El MAB, ¿algo más que Gowex? Las gestoras españolas responden


Son 23 las empresas que cotizan hoy día en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) y, sin embargo, solamente 11 de ellas las que entran en el radar de los gestores españoles de fondos, lo que supone una atención respecto a este mercado cercana al 48%. El 52% restante del MAB podría decirse que está en mitad de su travesía por el desierto, al menos en cuanto a su inclusión en las carteras de los inversores institucionales nacionales.

Hasta ahora, la compañía de WiFi Gowex ha sido la “niña bonita” del MAB, presente ya en numerosos puntos del globo, como Argentina, Chile, Francia, China o la propia España, entre otros. No obstante, otras como Zinkia, Imaginarium, Carbures, Altia, Ibercom, Bodaclick, AB-Biotics, Catenon, Medcom Tech o Ebioss también están haciendo ruido y ganando fama poco a poco.

Ricardo Cañete, director de Renta Variable de Mutuactivos, opina que el MAB “es un mercado interesante, pero que necesita todavía desarrollarse”, idea con la que comulgan casi la totalidad de gestoras españolas.

Entre sus principales contras, destacan su considerable iliquidez y su reducido tamaño, la dilatada publicación de resultados de sus compañías -con carácter semestral- y su fuerte concentración sectorial -especialmente basada en tecnología, telecomunicaciones y bienes y servicios de consumo-, enumeran las firmas de gestión nacionales. No obstante, el MAB también cuenta con fortalezas. El encontrar “pequeñas joyas”, como denomina a estas empresas Carlos Andrés, director de Inversiones de March Gestión, no seguidas por la inmensa mayoría de analistas o el disponer de una regulación específica con figuras como el “asesor registrado” o el “proveedor de liquidez” suponen algunos de sus puntos a favor y de sus “bondades”, a juicio de Xavier Mansa, gestor de renta variable en TREA Capital.

Por ejemplo, Mutuactivos, aunque muy activa en la búsqueda de valor en el MAB, cuenta con pesos de sus valores poco significativos en sus fondos. Cuando comenzó a invertir en este mercado, se fijó como criterio que “nunca” tendría más de un 5% de la cartera invertido en compañías del MAB para preservarse “de los inconvenientes de su iliquidez”, señala Cañete.

La dualidad e incertidumbre que le persigue como si de un arma de doble filo se tratase es bien resumida por Bankia Fondos: “Al ser compañías de alto crecimiento y con planes de negocio muy agresivos, el potencial de revalorización de muchas de ellas es muy considerable. Pero, al mismo tiempo, debido al mayor riesgo a la hora de ejecutar sus proyectos, también algunas de ellas se quedan por el camino e, incluso, varias entran en suspensión de pagos”.

Fondos españoles posicionados en el MAB

Ya sean grandes, medianas o pequeñas, lo cierto es que las gestoras españolas ya invierten en el MAB mediante la toma de posiciones en algunos de sus fondos de renta variable española, como el Bankia Small & Mid Caps España (Bankia Fondos), el Mutuafondo España y el Mutuafondo Valores (Mutuactivos), el Family Businesses Fund (March Gestión), el GVC Gaesco Small Caps (GVC Gaesco Gestión) o el Metavalor (Metagestión).

A pesar de sus particularidades, invertir en el MAB no tiene por qué divergir mucho respecto al mercado continuo o al Ibex 35. En el caso de Metagesión, como cuenta Alejandro Martín, gestor de la firma, “en el MAB buscamos exactamente lo mismo que en la bolsa en general”, es decir, “negocio fácil de entender, perfil financiero sólido, barreras de entrada y ventajas competitivas significativas y equipo gestor que genere valor para el accionista y tenga un historial positivo de asignación de capital”. Y todo ello “a un precio razonable que otorgue un buen margen de seguridad a la inversión, que nos permita amortiguar posibles errores de análisis o escenarios futuros no previstos”, apunta.

Una tipología de fondo ad hoc, ¿motor para el MAB?

La creación de un tipo de fondo de inversión híbrido, a caballo entre los fondos tradicionales (FI) y los de inversión libre (FIL) o de capital riesgo, con características propias y especializado en mercados alternativos bursátiles -español e internacionales-, podría convertirse en un motor para el MAB. De hecho, parte de la industria de gestión de activos nacional ya lleva un tiempo debatiendo esta posibilidad, aunque sin un consenso claro aún.

En opinión de Jaume Puig, director general de GVC Gaesco Gestión, en la actualidad “no es necesario”, simplemente porque la base de empresas del MAB no es lo suficientemente grande como para justificar un vehículo de inversión ad hoc, explica. “Cuando crezca la base de empresas, sí podría tener sentido”, considera Puig. “De todas formas”, puntualiza, “que no exista hoy este tipo de formato no implica que no pueda invertirse en estas empresas del MAB”. “Sólo deben tomarse cautelas, como invertir en ellas unos porcentajes muy bajos del patrimonio de los fondos”, recomienda el director general de la firma barcelonesa.

Para March Gestión tampoco es necesario por ahora. “En los FI tienen perfecta cabida”, considera Andrés.

Esta hipotética nueva tipología de fondo híbrida “podría ayudar a los inversores a canalizar el ahorro hacia el MAB de una forma fiscalmente más eficiente y más profesional” y, además, “incentivaría otra fuente de financiación más al tejido pyme español”, contrapesa Metagestión, quien considera que un producto de estas características “debería ser lo más flexible posible, facilitando que las gestoras puedan desarrollar un producto con los menores requerimientos posibles por parte del regulador”.

En la misma línea de Metagestión se mueven Bankia Fondos y Mutuactivos. Para la primera, sería “fundamental”, al estilo de la tipología creada en otros países europeos que son muy activos en la inversión de acciones cotizadas en mercados alternativos, tales como AIM (británico) o Alternext (francés). Para la segunda, este nuevo tipo de fondo “debería tener liquidez trimestral y un horizonte de inversión de entre tres y cinco años como mínimo”, tal y como esquematiza Cañete, quien cree que, “para que tuviera de verdad sentido su creación, sería necesario que se incentivara el desarrollo del MAB con estímulos fiscales a los inversores y que creciera el número de compañías cotizadas en este mercado”, dado que, “sin una diversificación suficiente, no tendría sentido crear el fondo”. 

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