El mercado de renta fija estadounidense en 2018: esta vez las cosas serán (algo) diferentes


TRIBUNA de Marilyn Watson, responsable de estrategia para renta fija global de BlackRock. Comentario patrocinado por BlackRock.

El posicionamiento de las carteras debería basarse en objetivos de inversión a largo plazo y no en los activos que nos parezcan más o menos interesantes en cada momento. Dicho esto, los inversores deben aplicar un enfoque de largo plazo sobre los mercados. Mantenerse informado sobre el panorama de inversión es fundamental, ya que nos ayuda a desarrollar un plan de cara a los acontecimientos de la vida y a realizar los cambios necesarios en nuestra cartera. Con tal fin, a continuación, comparto con vosotros cinco previsiones para 2018 en relación con el mercado de renta fija estadounidense:

  1. La Reserva Federal prosigue su camino.

Como todos sabéis, el actual ciclo de subidas de los tipos de interés comenzó a finales de 2015. Desde ese momento, la Reserva Federal ha sido completamente transparente a la hora de informar sobre las medidas que tomará de cara al futuro, para evitar, en la medida de lo posible, sorpresas en los mercados. Tras llevar a cabo una única subida de tipos en 2015, la Reserva Federal realizó otra en 2016 antes de poner en marcha nada menos que tres subidas en 2017. Si nos basamos en los últimos comunicados y comparecencias realizadas por esta institución, parece que este año nos enfrentaremos a dos nuevas subidas de los tipos, lo que situaría el tipo objetivo de los fondos federales en torno al 1,75%-2%. Lo que constituiría una subida lenta y estable.

  1. La inflación se acerca, pero se mantiene en niveles moderados.

Dada la reducida tasa de desempleo en EE. UU. y la solidez del mercado laboral, empezamos a ver cómo estos factores fomentan la subida paulatina de los salarios. Los ingresos medios por hora aumentaron un 2,5% en diciembre de 2017, lo que podría contribuir a elevar los precios al consumo (fuente: Oficina de Estadísticas Laborales de EE. UU) de cara al futuro. El aumento de los salarios debería verse reforzado por los efectos derivados de la revisión de la política fiscal. Sin embargo, no debemos alarmarnos: es probable que el aumento de la inflación sea moderado. Actualmente, los mercados descuentan una inflación de solo el 2,1% durante los próximos diez años (fuente: Bloomberg, 8 febrero 2018). Aunque esta cifra va en aumento y es probable que siga incrementándose, seguramente no presenciemos un alza significativa.

  1. La curva de tipos continúa aplanándose.

La diferencia entre los rendimientos arrojados por los bonos del Tesoro estadounidense a dos y diez años se ha reducido en las últimas semanas por debajo de los 50 puntos básicos, según los últimos datos de Bloomberg. Además, hemos observado cómo el rendimiento de los bonos del Tesoro a dos años se ha incrementado a raíz de las últimas medidas de la Reserva Federal. Sin embargo, los tipos de los bonos a 10 años se han mantenido intactos debido a una combinación de baja inflación y las diversas medidas adoptadas por los bancos centrales del mundo. Si bien es probable que asistamos al aumento de la inflación en 2018, y la mayor parte de los bancos centrales empiezan a retirar sus agresivos programas de relajación cuantitativa, es probable que estos cambios no sean suficientes para que los tipos de los bonos a 10 años suban de forma significativa. Por lo tanto, la curva de tipos se está aplanando, ya que los rendimientos de los bonos a dos años han aumentado a un ritmo mayor que los de los bonos a diez años. La gran pregunta sigue siendo: ¿veremos a los tipos de interés de los bonos a dos años superar a los de los bonos a 10 años? Este suceso se conoce como inversión de la curva de tipos y suele ser un signo que antecede a una recesión. Desde BlackRock creemos que este escenario es poco probable en 2018, pero no obstante podría suceder en 2019 si las fuerzas que intervienen en el proceso se mantienen.

  1. Los diferenciales de crédito son ajustados, pero esto no significa que nos encontremos cerca de una corrección.

Recientemente, los rendimientos de los bonos de alto rendimiento han superado a los de los bonos del Tesoro en un 3,34%, una cifra extremadamente baja en su contexto histórico, lo que hace que algunos inversores muestren cierta cautela. Si bien es necesario tener en cuenta que los diferenciales de los bonos high yield  se mantuvieron por debajo del 4% durante la mayor parte del periodo comprendido entre 2003 y 2007, y que alcanzaron un mínimo del 2,38%. Por lo tanto, pensamos que estos niveles reducidos en los diferenciales podrían mantenerse aún durante algún tiempo.

Si bien, la mayor parte de los lectores recordarán que a partir de 2007, los diferenciales se ampliaron significativamente, alcanzando su punto máximo durante la crisis financiera a finales de 2008. De hecho, este comportamiento es bastante común: cuando un ciclo de crédito llega a su fin, suele observarse un aumento considerable de los rendimientos. Pero este suceso no parece vislumbrarse en 2018. Veremos a finales de este año qué nos depara el 2019.

  1. Una vez más, los rendimientos impulsarán las rentabilidades

Al igual que en 2017, no hay mucho margen para que se produzca una caída de los tipos de interés en 2018. Al mismo tiempo, no prevemos ninguna turbulencia relevante que pueda aupar los tipos de interés notablemente. Como resultado de este hecho, en 2018 es probable que buena parte de los rendimientos de los bonos provenga de los cupones, y no de cambios en los precios. Odio tener que presentar una previsión similar a la del pasado año, pero parece ser que las condiciones de mercado a las que asistimos en 2017 continuarán durante 2018.

Pronosticar los mercados a 12 meses es una tarea casi imposible para cualquiera, por eso, la inversión con un objetivo a largo plazo es fundamental para no caer en los vaivenes de los mercados.

Los temas aquí descritos han experimentado numerosos movimientos en renta variable, renta fija y divisas en lo que llevamos de año. BlackRock cuenta con diferentes soluciones en renta fija, pero creo que en este entorno merece la pena destacar el fondo  BGF Fixed Income Global Opportunities Fund (FIGO) por su flexibilidad para invertir en todo el universo de renta fija global. Este fondo de carácter flexible puede adaptarse a los diferentes entornos de mercado con el objetivo de generar rentabilidades atractivas, constantes y ajustadas por riesgo.

En lo que respecta a su posicionamiento, el fondo tiene actualmente una posición corta duración en Reino Unido, varios bonos de la eurozona, Japón, Hungría y Polonia. Prevemos un sólido crecimiento global, una política monetaria menos acomodaticia por parte de los Bancos Centrales de mercados desarrollados y una creciente inflación que impulsará las yields a nivel global. También invertimos en una amplia gama de títulos con capacidad de generación de rentas, como por ejemplo renta fija emergente o titulizaciones, pudiendo captar oportunidades atractivas a nivel global.

En nuestra opinión, nos encontramos en un entorno de mercado en el que la exposición direccional a mercado, riesgo y diferenciales de crédito no tienen tanto potencial como en años anteriores, es importante construir una cartera diversificada en términos de riesgo junto con una exposición prudente a tipos.

La flexibilidad es clave y una sólida gestión del riesgo asegura que asumimos riesgo de un modo delibrado y dimensionado.

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