuesto a las transacciones financieras tendrá un desproporcionado impacto y causará estragos en la industria de fondos. Un reciente informe de la asociación de fondos europea calculaba también que el impuesto haría poco competitivos a los fondos monetarios (de donde saldrían 7 de cada 10 euros recaudados) y reduciría el atractivo de los ahorros de largo plazo en fondos de renta variable, fija y mixtos.

Así, de haberse aplicado a principios de 2011, el impacto anual habría alcanzado los 38.000 millones de euros, pues los inversores habrían pagado 15.000 millones debido a las compras y ventas de fondos UCITS por parte de los partícipes, mientras los otros 23.000 millones habrían sido pagados por los gestores de los fondos. Además, la cuota de los fondos monetarios en los ingresos totales del impuesto habría alcanzado el 67%. Sus estimaciones muestran que el impacto potencial será mucho mayor al que se había calculado, pues a esos 38.000 millones habría que sumar el impacto en las transacciones de derivados y los efectos impositivos derivados del uso de estructuras de fondos de fondos y de múltiples intermediarios en la distribución de los mismos.

Por su parte, la asociación de fondos luxemburguesa, Alfi, también se mostró en contra. "El impuesto a las transacciones financieras es una desventaja para los inversores finales y podría cortar las alas a la distribución de productos UCITS fuera de Europa", dijo Camille Thommes, su director general. El experto subrayaba que la introducción de la FTT podría llegar a reducir la distribución de los productos UCITS fuera de Europa y podría conducir a la reubicación de ciertas actividades fuera de del continente.

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