El interrogante de las materias primas: ¿Pueden mantener su fortaleza sin inflación?


En las condiciones actuales de mercado muchos inversores se preguntan si podría estar formándose una burbuja en torno a las materias primas, lo que  puede generar reticencias a la hora de invertir en esta clase de activo. Russ Koesterich, estratega jefe mundial de iShares -de BlackRock-, considera en un reciente informe que, aunque muchas materias primas cíclicas han estado bajo presión y posiblemente se mantengan así por algún tiempo, “los inversores siempre deberían considerar mantener una exposición estratégica a materias primas”. 

Según el experto, aunque los precios de las diferentes materias primas puedan resultar muy volátiles, durante los últimos 25 años la volatilidad de un índice amplio de materias primas ha sido siempre similar a la registrada en las bolsas de los países desarrollados. Es más, en un horizonte a largo plazo, han actuado como elemento diversificador y han ayudado a mejorar el perfil de rentabilidad-riesgo de las carteras. 

“Debemos tener en cuenta que, aunque la falta de un dividendo o un flujo de renta complique la valoración de las materias primas, existen muy pocos datos que sustenten la idea de que éstas hayan entrado en una burbuja”, asegura. 

No obstante, matiza que la rentabilidad que las materias primas pueden ofrecer en un futuro estará ampliamente determinada por el contexto macroeconómico. “En periodos largos, las materias primas, y el oro en particular, se han beneficiado históricamente tanto de la inflación como de un dólar débil. Además, la rentabilidad de las materias primas más sujetas a los ciclos económicos, como puedan ser los metales industriales, está también influenciada por el crecimiento económico”, afirma. 

El experto cree que el factor más determinante para el comportamiento de las materias primas probablemente sea la tasa de interés real. “Desde una perspectiva histórica, vemos que las materias primas son los activos más beneficiados no por la inflación, sino por las tasas de interés bajas o negativas, que abaratan el coste de oportunidad de poseer activos que no generan rentas. Paradójicamente, a medida que las tasas de interés a largo plazo descienden, aun en una situación de inflación estable,  se podría decir que este entorno sigue siendo beneficioso para las materias primas”, concluye. 

Así pues,  el hecho de que las tasas de interés se mantengan bajas o en negativo –incluso en un contexto de un lento crecimiento económico– puede ser la consideración más importante a tener en cuenta a la hora de invertir en esta clase de activo, y en el oro en particular, en el actual contexto.

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