El Parlamento británico tumba el acuerdo de Brexit: primeras reacciones de las gestoras


Solo quedan 70 días para el día D, pero cada vez sobrevuelan más dudas sobre el Brexit (¿o no-Brexit?) y el futuro político en Reino Unido. A última hora de la tarde de ayer, Theresa May sufrió una histórica derrota en el Parlamento británico. Por 432 votos frente a 202 -un margen histórico de 230 votos- rechazaron el acuerdo alcanzado por el Gobierno británico y la Comisión Europea. Se abren ahora preguntas no solo acerca de la manera en la que Reino Unido saldrá de la Unión Europa, sino también quién estará al mando del país cuando esto suceda. Un segundo referéndum, un Brexit duro, o nuevas elecciones… los tres son escenarios que no se descartan de momento. 

La primera reacción del mercado deja entrever que el resultado de la noche del martes estaba descontado. "No hay más que ver cómo han reaccionado los mercados de divisas, donde la libra había fluctuado entre poco y nada en los dos días previos: aunque se apreció ligeramente tras el resultado de la votación, se mantuvo en los rangos recientes", recuerda Howard Cunningham, gestor de renta fija de Newton, parte de BNY Mellon. La calma también se extendió a primera hora del miércoles en las principales plazas bursátiles europeas.  

¿Qué puede pasar ahora?

Pese a la tranquilidad de los mercados, hay preguntas clave a contestar. “Más allá del Plan B que May tiene que presentar en tres días y que obviamente no tiene, Reino Unido entra territorio desconocido porque no hay solución trivial”, apunta Philippe Waechter, economista jefe de Ostrum AM, afiliada de Natixis IM

May ya tiene experiencia en ganar mociones de censura y anoche  fueotro ejemplo de ello. Y gestores como Richard Buxton, responsable del Merian UK Alpha Fund de Merian Global Investors, no ven al Gobierno obligándola a que dimita o que ella se marche por su propio pie. Claro que nada está garantizado. Lo que está claro es que May tendrá que volver a Bruselas aunque pocos avances se podrán gestionar. “Realisticamente, hay poco espacio para concesiones sustanciales de la Unión Europea, más allá de retoques domésticos a la declaración sobre la alianza futura”, defiende Neil Dwane, estratega global de Allianz Global Investors.

“Tendrá que confiar entonces en la reticencia de la Comisión Europea a que Reino Unido salga sin acuerdo”, añade Buxton. Y aún así, el tiempo se agota. “Las conversaciones tendrán que ser aceleradas: solo cuenta con tres días laborables para presentar un acuerdo revisado al parlamento y la magnitud de su derrota debilita su poder de negociación”, comentan desde Fidelity

2. Incertidumbre prolongada 

Aún confiando en la superviviencia de May, no todos tienen tan claro que la salida sea ordenada. “Dejando de lado mis creencias políticas, mi opinión personal es que la única razón por la que se recurriría al Artículo 50 es para apostar por una salida sin acuerdo, pero deja más tiempo para los preparativos”, argumenta Leigh Himsworth, gestor de fondos de renta variable de Fidelity. Por ejemplo, todavía tienen que aprobarse leyes para una situación sin acuerdo. En este escenario, se necesitan todavía alrededor de 1.000 instrumentos legislativos: para que los aviones sobrevuelen otros territorios, para los seguros de los vehículos, para que los nacionales de la UE puedan quedarse físicamente, para el movimiento de ganado, etc. “Desde mi punto de vista, el desenlace más probable es una prórroga del Artículo 50, seguida de una ausencia de acuerdo al final del plazo máximo, que expira el 2 de junio”, añade.

Y es que incluso pedir una extensión del plazo se antoja complicado. Como recuerda Azad Zangana, economista europeo de Schroders, Reino Unido podría pedir un retraso temporal, pero eso requeriría un apoyo unánime de los 27 estados miembros de la UE. Y si Reino Unido no ha progresado como para asegurar una mayoría para un acuerdo, entonces es improbable que la UE apoye una extensión sin un claro mecanismo para romper el punto muerto en el Parlamento británico. Esto podría llegar en la forma de un segundo referéndum o nuevas elecciones. “Pero como los comicios al Parlamento Europeo son en mayo, no creo que la UE quiera que los miembros británicos sigan en el siguiente mandato, a menos que Reino Unido decida quedarse permanentemente”, explica Zangana. 

Pocos se aventuran a describir el desenlace. En lo que parecen estar de acuerdo es que la incertidumbre perdurará. “En nuestra opinión, el escenario más probable es que May o bien demore o bien revoque el Artículo 50, pulsando así el botón de pausa justo antes de que el tren descarrile. Los negocios y los consumidores británicos deberán hacerse a la idea de seguir viviendo bajo la incertidumbre un tiempo”, afirma David Lafferty, estratega jefe de mercados en Natixis IM.

Así, poco o nada ha cambiado tras la votación de ayer. “Si bien un Brexit sin acuerdo no parece redundar en beneficio de casi ninguna de las partes, los acontecimientos del año pasado muestran hasta qué punto el sentimiento de las empresas y los inversores puede verse afectado por la coyuntura política”, añade en esta línea Ben Lofthouse, responsable del equipo Global Equity Income de Janus Henderson. "Para que se produjese un cambio sustancial llegados a este punto, el Parlamento tendría que promover leyes en pro de una alternativa —esto es, un acuerdo al estilo noruego— o tendría que producirse un Brexit sin acuerdo. Ninguna de estas opciones parece probable, por lo que la situación de estancamiento continúa", apunta Eric Lonergan, gestor de fondos de M&G Investments

En esa línea un tanto pesimista se mueve Stefan Kreuzkamp, CIO de DWS: "Desafortunadamente, todo sigue siendo posible: nuevas elecciones, una extensión del plazo para el Artículo 50, o incluso un segundo referéndum. Como muchos de nuestros colegas, seguimos esperando una salida ordenada del Reino Unido de la UE. Pero el camino para llegar allí no está claro, y en cualquier caso está lleno de obstáculos. También debemos reconocer que la probabilidad de un Brexit duro ha aumentado. A pesar de que la mayoría de los parlamentarios británicos afirman que quieren evitarlo, todo el proceso Brexit sigue siendo impulsado fuertemente por los intereses de los partidos. Recordemos: todo el esfuerzo comenzó como una apuesta fallida de David Cameron. Eventualmente, ¿por qué no debería acabar así? El comportamiento de los políticos británicos hasta la fecha no ha reducido nuestras preocupaciones en este sentido".

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