El papel del oro en la guerra de divisas


Tradicionalmente el oro y ciertas divisas, como el dólar o el yen, han actuado de valores refugio. El papel de las divisas en el comercio mundial es indiscutible, y por ende es uno de los mayores focos de atención por parte de los inversores y también por parte de los Bancos Centrales. La tenencia total de oro por parte de estos últimos alcanzó las 30.900 toneladas en febrero de 2012.

Tras las decisiones de política monetaria que ha tomado el Banco de Japón se vislumbra un recrudecimiento de la guerra de divisas mundial, y particularmente de los gigantes exportadores asiáticos. China, Tailandia y Corea del Sur deben estar más que preocupados por las decisiones tomadas por los japoneses acerca de la depreciación de su moneda, el yen.

Las compras de oro por parte de los Bancos Centrales mundiales se situaron en 2012 en máximos de los últimos 50 años. La oferta y demanda del oro es hoy más estable y diversificada de lo que era hace treinta o cuarenta años. La oferta proveniente de la producción minera ronda las 2.800 toneladas, a la que hay que añadir en torno a otro 50% del reciclaje de piezas de oro ya existentes que se reconvierten en lingotes. Por el lado de la demanda los países emergentes son su principal foco de demanda actual. India representa su mercado individual más importante, que responde a una demanda por joyería, y en donde recientemente el gobierno ha introducido nuevos impuestos a su importación. El oro es por si sólo responsable de la mitad del déficit comercial indio. Asimismo China focalizó el 25% de las compras del último trimestre de 2012.

El trabajo de Pukthuanthong y Roll (2011)[1] corrobora la correlación positiva entre el precio del oro en dólares y la debilidad de esta divisa. Pero lo más interesante es que esos autores llegan a conclusiones idénticas para el dólar, el euro, el yen y la libra esterlina. La reflexión y el paralelismo entre las conclusiones de ese trabajo y lo que está ocurriendo en los mercados con la cotización del oro y las diferentes divisas es más que pertinente.

Desde el pasado viernes día 12 de abril de 2013 hemos asistido a una fuerte corrección del precio del oro que lo ha llevado desde 1.570 hasta los 1.385 $/onza en que cotiza hoy. Los motivos que explican este movimiento son variados. Por una parte las decisiones de política monetaria japonesa tendrían que haber jugado a su favor, pero han sido coincidentes en el tiempo con la publicación de unos resultados del PIB chino en el primer trimestre algo “decepcionantes” (7,7% crecimiento anualizado Vs. 8% esperado), con noticias sobre eventuales posibles ventas por parte de Bancos Centrales -por ejemplo del Banco Central de Chipre- y con la mayor oposición que está surgiendo en el seno de la Reserva Federal americana hacia las políticas de expansión cuantitativa –tangibilizadas en un programa muy ambicioso de compra de bonos gubernamentales- que esta institución está actualmente ejecutando. La caída del precio del oro en la jornada de ayer se achaca a una orden de venta por una cantidad equivalente a 124 toneladas.

Personalmente creo que la debilidad técnica del precio del oro en las últimas jornadas –que le ha llevado a perder el soporte de 1.550 $/onza- responde a una recomposición táctica de las reservas de los Bancos Centrales y de las carteras de ciertos inversores institucionales, que han preferido posicionarse a favor de la apreciación del dólar y del euro. El resultado de las subastas de deuda pública de países de la zona euro –incluyendo a España- en las semanas previas demuestran esto último. Estos movimientos confirman que la guerra mundial de divisas encubierta se avivará a lo largo de los próximos meses.

Recientemente la opinión de inversores de la talla de George Soros está en desacuerdo con la visión sobre el precio del oro que tienen algunas firmas de análisis como Goldman Sachs. Goldman Sachs se muestra negativo hacia el comportamiento futuro del precio del oro, y afirma en un reciente informe que el gas natural es el nuevo activo refugio mundial.

La corrección del precio del oro quizás sea una oportunidad para invertir en el metal dorado. La demanda tradicional por joyería –que representa un 60% del total- se reforzará en virtud de la caída del precio vivida en los últimos días. La demanda por inversión puede considerar una oportunidad niveles cercanos a 1.200-1.300 $/onza, sobre todo si se tiene en cuenta que –de acuerdo con el analista de la firma especializada en recursos naturales Euroscandic, Daniel Schieber- el coste medio de extracción de la minería aurífera mundial se sitúa para el presente año en 1.669 $/onza. Si por esta razón, las compañías mineras no producen tanto oro como en años anteriores, se compensa la menor demanda por inversión observada en los últimos días, y se mantiene o incrementa la demanda por joyería, el precio del oro podría recuperarse.

Si atendemos al papel del Fondo Monetario Internacional (FMI), el oro podría jugar un papel importante en evitar y/o sofocar una guerra de divisas; promoviendo de este modo las condiciones para una mejora y desarrollo –aún más si cabe- del comercio mundial. La cesta de composición de los actuales Derechos Especiales de Giro (DEG) emitidos por el FMI incluye una ponderación del 41,9% para el dólar USA, un 37,4% para el euro, un 11,3% para la libra esterlina y un 9,4% para el yen japonés. Dadas las políticas emprendidas por el Banco de Inglaterra y el Banco de Japón, no es extraño que el euro y el dólar se hayan apreciado en las últimas semanas. Pero para lograr un acuerdo mundial ¿no sería más sencillo modificar la composición de los DEG? Autores como Gourinchas y Rey (2011)[2] y Saidi y Scacciavillani (2010)[3] abogan por un gran acuerdo internacional que desemboque en un mayor multilateralismo monetario hacia las economías emergentes, y hacia China fundamentalmente. Estos últimos autores reflejan que se necesita un nuevo Bretton Woods para equilibrar la cesta de composición de los DEG y dar entrada al oro con una ponderación de 20-25%. Si esta ponderación ocurre en algún momento de los próximos años, Saidi y Scacciavillani calculan que se necesitarán 42.000 métricas adicionales para satisfacer un incremento de los DEG del 5% anual hasta 2025.

Todo lo anteriormente reflejado podría redundar en una menor volatilidad en el mercado de divisas. Esto a su vez provocaría un incremento del comercio mundial y un repunte en las tasas de crecimiento económico mundial. Habrá que seguir la evolución futura del metal dorado para observar si alcanza nuevo brillo.

                                                                                                                                                                          

[1] Pukthuanthong, K. y R. Roll, 2011, “ Gold and the Dollar (and the Euro, Pound, and Yen)”, Journal of Banking and Finance, vol. 35, pp. 2070-2083.

[2] Gourinchas, P.O., H. Rey y N. Govillot, 2010, “Exorbitant Privilege and Exorbitant Duty”, Bank of Japan Monetary and Economic Studies, vol. 20, pp. 20-45.

[3] Saidi, N., y  F. Scacciavillani, 2010, Dubai Internacional Financial Centre, Economic Note, No. 13.

 

 

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