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El inversor español comienza a superar su aversión al riesgo, aunque aún quede recorrido


“Vemos un cambio de tendencia, parece que el inversor español comienza a superar su aversión al riesgo, aunque aún quede recorrido”. Esta es una de las principales conclusiones que destaca Beatriz Barros de Lis, directora general de Axa IM para España, del estudio VOICES de AXA IM, una encuesta realizada a 1.005 ahorradores, en una muestra que representa al 80% de las personas con mayores ingresos del territorio español.

Según el mismo, un 53% de los ahorradores españoles confía en sus finanzas y el mismo porcentaje piensa que estará en una buena posición en los próximos tres años. Esta confianza lleva a que un 58% de los encuestados reconozca que aumentará sus inversiones en 2019 y tan solo un 8% ve probable reducirlas. Para Barros de Lis, “es alentador que la mayoría de los inversores particulares españoles tenga en mente aumentar sus inversiones durante los próximos meses, y vemos muy positiva la tendencia de que los ahorradores se preocupen cada vez más por su situación financiera”.

Alta liquidez

En este escenario de mayor inversión, la liquidez es el rey. Así, sólo un 23% de los encuestados reconoce tener productos de inversión, y prácticamente un 80% cuenta con reservas de liquidez  para hacer frente a imprevistos. Esto contrasta con que la generación de ingresos para la jubilación sea una de sus prioridades, lo que deja patente la gran aversión al riesgo de los inversores españoles, reticentes a invertir en soluciones en las que exista la posibilidad potencial de perder dinero. En opinión de los autores del estudio, la tolerancia al riesgo está condicionado por el nivel de ingresos y el sentimiento, así como por la falta de conocimientos financieros. Esto último provoca que muchos inversores se centren en el corto plazo y rehúsen asumir riesgos. Para Barros de Lis, “hay confianza, liquidez y voluntad de invertir, pero también que es necesario apostar por la eduación financiera, para que los españoles pueden estar más dispuestos a invertir a largo plazo”.

La encuesta refleja también que los segmentos con mayor nivel de renta son más optimistas al invertir porque pueden asumir mejor el riesgo de pérdidas. Así, las rentas más altas destinan un 18% de sus inversiones a la renta variable y un 28% a inmobiliario, mientras que, en los segmentos con menos ingresos, la renta variable se reduce al 10% y destinan cinco puntos porcentuales menos a las inversiones inmobiliarias.

Diferencias por edad

La aversión al riesgo se potencia con los años. Así, un 25% de los encuestados entre 31 y 39 años está dispuesto a asumir riesgos, porcentaje que se reduce al 13% en las personas entre 40 y 50 años. “Es llamativo que las personas reduzcan drásticamente su apetito por el riesgo tras cumplir 40 años, justo cuando más necesitan sentar las bases de su seguridad financiera de cara a la jubilación. Por lo que vemos, estas personas suelen confiar únicamente en los rendimientos de la liquidez”, explica Barros de Lis. “Es fundamental seguir asumiendo riesgos después de los 40 años, ya que las personas, además de vivir más tiempo, viven mejor, por lo que aumentan las necesidades financieras para su jubilación”, explica. En definitiva, el perfil de los inversores españoles sigue siendo mayoritariamente conservador.

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