“El momento de invertir en deuda corporativa emergente es ahora”


Los bajos tipos de interés están animando a la búsqueda de rentabilidad. En este sentido, la deuda empresarial de países emergentes empieza ser vista como una clase de activo muy atractiva en función del perfil de riesgo-rentabilidad y diversificación. Un claro ejemplo del interés que han suscitado los bonos de compañías afincadas en países emergentes ha sido el rápido crecimiento patrimonial que han experimentado algunos productos, como el Pictet Emerging Corporate Bonds, nuevo fondo que Pictet Asset Management ha registrado en España que desde su creación, hace apenas un mes y medio, cuenta ya con unos activos bajo gestión que rozan los 600 millones de dólares.

En una presentación celebrada en Madrid, Alain Nsiona, nombrado en octubre director de deuda emergente empresarial de la gestora suiza, asegura que estamos asistiendo a cambios estructurales en el mercado de crédito. “En dos años veremos este mercado de la misma forma que vemos al de grado de inversión o de alta rentabilidad", señala. El incremento de los volúmenes en este mercado está siendo muy importante, algo que se produce como consecuencia de la mayor demanda al existir compradores naturales. “En Asia, por ejemplo, las entidades financieras absorben la mayor parte de las emisiones; en Chile, son los fondos de pensiones…”.

Existen, en su opinión, varias razones por las que esta clase de activo resulta atractiva, que invitan a apostar por este mercado. “El momento es ahora”, afirma. Nsiona cree que el crédito corporativo es un mercado demasiado grande como para ser ignorado. “El número de emisores y sectores está creciendo, así como la demanda por parte de inversiones locales e internacionales”. También es, a su juicio, un mercado más seguro de lo que el inversor inicialmente pudiera pensar. Los datos así lo demostrarían. Del volumen total de deuda corporativa emergente, el 70% corresponde a bonos con grado de inversión, mientras que el 30% restante es deuda de alta rentabilidad (high yield).

“El entorno macroeconómico de estos países es más favorable que el de los desarrollados, mientras que el nivel de impagos se encuentra en niveles similares. La tendencia en la calidad crediticia de la deuda de estas empresas apunta al alza y todavía se puede comprar con una prima de rentabilidad. Además, invertir en esta clase de activo es mantener exposición al crecimiento económico que están experimentando los mercados emergentes”, asegura el experto. Pero habría otra poderosa razón que, a su entender, elevaría el atractivo de este mercado: las valoraciones. “Los spreads son atractivos, con unos diferenciales de rentabilidad que siguen elevados en relación con otros mercados de deuda”, afirma Nsiona. Eso sí: hay que saber dónde y cómo buscar.

En este sentido, el director de deuda emergente empresarial de Pictet AM reconoce seguir un filosofía de gestión centrada en los fundamentales (bottom-up). "Nuestro enfoque consta de tres etapas. Para determinar el potencial de rentabilidad relativo cada título es analizado por fundamentales, valoraciones y aspectos técnicos (oferta/demanda), sin limitaciones previas. Luego, en base a mayor liquidez y menor volatilidad, asignamos el peso a cada título.  Finalmente, para generar una cartera óptima, llevamos a cabo una revisión por sectores y países".

El conocimiento y la presencia local juega un papel clave. Nsiona dirige equipos en Londres y Singapore, con mesas de contratación y riesgos en Ginebra y Londres. Tiene 19 años de experiencia. El equipo tiene una experiencia media de 15 años. Eso es, precisamente, lo que más valora de los analistas de crédito y lo que, según sus palabras, les diferencia de otras gestores, que consideran esta inversión como una sub-categoría. “Los analistas tienen la responsabilidad de estudiar las valoraciones, los fundamentales, los aspectos técnicos y hacer un ranking en el que se detalle cual es la rentabilidad esperada”, revela.

A su juicio, la experiencia y conocer en profundidad los intríngulis del mercado es fundamental a la hora de gestionar esta clase de activo. “Compramos bonos de compañías líderes y muy sólidas, que tengan siempre acceso a la financiación y -muy importante- con buena gobernanza corporativa. Esta es la razón por la que el analista tiene que ser local: porque sólo así puede conocer de una manera fiable la reputación del equipo directivo de una empresa”, señala. El fondo invierte en deuda emitida en dólares, si bien está habilitado para mantener una exposición del 20% a bonos en moneda local. El objetivo pasaría por identificar aquellos activos con un atractivo valor relativo.

De cara a 2013, apuesta por un mercado cada vez más líquido, menos volátil y más grande. Solo en 2012, su tamaño creció en un 20,5%. Por países, Nsiona ve potencial de crecimiento en los BRIC, especialmente en Rusia o India, donde todavía hay muy pocos emisores. “Si se compara con el tamaño de sus economías, estos mercados deberían dar un salto”, asegura. Por sectores, las finanzas es el de mayor peso, aún a pesar de infraponderarlo claramente con respecto al índice de referencia. “Nos gusta la deuda financiera brasileña y rusa, frente a la coreana o la de Oriente Próximo, que encontramos cara”.

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