“El mercado lo está moviendo la liquidez, no los fundamentales"


Vivimos en la era de la incertidumbre en el que solo sabemos que no hay nada que sepamos a ciencia cierta. ¿Quién se iba a imaginar que a los chipriotas se les iba a aplicar una quita en sus depósitos para financiar el rescate del país o que la rentabilidad de los bonos de España e Italia iba a caer abruptamente tras el poder de convicción de Mario Draghi con su célebre frase de que haría todo lo necesario para salvar el euro? “Nos movemos en un entorno muy incierto que ha hecho que el foco de los inversores se haya centrado en el riesgo”, asegura Anna-Huong Nguyen, especialista de productos en el equipo de Renta Fija de UBS Global AM.

En una presentación celebrada en Madrid, la experta indicaba que en realidad el problema no es el convivir con acontecimientos inesperados. “Crisis siempre las ha habido y, por lo tanto, esto no es nada nuevo. Lo realmente significativo es la cada vez menor frecuencia con que éstas se producen, con una acción política que desde el año 2008 ha sido rápida y novedosa. Las medidas puestas en marcha por las autoridades monetarias son claro ejemplo de ello. “Lo que implica la política de los bancos centrales a largo plazo nadie lo sabe, asevera.

Una de las cuestiones que en un primer momento se plantean los inversores es decidir el mercado por el que apostar. Dentro de los desarrollados, ¿dónde es más atractivo hacerlo? ¿EE. UU. o Europa? En términos macro, Nguyen reconoce que en el equipo se muestran más optimistas sobre EE. UU. “Creemos que la economía americana se encuentra en una mejor situación que la europea. Las cifras de producción industrial, producción manufacturera y mercado inmobiliario en EE. UU. han sido buenas, aunque en marzo han mostrado cierta debilidad. El problema es la sostenibilidad de su deuda, si bien el abismo fiscal no ha tenido un gran impacto en el mercado”.

En Europa, sin embargo, la situación es muy diferente, con una tasa de paro en máximos históricos y un mercado que, según Nguyen, está muy fragmentado. “Tenemos 17 países diferentes con problemas diferentes, 17 culturas y 17 puntos de vista. El crecimiento de los costes laborales antes de la crisis se había disparado. Reconducirlo llevará tiempo y será doloroso”. En su opinión, encontrar una solución duradera a la crisis europea no va a resultar fácil. “El problema de la eurozona no es el nivel de deuda sobre el PIB en sí mismo, sino la dispersión de ese endeudamiento entre los distintos países”, afirma.

En la práctica, esto ha provocado que las compañías afincadas en la periferia del continente se hayan visto obligadas a pagar intereses más altos para acceder al crédito bancario. “El BCE es la única institución que tiene la capacidad para evitar la ruptura del euro. Las palabras de Draghi fueron más poderosas que el dinero. El problema actual de Europa es que, si no existe crecimiento, no hay forma de pagar la deuda. Esto es especialmente sangrante en el caso de los periféricos, donde la recesión es más profunda”. A todo esto hay que añadir casos como el de Chipre. “El país ha dejado claro que una sobredimensión del sistema financiero crea vulnerabilidades”.

En lo que respecta a la inflación, eran muchos los que decían que la política seguida por los bancos centrales derivaría en una subida de los precios. “La inflación ha dejado de ser un problema para las autoridades. Cuando hay una inundación en tu casa en lo que menos piensas es en comprar extintores. Las inyecciones de liquidez provocarán inflación, si bien ésta llegará cuando el crecimiento sea sólido”. Dicha política ha provocado, además, una fuerte caída de las tires de la deuda pública. “La pregunta no es si las rentabilidades subirán, sino cuándo empezarán a hacerlo. Esta clase de activo oscila en función de cual sea la aversión al riesgo en cada momento”.

A juicio de Nguyen, “el mercado no se está moviendo por fundamentales, sino por la liquidez que existe en el sistema. El efecto más visible de la liquidez inyectada por la Reserva Federal ha sido la fuerte subida registrada por la Bolsa de Estados Unidos y el desplome de la rentabilidad de los ‘treasuries’. En el caso de la deuda pública, en 2012 quien no estuviese expuesto a mercados como el español o el italiano, se quedaba fuera. Al gestor se le penalizó por el hecho de ser demasiado defensivo. Creemos que el momento para la deuda pública ya ha pasado y vemos más oportunidades en el segmento de deuda corporativa”.

En bonos con grado de inversión, la experta espera ganancias para este año de entre el 3% y el 4%. En el caso del high yield, el porcentaje de retorno estimado por Nguyen se sitúa entre el 5% y el 8%. “El inversor no debe aguardar las rentabilidades de doble dígito cosechadas el año pasado”. De hecho, la experta estima que los spreads se mantendrán estables este año en torno a los niveles actuales, aunque a corto plazo pueda existir cierta volatilidad debido a los acontecimientos políticos. “Favorecemos deuda corporativa estadounidense frente a la europea y apostamos por una cesta de bonos diversificada”.

La gama de UBS Global AM que pone encima de la mesa

Si el inversor decide finalmente dar el paso y acercarse al mercado de renta fija, la experta considera importante apostar por productos flexibles, capaces de hacer una asignación sin restricciones. Entre la gama de productos de la casa que destaca están el UBS (Lux) Bond Sicav-Short Term Eur Corporates, el UBS (Lux) Bond Sicav-Short Term USD Corporates, el UBS (Lux) Bond Sicav-Eur Corporates, el UBS (Lux) Bond Sicav-USD Corporates, el UBS (Lux) Medium Term Bond Fund Eur y el UBS (Lux) Medium Term Bond Fund USD.

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