"El mayor riesgo es no estar invertido"


En plena guerra de los depósitos, en la firma de gestión de patrimonios CapitalatWork creen que es una decisión errónea optar por una remuneración del 4% para un periodo de seis o doce meses, ya que las oportunidades en el mercado se van reduciendo lo que provocará problemas al inversor para recolocar su dinero cuando se llegue al vencimiento de la imposición a plazos.

En opinión de la firma, cada vez se puede encontrar menos valor en los bonos de gobiernos y los bonos ligados a la inflación, lo que pondrá en un problema a los inversores que esperen al vencimiento de sus imposiciones a plazo. A pesar de lo cual, la deuda pública resulta un producto interesante para diversificar fuera de la renta variable y de los bonos corporativos, debido a su baja correlación con estos activos, y a las oportunidades que ofrecen para gestionar los riesgos de inflación.

Para Eduardo Ripollés, del área de Welath Management de la firma, dentro de la renta fija corporativa continuará existiendo valor. Pero aconseja ser selectivo y diversificar por emisiones y duración. En su opinión, frente a las altas rentabilidades de los últimos años, los bonos corporativos pueden ofrecer rentabilidades del 4%.

Pero la renta variable es la gran oportunidad para las carteras. En este sentido, destaca que en los últimos quince años los precios se han mantenido y lo que se ha ganado ha sido vía dividendos. Por eso, cree que las bolsas están baratas. "Aumentan el número de compañías que pagan más por el dividendo que por sus inversiones de bonos", explica. Telecos, utilities y energía son los sectores con la rentabilidad por dividendo más atractiva, superando el 6%. "La renta variable es el activo más seguro en estos momentos. Si las empresas ganaron primero por la reducción de costes, ahora comienzan a hacerlo por el aumento de los ingresos", explica.