El fin del dinero en efectivo y las oportunidades de inversión que ofrece


TRIBUNA de Roger Doig, analista de Renta Variable Europea, Schroders. Comentario patrocinado por Schroders.

La crisis de COVID-19 ha cambiado nuestra vida cotidiana de múltiples maneras y ha acelerado una serie de tendencias que ya estaban en marcha. Un cambio obvio es que el uso de dinero en efectivo se ha reducido drásticamente. Creemos que esta tendencia está aquí para quedarse y ofrece oportunidades para los inversores.

La pandemia ha supuesto un espaldarazo adicional al uso de los pagos con tarjeta y digitales en detrimento del uso del efectivo. En este contexto de expansión, la industria de pagos en regiones como Europa presenta un gran potencial de desarrollo, lo que nos hace ser optimistas desde el punto de vista de la inversión. En el gráfico a continuación podemos ver que la eurozona va por detrás de los países escandinavos y del Reino Unido en cuanto a la aceptación del pago con tarjeta, así como a la zaga de otras economías importantes como la de EE.UU. Esto sugiere un mayor potencial para que la eurozona se ponga al día en términos de pagos con tarjeta.

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Tomando como ejemplo EE.UU., allí los negocios de pagos se desarrollaron en gran medida dentro de los bancos, luego se convirtieron en empresas independientes, y posteriormente hubo una fase de consolidación. La industria en Europa ha seguido el mismo camino. En los últimos años, se han formado entidades independientes mediante la acumulación de activos de los bancos por parte del capital privado; incluso algunas ya han salido a bolsa. Estamos empezando a ver fusiones y adquisiciones entre estas entidades y esperamos que esto continúe.

Otra consideración importante para Europa es el grado de armonización de los servicios de pago en toda la Unión Europea. La Comisión Europea ha estado trabajando para crear una zona única de pagos para que se apliquen las mismas normas en todos los países, con las mismas protecciones para el consumidor y una amplia gama de opciones de pago. Este es un factor importante para permitir que se produzcan fusiones y adquisiciones, ya que posibilita la escalabilidad de la tecnología en todos los países.

Europa también ha puesto en marcha recientemente la Iniciativa Europea de Pagos, que tiene por objeto sustituir los sistemas nacionales de tarjetas por una tarjeta europea común. Esta iniciativa se encuentra actualmente en una fase muy temprana, pero podría contribuir al crecimiento del sector europeo de pagos con tarjeta.

Además, los pagos no monetarios suponen un gran beneficio para la sociedad en el sentido de que son mucho más fáciles de rastrear y, por lo tanto, es más fácil que se recauden los impuestos pertinentes, en un momento en el que el dinero público está bajo presión. Adicionalmente, también tiene beneficios para muchas empresas en relación a la seguridad, ya que no tienen que ocuparse de tener grandes sumas de dinero en efectivo en el local o de transportarlo.

Por todo ello, la posibilidad de un período prolongado de mayor crecimiento hace que los proveedores de pago sean, en nuestra opinión, una interesante oportunidad de inversión. Gran parte del resto del sector financiero, en particular los bancos, está lidiando con las consecuencias negativas de un entorno prolongado de bajos tipos de interés y la crisis de COVID-19. Por el contrario, los pagos con tarjeta y digitales estaban creciendo de todos modos y la pandemia ha proporcionado un viento de cola adicional. El factor de conveniencia para el cliente se ha multiplicado y los negocios que antes no aceptaban pagos con tarjeta se han visto obligados a hacerlo por las circunstancias. No obstante, aunque la industria en general parece atractiva, siempre es recomendable que cada acción sea analizada individualmente.

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