El gran reto de las aseguradoras: cómo hacer frente a un entorno prolongado de bajos tipos de interés


El sector asegurador español se enfrentará a una serie de retos durante los próximos años, entre ellos, los bajos tipos de interés, situación que no se espera que mejore en el corto-medio plazo. “Las previsiones de rentabilidad para los próximos 10 años son inferiores a las de hace una década, por lo que hay que asumir algo más de riesgo que hasta ahora para conseguir la misma rentabilidad”, afirmaba Víctor de la Morena, director de Inversiones de Amundi Iberia, durante la presentación del estudio Inversiones de las Entidades Aseguradoras. Nuevos enfoques ante nuevos desafíos.

Las aseguradoras tendrán que continuar haciendo frente a los bajos tipos de interés. Según el estudio, presentado por Miguel Ángel Rodríguez Parra, colaborador del área de Investigación de ICEA, el factor estructural más relevante que explica los bajos tipos de interés, tanto en EE.UU. como en la eurozona, es el envejecimiento de la población, motivado por el bajo crecimiento de la población (negativo en Europa desde 2014) y el aumento de la esperanza de vida, que se situará en 2035 en los 81,4 años en Estados Unidos y en los 84,6 años en Europa.

Este envejecimiento poblacional conlleva una reducción del crecimiento del PIB potencial, derivado de la pérdida de fuerza laboral y de productividad asociada a la edad. De esta manera, el informe estima que por cada punto porcentual que se incrementa la tasa de dependencia en Estados Unidos, el crecimiento del PIB potencial se reduce cuatro décimas, mientras que en la eurozona la reducción es de dos décimas.

Del mismo modo, si la productividad decae, los salarios también bajarán o subirán menos, lo que se traducirá en una menor presión inflacionista. Por otra parte, el envejecimiento poblacional suele conllevar un aumento de la tasa de ahorro. Según el estudio, todos estos factores combinados condicionan la evolución de los tipos de interés, haciendo que caigan a tasas muy bajas o incluso negativas, por lo que cabe esperar que, sin medidas contundentes, el periodo de bajos tipos de interés se prolongue.

Impacto en la rentabilidad de la cartera

Este contexto de bajos tipos de interés ha impactado en los rendimientos de las carteras de las entidades aseguradoras. Según se recoge en el informe, la rentabilidad descendió un 44,2% entre 2014 y 2018, lo que se explica, en parte, por la alta exposición del sector asegurador español a la deuda pública (un 55,6% a cierre de 2019), así como por una estrategia de inversión conservadora.

Este porcentaje es 23,6 puntos superior a la media de la eurozona. Al contrario de lo que sucede con las posiciones en renta variable, que mientras que en el sector español es del 5,6%, esta cifra es 9,6 puntos más elevada en la zona euro.

El informe explica cómo se han adaptado las entidades españolas aseguradoras a estos bajos tipos de interés, destacando que el 39,4% han modificado la política de inversión, incorporando o incrementando en muchos casos la exposición a activos alternativos; así como las acciones encaminadas a reducir la remuneración de sus pasivos.

El informe recoge el estado de incorporación a las carteras de activos como infraestructuras, capital riesgo, deuda subordinada, renta variable con protección, o inmobiliario entre otros. En este sentido, un 30% invierte en inmuebles fuera de España; declarando el 70% hacerlo de forma indirecta a través de fondos de inversión o socimis. Asimismo, más del 50% declara considerar criterios de sostenibilidad a la hora de configurar su cartera, pesando la inversión sostenible un 55,5% de las carteras.

En relación al COVID-19, el 67% declara cambios en su política de inversión como consecuencia de la misma, destacando el mantenimiento o incremento de niveles elevados de liquidez; así como aprovechar oportunidades en deuda (repunte de tires), crédito (ampliación de spreads) y renta variable (descuentos en cotización). Cerca de un 27% reconoce también ser más estricto con la calidad crediticia, sectores o plazo, y todo aquello que implique mayor riesgo.

El estudio concluye abordando el papel que pueden jugar los activos alternativos en escenarios diferentes y bajo condiciones de estrés; concluyendo que una mayor diversificación de la cartera, incluyendo activos alternativos, permite alcanzar la rentabilidad objetivo con menor consumo de capital y que las carteras resistan mejor los movimientos adversos de los mercados.

Soluciones de inversión para la coyuntura actual

Durante la presentación del informe también intervinieron Jorge Díaz, director de Clientes Institucionales y ESG de Amundi Iberia y Raúl Fernández, director comercial Amundi Iberia, que expusieron varias soluciones de inversión para la coyuntura actual.

Por una parte, la renta fija con grado de inversión: buy & hold, aprovechando que los diferenciales de crédito europeo y de investment grade se encuentran elevados. Por otra parte, la incorporación de la Inversión Socialmente Responsable (ISR) en las carteras con bonos verdes de impacto, que miden y cuantifican los beneficios positivos para el clima y la sociedad a través de la medición del ahorro en el número de toneladas de CO2 emitidas al año.

Sobre estas inversiones ISR, apuntaron que suelen resistir mejor las crisis de los mercados. En general, los compradores de bonos verdes tienen más tendencia a mantenerlos hasta el vencimiento. Por tanto, en épocas de ventas masivas, se produce un menor número de ellas que en un bono tradicional.

Por último, se mencionaron otras inversiones alternativas como las infraestructuras o leveraged loans como posibles soluciones siempre que cuenten con una elevada diversificación y calidad.

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