El manual del buen contrarian


¿En qué consiste la filosofía contrarian? Dicho de una forma muy simplificada, es ir a la contra de lo que haga el mercado en un momento dado. Esta noción, no exenta de polémica dentro del mundo de la inversión, se refiere a una de las formas que tienen los inversores para generar alfa, en este caso huyendo de modas del mercado y convencionalismos. Se trata de un estilo de inversión que complementa la visión que se tenga sobre los mercados, pero que con frecuencia suele estar más presente entre inversores y gestores con un sesgo value, pues complementa uno de sus principios básicos: comprar a un precio razonable valores de calidad que por algún motivo han sido dejadas de lado por el inversor.

1. Indagar allí donde el sentimiento de mercado es más negativo

Una de las máximas del buen contrarian es “ser optimista cuando todos los demás son pesimistas”. Se trata siempre de buscar el mejor valor a los mejores precios, y si eres un inversor value que busca compañías que cotizan con descuento sobre su valor intrínseco, las oportunidades están en los lugares donde los inversores están vendiendo. Por ejemplo, quien hubiera comprado acciones de Nokia en su mínimo de julio de 2012, después de acumular varios profit warning consecutivos, a 10 de abril de este año se habría beneficiado de una subida del 275%. Otro ejemplo clásico es el de la propia Bolsa española: por tomar un punto de referencia, quien hubiera comprado Ibex 35 antes de la famosa declaración de Mario Draghi de "haré todo lo que sea necesario para salvar el euro y créanme, será suficiente", habría participado en un rally cercano al 70%.

Las historias de reestructuración suelen encajar en este primer punto si se es contrarian y value. Es el caso de Katrina Dudley, que gestiona el fondo Franklin Mutual European para Franklin Templeton Investments. Los valores favoritos de la gestora suelen ser las compañías baratas que están en problemas, y su método para hacer aflorar el valor es a través de un intenso proceso de investigación y activismo. “Le pido a mis analistas que escriban el informe que escribiría alguien dos años después”, resume. La mayor parte del alfa que genera esta experta es a través de la mejora de los márgenes, no del crecimiento de los beneficios.

2. Rastrear los valores más impopulares del mercado

Este segundo punto complementa al anterior. Cuando el mercado se entusiasma con Apple o Google, el buen inversor contrarian compra tecnológicas “aburridas” como Microsoft. Cuando en un mercado alcista se compran negocios cíclicos con una beta mayor y se venden defensivos por ser más resistentes a las oscilaciones, el contrarian aprovecha las ventas para comprar farmacéuticas, basándose en que su ciclo de inversión es más largo que el de un mercado normal.

Uno de los gestores que más partido ha sabido sacar a esta estrategia ha sido Nicolas Walewski, gestor y fundador de Alken. En su última visita a España, el pasado mes de enero, dijo que actualmente se estaba interesando por valores que le permitieran jugar a la reducción del coste de capital, al estar convencido de que  a la hora de abordar una compañía “no hace falta que sean muy buenas operacionalmente, sino que sean muy buenas financiándose”. Según datos de Morningstar, entre el top 10 de la cartera del Alken Absolute Return Europe figuran valores como Commerzbank, Banco Popular, Sberbank o Ryanair.

3. Ser oportunista

El oportunismo es otra de las piedras angulares de este estilo de inversión. Habitualmente, los 'contrarians' perciben toda corrección en el mercado como una oportunidad para cazar valores que les gustan a un precio más adecuado, por no decir a precio de ganga. El matiz está precisamente ahí: el inversor ya ha posado la vista sobre un activo en particular porque considera que reúne una serie de características que le otorgan potencial alcista. Pero simplemente considera que la cotización está demasiado cara en comparación con lo que está dispuesto a pagar, así que mantiene ese activo en su radar hasta que experimenta un revés y llegan las ventas.

Por ejemplo, el evento oportunista es una de las condiciones esenciales que siguen los gestores de Harris Associates (gestora asociada a Natixis Global AM) en el momento de comprar. Una de sus estrategias más exitosas de los últimos cinco años consistió en comprar acciones niponas aprovechando el desplome del Nikkei tras la crisis nuclear de Fukushima. Pero no lo hicieron simplemente porque las valoraciones cayeran a una velocidad vertiginosa, sino porque se habían reunido con un buen número de equipos de gestión de compañías japonesas y habían recibido un feedback positivo.

Uno de los ejemplos contrarian más evidentes en la actualidad es la apuesta en mercados emergentes. Así lo han reconocido recientemente un grupo de expertos de BlackRock, que han señalado de hecho que la inversión en mercados en vías de desarrollo es de hecho su principal apuesta contrarian para 2014: en primer lugar, porque creen que el sentimiento se ha vuelto demasiado negativo y, en segundo término, porque consideran que las nuevas valoraciones se ajustan mejor al nuevo periodo de ralentización del crecimiento de estas economías. 

4. Nunca comprar sólo porque sea barato

Este punto vuelve a estar relacionado con los anteriores. Que simplemente una compañía esté barata no es un buen motivo para comprar, pero esto es tan válido para los inversores contrarian como para el resto. La clave es que existan sólidos fundamentales que respalden la inversión y una buena ecuación rentabilidad/riesgo que compense a los inversores por lo que están pagando. Ser exigente es clave para no sucumbir a una suerte de fiebre por las rebajas en el mercado.

Es el caso por ejemplo de Cyrill Moullé-Berteaux, gestor para Morgan Stanley del MS Diversified Alpha Plus, gestionado con un claro sesgo contrarian que no duda en admitir. El gestor señala que no basta con que un activo esté barato, "hay que saber por qué está barato". El experto expresa actualmente en su fondo una visión macro negativa sobre los países emergentes y en particular sobre China, y a pesar de la caída de las valoraciones cree que "hay que centrarse en el crecimiento" y, al respecto, observa que en los mercados en proceso de industrialización no se están viendo actualmente drivers de crecimiento doméstico.

Una buena frase al respecto la pronunció en febrero Tim Stevenson, gestor de Henderson Global Investors. Stevenson admite a regañadientes que incorpora algunos elementos contrarian en la forma en la que gestiona el Henderson Horizon Pan European Equity. Sin embargo, para él la cuestión principal es que “lo peligroso es recalentar las expectativas de la gente: hay que fijarse en la rentabilidad a largo plazo y centrarse en el ahorro”. Uno de los indicadores favoritos de este gestor es la evolución de la rentabilidad por dividendo de las compañías.

5. Ser paciente y disciplinado

Por ser el último punto no es el menos importante. Se dice que la paciencia es la madre de la ciencia, y, en el caso de los contrarian, cuanto más paciente se sea, pero también disciplinado y con altas convicciones, más oportunidades hay de que el tiempo refute la tesis de inversión inicial. Así parece fácil un método de inversión que no lo es en absoluto; como admite el propio Mark Mobius, director ejecutivo de Franklin Templeton, ir de compras cuando los demás venden “no es fácil de hacer, incluso para los veteranos del mercado más experimentados”.

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