El inversor puede tener un papel mucho más activo en 2014


El inversor, tras este periodo de crisis, puede tener un papel mucho más activo en 2014, pues hay oportunidades de claro valor añadido, de gestión activa. Si puede convivir con volatilidades superiores al 10% puede ser buen momento para considerar incrementar el riesgo, con horizonte temporal de dos/tres años. En renta variable hay oportunidades en fondos temáticos, inversión que da acceso a compañías que se benefician de mega-tendencias, no reflejadas en el índice mundial, que facilitan la diversificación. Si el umbral de riesgo está en torno al 5% de pérdida máxima convienen activos de renta fija conservadores. Ahora bien: los refugios de estos años, bonos de Estados Unidos y Alemania, no están baratos y pueden seguir corrigiendo.

Sin embargo, muchas empresas europeas, a pesar de que se han reestructurado y cuentan con exposición al crecimiento de mercados emergentes, han perdido calificación crediticia por riesgo país. Algunas pagan cupones entre el 6% y el 9%. También es recomendable invertir en compañías globales muy sólidas y líquidas, que pagan dividendo de forma sostenible.

De manera que hay que ser innovador frente a la asignación de activos tradicional. Conviene ampliar criterios de diversificación, abandonar la ponderación por capitalización y extender el horizonte de inversión. En concreto, hay que fijarse en tendencias significativas a largo plazo, como globalización, envejecimiento, escasez de recursos naturales o incremento de la riqueza mundial, propensión de los gobiernos a externalizar servicios públicos; individualización o aceleración de la innovación tecnológica. Estas oportunidades globales se concretan en empresas con actividades en biotecnología y fármacos genéricos, comunicación digital, seguridad, energías limpias, agua, madera, agricultura y marcas de gama alta -compañías con marcas gran fidelidad de clientes que han incrementado precios y márgenes durante la crisis-.

Esta inversión muestra elevada exposición a compañías de mediana de capitalización y bajo solapamiento con índices globales de acciones tradicionales, como el MSCI World, respecto al que, con horizonte a tres años, consigue una mejor rentabilidad con menor volatilidad. De manera que la inversión en mega-tendencias es un buen complemento para la estrategia de renta variable y se puede plantear de manera estructural.

Por otra parte, la mayoría de empresas europeas, excepto las más grandes, carecen de acceso a crédito, lo que puede durar años. Están reestructurándose desde 2007, concentrándose en negocios estratégicos y ahora cuentan con balances mucho más sólidos. Muchas han perdido calificación crediticia debido al riesgo país, a pesar de ser sólidas, con exposición activa al crecimiento de mercados emergentes. Están emitiendo deuda con cupones por encima del 6%-7%. Además, el mercado de deuda de alta rentabilidad europeo puede multiplicar su tamaño por dos o tres los próximos cinco años. En concreto es posible invertir con vencimientos hasta cuatro años, menos sensibles a cambios de tipos de interés y percepción del riesgo.  Se trata de identificar deuda cuya rentabilidad compense los riesgos asumidos, que incluyen que la empresa pueda refinanciarse.

Adicionalmente, las acciones emergentes están baratas en comparación con la historia y atractivas respecto a mercados desarrollados, con 25% a 30% de descuento. Pero las empresas de emergentes cuentan con mayor apalancamiento operativo y el crecimiento de sus beneficios más sensible a una mejora de la producción industrial global y aumento sincronizado del crecimiento de países desarrollados en 2014. Solo en 2013 el crecimiento del PIB en emergentes puede ser del 5,3%, frente al 1,2% de desarrollados; su política monetaria tiene tipos de interés al 5,5% frente a cerca de cero; deuda pública/PIB de sólo 33,2%, frente a 111% de desarrollados e inflación por debajo de 5%.

Además, las acciones de emergentes de alto dividendo están incluso más baratas. De hecho, proporcionan cada vez más porcentaje de beneficios en dividendos, lo que es especialmente interesante en un entorno de bajos tipos de interés. En 2012 su ratio de dividendos sobre beneficios era del 32%, con potencial de aumento con respecto al 38% mundial. En concreto, la rentabilidad por dividendo de mercados emergentes es cerca del 5%, con potencial revalorización de capital y divisas a largo plazo. Ahora bien, conviene fijarse en las empresas con sostenibilidad del dividendo.

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