“El mercado pide soluciones rápidas, pero arreglar los problemas de Europa llevará tiempo”


Aunque se dice que las preocupaciones sobre la crisis de deuda de la eurozona, las dudas sobre si China será capaz de evitar un aterrizaje brusco de su economía, la preocupación por el crecimiento de Estados Unidos y el escepticismo acerca de la capacidad de las empresas para seguir incrementando sus beneficios está en la mente de los inversores, existe una discrepancia asombrosa entre la percepción de la confianza y cómo se han comportado los mercados. Los datos hablan por sí solos. En lo que va de año, el S&P 500 ha subido un 14%, mientras que el avance del EuroStoxx 50 asciende al 8%.

Los integrantes del equipo de multi-estrategia de Franklin Templeton afirman en su informe trimestral de mercados estar empezando a ver “algunos signos de mejora en el frente económico que tendrá implicaciones para los activos de riesgo en los próximos 3-6 meses”. Una mirada al índice de Sorpresas de Citigroup para las principales economías muestra que a mediados de año se produjo una gran dispersión entre las previsiones y los datos reales. Dado que los resultados han sido mejor de lo esperado, desde entonces los expertos han ido ajustando las proyecciones, lo que en las últimas semanas ha reducido notablemente la posibilidad de aparición de sorpresas positivas.

“Esta tendencia no es necesariamente una buena noticia para los activos de riesgo en el corto plazo ya que, por lo general, una brecha amplia entre las expectativas y los datos reales significa que existe espacio para las sorpresas positivas en el mercado”. En este sentido, desde la entidad consideran que, con los datos del índice de Sorpresas en la mano, mantener una actitud relativamente cautelosa parecía ser la mejor estrategia. Existen otros indicadores, sin embargo, más positivos. “Los incrementos masivos de los ingresos que hemos visto desde 2009 no eran sostenibles, pero parece que muchas empresas han logrado capear la desaceleración del crecimiento económico”, afirman.

“Si bien el camino para unas perspectivas de crecimiento económico más fuertes y sostenibles estará lleno de baches, creemos que incluso una modesta aceleración del PIB mundial debería servir para impulsar aún más los beneficios empresariales”. A esto habría que añadir el apoyo que brindan actualmente los bancos centrales. Aunque el equipo de multi-estrategia de la gestora se muestra cierto escepticismo sobre la capacidad de las autoridad monetarias para resolver los problemas estructurales de las economías a largo plazo, su política ha servido al menos para alimentar el apetito por el riesgo. “Los últimos progresos vistos en Asia, EE. UU. y Europa resultan alentadores”.

En la eurozona, por ejemplo, la firma reconoce estar empezando a ver algunas señales tentativas de estabilización gracias a las recientes iniciativas aprobadas por el BCE. Lo evidencia la reducción experimentada desde julio de la prima de riesgo de países como España e Italia. “El estrechamiento de los diferenciales entre los bonos de estos países con respecto al bund alemán debería contribuir a mejorar las condiciones de negocio en estos mercados. Si se mantiene, esta caída debería reducir los costes de financiación bancaria, así como los intereses a los que se presta a empresas y hogares”.

Ver las cosas con cierta perspectiva

Según Franklin Templeton, los mercados parecen estar obsesionados con soluciones rápidas a los problemas de la eurozona, si bien lo más probable es que los problemas estructurales de cada país requieran tiempo para ser corregidos. “Lo más que podemos esperar hasta el momento es que Europa salga del paso de sus dificultades a corto”. No obstante, la entidad considera que esto no se debe hacer olvidar que existen pruebas de que esta mejoría se está produciendo. Ejemplo de ello: la considerable caída experimentada por los costes laborales en países como España e Irlanda, lo que ha hecho aumentar la competitividad de ambos países.

Asimismo, desde la gestora entienden importante poner las cosas en perspectiva. “Pese a las dificultades actuales que atraviesan ambos países, a mediados de la década de los 90 los intereses que pagaban España e Italia por colocar su deuda a diez años era del 12% y del 14%, respectivamente. Por eso, desde Franklin Templeton reconocen que, aunque siguen favoreciendo en sus carteras los activos del norte de Europa, las estrategias que siguen algunos gestores de la casa pasan por no desaprovechar algunas oportunidades que califican de interesantes que se presentan en los países del sur del continente.

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