El Gobierno negocia para que las entidades sanas sean las accionistas del banco malo


El Gobierno se ha fijado como objetivo que al menos la mitad del accionariado del banco malo esté en manos de accionistas privados. Eso, por pura lógica, da opción de entrada a grandes fondos internacionales, a entidades extranjeras, a sociedades expertas en la gestión inmobiliaria y a un sinfín de tipo de accionistas. Sin embargo, probablementen no serán ninguno de ellos los principales propietarios de la sociedad que se va a crear para aglutinar los activos tóxicos de las entidades financieras españolas. Lo previsible, según las negociaciones que se están llevando a cabo, es que sean los bancos sanos españoles los que tengan las acciones en su poder.

Todavía no se han concretado los detalles de cómo será este denominado banco malo y, por tanto, no se ha cerrado su participación ni cómo se hará, pero se van esbozando las fórmulas posibles. El presidente de BBVA, Francisco González, dio ayer una pista de por dónde pueden ir las cosas. "El capital internacional no va a entrar fácilmente", aseguró en su intervención en unas jornadas de Deloitte y ABC, y añadió "yo creo que todos los bancos fuertes están abiertos a todo lo que se pueda plantear".

Y lo que se está planteando como fórmula más plausible en estos momentos es que estos bancos transfieran los activos inmobiliarios que consideren convenientes y, a cambio, les entreguen acciones del banco malo. La rentabilidad a su "inversión" la obtendrían año a año con los dividendos que recibirían de las ganancias que esta sociedad consiga con la venta de los inmuebles, si es que los tiene. Aún no se ha determinado el precio al que se entregarán las viviendas y por tanto no se puede saber si podrá ser más o menos rentable, pero en todo caso llevarán un fuerte descuento dado que los últimos reales decretos les han obligado a reducir su valor significativamente con la constitución de provisiones.

El Ejecutivo, según fuentes cercanas consultadas por Funds People, trabaja a contrarreloj para cerrar los detalles antes de que acabe el mes y, sobre todo, para conseguir un diseño atractivo de este vehículo para que las grandes entidades españolas quieran participar en él. Una de las ideas que se manejan es que dentro de la misma sociedad haya diferentes sociedades para unos tipos de activos diferentes, de forma que no entreguen sus activos con las mismas condiciones las entidades nacionalizadas o que han recibido ayudas que las que están relativamente fuertes. 

Otra de las posibilidades que se han puesto sobre la mesa es que en lugar de aportar activos inmobiliarios inviertan directamente capital, aunque esta opción es más improbable dada la escasez de fondos que tienen todas las entidades y su interés, al tiempo, por reducir su cartera de ladrillo. Todo dependería de qué tratamiento tendrían esas aportaciones. 

Rescate cuanto antes

El presidente de BBVA también aseguró en su conferencia que están dispuestos a participar en nuevas adquisiciones, una vez que han comprado ya Unnim, y aventuró que en España quedarán diez u 11 entidades después del proceso de reestructuración del sector financiero en el que estamos inmersos. 

Y ante la pregunta obligada de si España pedirá el rescate, contestó que la palabra rescate no es adecuada en este momento porque no va a verse un caso como el de Grecia. Él prefiere calificarlo como "línea preventiva de crédito". Se llame como se llame, cree que "cuanto antes mejor, pero siempre que sea posible"

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