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Los dos gráficos que ejemplifican el salto cualitativo de Japón con las Abenomics


La economía nipona ha registrado una notable mejora de su momento económico en los últimos trimestres, no solo por el lento regreso del crecimiento, sino también por aspectos como la mejora del mercado laboral, que está tan ajustado que “si sube la inflación, es probable que también aumenten los salarios”, afirma Nathan Gibbs, responsable de producto de renta variable japonesa de Schroders. La firma dispone de un producto de renta variable nipona con sello Blockbuster Funds People, el Schroders ISF Japanese Equity.

Sin embargo, los inversores no deberían quedarse únicamente con este dato. Gibbs explica que el mercado nipón dispone de muchas peculiaridades que son necesarias de comprender para poner en contexto los esfuerzos del Gobierno de Abe por sacar al país de una espiral deflacionaria de casi 20 años.

Japón es uno de los países con un perfil demográfico más pobre, al disponer de una alta proporción de población envejecida, lo que resta individuos a la tasa de población activa (y esto explica también el mayor desarrollo de la robótica para sustituir los puestos de trabajo que no han podido ser cubiertos por individuos). Dos de los problemas que ha tenido que atajar el Ejecutivo para poder engordar la tasa de población activa han sido la escasa participación de la mujer y la baja inmigración hacia Japón, que es asimismo uno de los países con leyes de extranjería más restrictivas del mundo. El experto aporta dos gráficos que, en su opinión, resume a la perfección el salto cualitativo que ha dado el país desde los últimos años.Captura_de_pantalla_2017-06-05_a_la_s__11

Gibbs considera que la incorporación de la mujer al mundo laboral en los últimos años ha sido un éxito: “De hecho, explica por qué la masa laboral ha subido a pesar del envejecimiento de la población”. En el gráfico situado a la izquierda se puede observar el grado de participación de la mujer japonesa en el mercado laboral – agrupado por cohortes de edad - en la década de 1980 y en la actualidad, así como la tasa equivalente para EE.UU. “Típicamente, la tasa de participación modelo es la de EE.UU, que está en el 75% para las mujeres que se incorporan al mercado laboral. Actualmente, Japón ha superado esa tasa”, comenta el especialista de producto. Éste insiste en que “se trata de un gran cambio respecto a la situación de hace 30 años; las mujeres tienen menos hijos, los tienen más tarde – por lo que la caída en la tasa de participación se produce cuando se encuentran en la treintena- y se reincorporan más rápido al trabajo”.

El experto aclara que la tendencia ya existía antes de la llegada al poder de Shinzo Abe en 2012, pero considera que su gobierno contribuyó a impulsarla: “La tendencia ha sido un reflejo de las políticas de Abe, que dedicó más gasto público a la salud y reformó la fiscalidad para mejorar la contratación”, afirma. No obstante, a pesar de estos esfuerzos, el experto admite que “en Japón todavía prevalece el problema de que las mujeres acceden a puestos de trabajo peor remunerados. Las mujeres tienen un trabajo con cierto estatus y nivel salarial, pero cuando tienen hijos y se reincorporan al mercado laboral lo hacen con trabajos peores”. “Japón aún no está siendo eficiente en este campo, pero al menos las mujeres se están incorporando al mercado laboral”, concluye sobre este punto.

En lo que respecta a la apertura de las fronteras niponas, Gibbs indica que, por el momento, “se ha enfocado sólo a trabajadores con contratos temporales, principalmente en los sectores de la construcción (255.000 trabajadores para los JJ.OO.) y de la salud (sobre todo cuidado de personas mayores)”. El especialista de producto descarta una reforma de mayor profundidad en este campo: “Hay muy poca inmigración en Japón y el gobierno no tiene intención de que esto cambie. Si se excluyera a estos inmigrantes del mercado laboral, entonces Japón ya estaría en pleno empleo”. El punto de vista del experto es que “esta apertura es una solución pragmática al problema de escasez de mano de obra planteado por el mal perfil demográfico del país”.

Gibbs es consciente de que estos datos sobre el contexto laboral nipón chocan muchas veces con la percepción que los inversores occidentales tienen de Japón: “Pienso que muchos occidentales todavía tienen una visión de Japón basada en cómo era el país en los años ochenta. Por ejemplo, la visión que tiene Donald Trump de Japón definitivamente está basada en los 80: lo está acusando de manipular su divisa y de exportar coches más baratos a EE.UU. Eso es lo que pasaba en los 70 y los 80, pero no está sucediendo hoy, porque el G-7 no permite alterar las divisas y porque el comercio de Japón con EE.UU. está en unos niveles razonables”.

 

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