El nuevo reto de Groupama AM, responder al aumento estructural de la volatilidad


En los últimos años, los mercados han puesto a prueba la gestión flexible, un concepto que se ha materializado en un universo de fondos de inversión muy desarrollado, desde su despegue comercial en 2010, pero también muy heterogéneo, y que engloba desde fondos con gestión discrecional de la selección de la beta hasta gestión cuantitativa y sistemática, pasando por enfoques mixtos o una simple gestión tradicional diversificada flexibilizada.

Fondos que, ante el entorno de mercado, fueron en su mayoría incapaces de hacerlo mejor que los fondos mixtos tradicionales en 2011, con sólo un tercio capaz de proteger capital y menos del 10% con ganancias en el año. Lo que quiere decir que en un año “de tormenta perfecta”, marcado por episodios como la crisis del petróleo, el terremoto de Japón o los problemas en Grecia, cometieron muchos errores.

En la gestora del grupo asegurador francés Groupama son conscientes de ello, así como de una clara tendencia en 2012 de concentración de los flujos de capitales en aquellos fondos que lo están haciendo mejor, y por ello tratan de dar respuesta al aumento estructural de la volatilidad y las nuevas reglas del entorno (desaparición de activos libres de riesgo, importancia de riesgos extrafinancieros y crecimiento de riesgos políticos, sociales, de liquidez y solvencia…) con su concepto de gestión dinámica, materializada en una gama de fondos.

La gestora ha desarrollado varios productos de gestión flexible: en renta fija (G Fund Alpha Fixed Income), variable (G Fund Total Return Actions Europe, en proceso de lanzamiento) y convertibles (G Fund European Convertible Bond). Pero sobre todo en multiactivos, con el fondo Groupama FP Flexible Allocation I, registrado recientemente en la CNMV. Se trata de un fondo de fondos que realiza una flexible asignación de activos y que en 2011 logró desmarcarse de su universo gracias a su capacidad de amortiguar la caída del mercado en el tercer trimestre.

“En primer lugar, hay que considerar la habilidad para proteger el capital, después la capacidad para beneficiarse de las subidas del mercado y, por último, la flexibilidad para cambiar el asset allocation”, explica Henri Chabadell, director de Gestión Sigma de Groupama Asset Management. Sigma es una división alternativa a la de gestión tradicional que trata de aportar valor añadido, que no siga estrictamente los índices y donde se aglutinan conceptos como retorno absoluto o total o fondos flexibles, así como los fondos multigestión tanto direccionales como alternativos. Tres habilidades que considera claves para afrontar un entorno volátil que está aquí para quedarse.

Volatilidad: el nuevo normal

“2011 no fue una excepción: los cambios en los mercados son estructurales”, afirma, asegurando que al menos los próximos 3 o 4 años estarán marcados por una alta volatilidad y las condiciones del “new normal” vistas en los últimos años. “Los países desarrollados tardarán de 5 a 10 años en salir de su problema de deuda y los mercados tardarán al menos un trienio en ver luz al final del túnel”, añade. La buena noticia es que las empresas se han adelantado al escenario de desapalancamiento y, gracias a su buena salud, habrá crecimiento mundial de en torno al 3%-4%. “El LTRO o la creación de eurobonos no es la solución a los problemas en Europa, es una interpretación errónea de los problemas. Sólo sirve para ganar tiempo para implementar las soluciones”, comenta.

Cambio en los procesos

“La gestión tradicional tiene éxito en un entorno de baja volatilidad y beta favorable, pero no funciona en aquel en el que se producen cambios bruscos de sentimiento. Ahora es imposible cerrar los ojos y despertar a largo plazo esperando ver ganancias en las carteras”, dice, convencido de que hay que responder al cambio en los mercados y también a la jerarquía de riesgos (“con capacidad de considerar cambios estructurales que incluyen una salida del euro de Grecia o una explosión de la moneda única”) con un cambio de los procesos de inversión basado en la flexibilidad. “La diversificación tradicional ha desaparecido ante el aumento de las correlaciones; hay que pensar en algo diferente”, afirma, indicando que la gestión dinámica se impone como nuevo modo de amortiguar las caídas en los mercados.

Así, Groupama AM rechaza la idea de huida a la calidad como respuesta al nuevo escenario de inversión, debido a la baja rentabilidad, así como la de buscar valor a largo plazo, ante el riesgo de capital y la necesidad de afrontar la volatilidad. “El problema es que a largo plazo, todos estaremos muertos”, decía Keynes. Su gestión toma como base la convexidad de los convertibles pero la extiende a la construcción de dicha convexidad, mediante una distribución de activos dinámica que se adapte al mercado y que sea capaz de proteger el capital en eventos extremos.

Así, han construido un modelo semicuantitativo que sirve de colchón y limita los riesgos derivados del sentimiento de mercado, con una fuerte capacidad de cambiar rápidamente de un activo a otro, el uso de activos refugio como cobertura y fuente de rentabilidad en las caídas y una gestión rigurosa del riesgo, aunando así la capacidad de participar en las subidas de mercado pero gestionando el riesgo de forma activa.

Ahora el fondo continúa en un estadio defensivo, esperando la posibilidad de un estallido de problemas en Grecia al que responderían con un aumento de dichas posiciones. El presupuesto de riesgo, del 97%, está centrado en crédito, sobre todo en high yield global y de EEUU, con sólo el 10% en acciones, mientras que el 32% está en activos diversificadores, como volatilidad, bonos alemanes o deuda pública de EEUU. Y es que el fondo tiene un ligero apalancamiento, de 1,3 veces, actualmente.

Para Chabadel, la posibilidad de cambiar rápidamente de una clase de activo a otra es una ventaja ofrecida por la multi-gestión y por eso cree que su fondo de fondos aporta valor añadido y diversificación (por activos y gestores). “Si inviertes directamente tienes que gestionar la liquidez, pero en un fondo de fondos son los gestores los que han de hacerlo. Utilizando fondos, de Groupama AM u otras gestoras, obtenemos ventajas en términos del tamaño de los activos y velocidad para adaptar el portfolio y moverlo de forma oportunista”, afirma. El fondo cuenta con una comisión de éxito del 20%, aplicada a la rentabilidad superior al 7%.

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