El mercado inmobiliario alemán da pistas sobre las expectativas de inflación


La obsesión de los alemanes con la estabilidad de precios es un hecho conocido. Pero para Markus Peters, analista del equipo de renta fija de M&G Investments, los resultados de la última encuesta M&G YouGov sobre expectativas de inflación confirman que “efectivamente, el público alemán confía muy poco en la política monetaria del BCE y espera que la inflación supere el objetivo del 2% en los próximos cinco años”.

Más allá del crecimiento de los salarios reales que ya se observa en Alemania, el experto de M&G destaca en un artículo reciente que el país “también está experimentando otra forma de inflación: el aumento del precio de la vivienda, que podría tener repercusiones sobre el nivel general de precios al consumo. Si aumentan los costes de financiación, es probable que aumenten también los alquileres, que tienen un peso considerable en la cesta del IPC alemán, por lo que la inflación del precio de los activos (vivienda) pasaría a convertirse en inflación de precios al consumo”.

Aunque, según datos del DIW Institute, el incremento del precio de la vivienda se está acelerando, sobre todo en ciudades como Berlín, Múnich o Hamburgo, “Alemania no sucumbió a la burbuja inmobiliaria, por lo que cualquier aumento del precio de la vivienda arranca de niveles muy bajos. Además, a pesar de la fuerte demanda de vivienda nueva y el favorable entorno de inversión, no observamos un crecimiento excesivo del crédito, las valoraciones son razonables y las ratios que determinan si una persona pueda permitirse comprar una vivienda siguen por debajo de su media histórica”, explica Peters.

Para el analista de M&G, “este ajuste de los precios de la vivienda en Alemania podría resultar positivo para la eurozona, ya que una mayor inversión en inmuebles implicaría una reducción de la excesiva tasa de ahorro alemana, lo que a su vez contribuiría a reducir los enormes superávits por cuenta corriente de Alemania”.

Sin embargo, en la gestora británica ven posible que el gobierno alemán acabe interfiriendo en este ajuste natural de precios tras las elecciones generales de septiembre. “En un país donde más de la mitad de la población vive de alquiler, los principales partidos han incluido en sus programas electorales algún tipo de medida para limitar el crecimiento del precio de los alquileres, lo que podría traducirse en unas menores expectativas de inflación. El riesgo es que una medida de este tipo podría restarle atractivo a la inversión en vivienda, lo que podría desembocar en una escasez de oferta que acabe provocando, paradójicamente, un aumento de los precios”, advierte Peters.

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