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“El mercado de bonos asiático va camino de convertirse en el más dinámico del mundo”


Positivos respecto a la renta fija asiática. Así es como se muestran David W. Rolley, gestor de renta fija global, y Edgardo Sternberg, estratega de renta fija de mercados emergentes en Loomis -boutique perteneciente al grupo Natixis Global Asset Management- respecto a una categoría que “va camino de convertirse en el mercado de bonos más dinámico del mundo”. Y es que, de cara a los próximos 25 años, el crecimiento mundial vendrá previsiblemente por el lado de China e India, “países donde la migración del campo a las ciudades obligará a las compañías a seguir creciendo para cubrir las nuevas necesidades”.

En un artículo publicado por ambos gestores en el que analizan las distintas alternativas de inversión en renta fija atendiendo al crecimiento económico, Sternberg señala que “las mejores oportunidades de inversión dentro de los emergentes están concentradas en Asia y, por extensión, en América Latina”, ya que muchos de estos países apoyan con sus recursos naturales el crecimiento asiático. “Esto, a su vez, genera oportunidades de inversión en bonos de compañías vinculadas a este sector y, al mismo tiempo, en deuda local de los países que crecen a buen ritmo”, asegura el experto.

La inversión en esta clase de activos resulta atractiva, si bien Rolley afirma que los mercados emergentes no son los únicos que gozan de un interesante potencial de crecimiento. En este sentido, el gestor de Loomis apuesta por Australia como un destino idóneo para la inversión en renta fija, “país que está creciendo a un ritmo muy fuerte y que tiene necesidades de capital muy importantes no sólo en lo que al sector minero se refiere, sino a otros segmentos que apoyan a esta clase de compañías”, indica.

Otro mercado que, a su juicio, ofrece interesantes oportunidades de inversión sería el neozelandés. Respecto a su economía, Rolley destaca “la buena posición en la que se encuentra su sector agrícola a la hora de aprovechar del crecimiento que va a experimentar el consumo en Asia”. En este punto, “es previsible que las compañías vinculadas al negocio de la agricultura tengan que afrontar el reto de aumentar su capacidad de producción para satisfacer una demanda que va en aumento”, lo que convertirá a sus empresas en importantes emisores de deuda.

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