“El mercado español ofrece mucho potencial para la inversión socialmente responsable”


El mercado de la inversión socialmente responsable representa unos 200.000 millones de euros en Francia, donde reside Franca Perin, frente a los cerca de 60.000 que mueve en España. Por eso, la responsable del equipo de analistas de ISR en Generali Investments Europe no duda en afirmar que “el mercado español ofrece mucho potencial para la ISR”. Y parece que no se equivoca. Según datos de Spainsif, entre 2009 y 2011 la ISR creció en nuestro país un 71% y su tasa de penetración en el mercado pasó del 13% al 27%, fundamentalmente en el sector institucional, que representa el 97% del mercado de la ISR en España.

La inversión socialmente responsable, cuyos orígenes se remontan a la Gran Bretaña del siglo XVIII, ha vivido un verdadero renacer en los últimos treinta años y ha perdido su halo ‘ético’ para convertirse en una excelente herramienta de gestión del riesgo. “Por eso −explica la experta en una entrevista concedida a Funds People−, la crisis financiera mundial ha supuesto un punto de inflexión para el crecimiento de la ISR, porque ahora los inversores no solo buscan obtener una rentabilidad, sino que quieren saber que su inversión contribuirá a una crear una sociedad mejor”.

“La dificultad principal con la que se encuentran los inversores es que no existe una única definición de lo que constituye ISR, aunque sí hay cierto acuerdo en las variables no financieras que pueden tener efectos sobre los resultados de las empresas a largo plazo, los denominados criterios ASG (ambientales, sociales y de buen gobierno)”.

Una metodología propia

Desde 2006, Generali Investments Europe aplica a todas sus inversiones un filtro ético que excluye automáticamente a empresas condenadas por violación de derechos humanos, delitos medioambientales o por corrupción. Pero, como explica Perin, “queríamos ir más allá, así que desde 2010 contamos con una metodología propia para la selección de inversiones en base a criterios ASG, que se ve reforzada por nuestra base de datos propietaria SARA (Sustainable Analysis of Responsible Asset Management). Actualmente, esta metodología se ve plasmada en tres mandatos institucionales, un fondo de inversión y un fondo de fondos que invierte en cinco fondos temáticos de tres gestoras (Sarasin, Pictet y BNP Paribas)”.

Perin destaca una diferencia fundamental en la metodología de análisis ISR de Generali Investments Europe. “De los 34 criterios ASG identificados, solo aplicamos aquellos que resulten relevantes para el sector, por lo que, en la práctica, aplicamos entre siete y diez criterios ASG por sector, siendo la ‘G’, el buen gobierno, el único criterio común a todos los sectores. Esto genera diferencias sustanciales en la clasificación de las empresas. Por poner un ejemplo, una conocida empresa petrolera obtendría una calificación excelente si aplicásemos todos los criterios ASG. Sin embargo, si solo aplicamos los más relevantes para su sector, se hacen patentes las carencias en formación de personal y seguridad de los oleoductos”.

“Nuestro objetivo es establecer un diálogo con las empresas que analizamos y ayudarlas a mejorar. Por eso vamos a visitar las instalaciones, nos reunimos con los equipos gestores y tenemos muy en cuenta los progresos realizados. Luego, plasmamos nuestro análisis en un ‘informe de compromiso’ anual que remitimos a las empresas y en el que les explicamos el por qué de la calificación otorgada. Lo mejor es que, al recibir este informe, muchas de estas empresas nos contactan para saber cómo pueden mejorar”, explica la experta.

Gestión de riesgos y rentabilidad

Perin señala que “curiosamente, los ‘sospechosos habituales’, como el sector de gas y petróleo, la minería o el sector del automóvil, han registrado grandes progresos en la gestión de riesgos ASG gracias, entre otros aspectos, a una mayor sensibilización con respecto a la ISR. Sin embargo, otros sectores, como el de productos cosméticos o el lujo, que no se ven sometidos a esa presión social, han avanzado muy poco en temas de ISR”.

Ante aquellos que afirman que la ISR no es rentable, Perin argumenta que “diversos estudios realizados en el Reino Unido y en Estados Unidos demuestran que la ISR resulta rentable porque la gestión responsable suele traducirse en mejores resultados y un menor nivel de riesgo a largo plazo. El problema es que no todas las metodologías ISR que se aplican están debidamente contrastadas, pero los mercados maduros no se plantean la dicotomía entre inversión socialmente responsable y rentabilidad”.

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