“El exceso de liquidez puede hacer que los inversores se confíen en la búsqueda de rentas”


La política ultra laxa puesta en marcha por las autoridades monetarias ha empujado a muchos inversores a elevar el riesgo de sus carteras, yéndose a activos que no son su clase natural. Según Aymeric Forest, gestor de fondos multiactivo de Schroders, “el exceso de liquidez puede hacer que los inversores se confíen en la búsqueda de rentas”. En este entorno, el experto considera importante centrase en activos de mayor calidad y, sobre todo, prestar una gran atención a los fundamentales. Esto es particularmente relevante en aquellas estrategias que, como el Schroder ISF Global Multi-Asset Income, buscan activos generadores de rentas capaces de ofrecer una atractiva rentabilidad ajustada al riesgo.

Forest asegura que el objetivo del equipo es ofrecer una renta del 5% trimestral a los partícipes del fondo. “Para conseguir ingresos regulares, tratamos de capturar las oportunidades allí donde surjan. Actualmente, estamos aprovechando la corrección que está sufriendo el mercado para construir nuevas posiciones. Aunque existe el riesgo de que la rentabilidad del bono del Tesoro de EE. UU. a 10 años se vaya al 2,75%, a estos niveles estamos empezando a comprar algo más de duración (actualmente la duración de la cartera es de tres años). Forest describe su fondo como “un producto apropiado para aquellos inversores que quieran hacer la transición de renta fija a renta variable”.

“Estamos aprovechando el actual entorno para mejorar la calidad del crédito del fondo y aumentar la duración de la cartera”, afirma. Calidad, diversificación y liquidez son, a su juicio, los tres pilares sobre los que se cimenta el proceso de gestión de un fondo flexible, creado hace apenas un año y que ya cuenta con 2.265 millones de dólares en patrimonio. La calidad la buscan en empresas con balances sólidos y flujos de caja estables, exponiendo como máximo el 5% a activos CCC. La diversificación en 20 clases de activos, 40 países, 12 sectores y 25.000 valores. La liquidez, en inversiones directas en valores líquidos y sin préstamos ni participación en capital riesgo.

El 70% está invertido en renta fija y el resto en renta variable. El análisis se hace teniendo en cuenta los fundamentales, aunque también desde un punto de vista macroeconómico. Todo su enfoque de inversión está orientado a la generación de ingresos regulares. Para alcanzar su objetivo, Forest considera fundamental gestionar los riesgos de la exposición a mercado que no se vea recompensada. “Un enfoque sin restricciones elimina los riesgos no deseados”. Tal y como explica, esto se hace particularmente evidente a la hora de analizar la composición de los diferentes índices, tanto de renta fija como de renta variable.

Pone, como ejemplo, las exposiciones ocultas que se esconden detrás de algunos índices, como el DJ Select Dividend, expuesto en un 33% a utilities estadounidenses, el el S&P International Dividend, con exposición del 28% a renta variable australiana o el ML Global High Yield, con casi el 10% en bonos CCC o sin calificación crediticia. “Los índices se hacen teniendo en cuenta datos pasados y, por lo tanto, una inversión pasiva eleva en muchos casos el riesgo de estar invertido en activos de mala calidad o de tener una cartera muy concentrada en determinados sectores o países”, asegura el experto. “Nosotros tenemos un universo global, con la calidad siempre como objetivo”.

Actualmente, el Schroder ISF Global Multi-Asset Income no mantiene una elevada exposición a la banca. La que tienen está enfocada en Estados Unidos, donde el proceso de desapalancamiento del sector está más avanzado. En Europa, por el contrario, el equipo prefiere las aseguradoras. No exponen la cartera a las ‘commodities’, al ser una clase de activo que no genera rentas, ni les gustan las empresas con vinculación a las materias primas. Tampoco mantienen posiciones en la periferia europea, al considerar que no encajan con la filosofía de inversión del fondo, que se basa en la sostenibilidad y la calidad de los balances, buscando títulos de alta calidad y baratos. “Existe mucha deuda en los balances de estos países, si bien están haciendo un esfuerzo encomiable para solucionar sus problemas”.

En renta variable, Forest asegura haber analizado una cesta de compañías que incrementa paulatinamente el dividendo y otra cesa de empresas que se limitan a pagar un dividendo alto. “Nuestra conclusión es que las compañías que elevan año tras año la retribución al accionista están más baratas que las que pagan un dividendo elevado. Esto es así tanto en el caso de los mercados desarrollados como emergentes”. Forest no quiere que la rentabilidad se vea influenciada por el factor divisa. Por eso se cubren de ese riesgo con el uso de derivados. “A la hora de cubrir una posición, realizamos un análisis de inversiones, pruebas de resistencia y estudiamos además el coste de la cobertura”.

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