El estímulo monetario en los mercados emergentes sigue en pie

  • 27/04/2012

Al menos por ahora, dichos temores parecen excesivos, ya que los indicadores líderes en los mercados emergentes vuelven a subir de nuevo y las presiones inflacionistas siguen estando muy ausentes. Esto, en cambio, abre posibilidades a una política expansionista (adicional) con vistas a estimular la actividad económica.

• Tras el aumento de la aversión al riesgo y la fuerte caída del comercio internacional a finales de 2008, la actividad económica en los mercados emergentes se detuvo bruscamente. Ante el contexto de una rápida caída de la inflación y sólidas finanzas públicas, tanto las autoridades presupuestarias como las monetarias pusieron rápidamente la política económica en el modo expansionista. Como resultado de ello, los indicadores de confianza del consumidor y de la industria repuntaron considerablemente y la actividad económica se reanudó rápidamente, alcanzando niveles superiores a sus tasas de crecimiento potencial.

• Por consiguiente, las cifras de la inflación, caracterizadas por un rápido crecimiento, sugirieron que muchas de las economías emergentes empezaban a mostrar signos de sobrecalentamiento a principios del año 2010. Esto, a su vez, provocó un cambio hacia una posición política cada vez más restrictiva hasta el tercer trimestre de 2011. A pesar de que la crisis de la zona euro y la afectada economía estadounidense no fuesen de ayuda, cabe señalar que la reciente desaceleración económica registrada en los mercados emergentes tuvo lugar principalmente como resultado de este ajuste monetario y presupuestario.

• En algunos países como China y Brasil, la desaceleración de la actividad fue sorprendentemente evidente, provocando temores de un aterrizaje forzoso. El crecimiento económico en Brasil cayó de un 7,5% en 2010 al 0% en el tercer trimestre del año pasado. En China, la actividad económica registró su tasa de crecimiento más baja (de un 8,1% a principios de 2010) desde la "Gran Recesión".

• Desde el verano de 2011, la inflación de los mercados emergentes ha registrado una tendencia bajista a costa de las medidas de ajustes previas y la desaparición gradual de los efectos básicos desfavorables en los precios de los alimentos y de la energía. Esto permitió que las autoridades monetarias pudiesen aflojar cada vez más la política monetaria. El cambio en la política monetaria fue desigual en los distintos mercados emergentes, implicando desde recortes de tipos drásticos e inmediatos hasta enfoques menos pronunciados y más sutiles.

  •  De todos los mercados emergentes principales, y con motivo de su preocupante desaceleración económica, Brasil fue el que adoptó la política monetaria más agresiva. Desde el verano de 2011, Brasil ha reducido su tipo de interés oficial de un 12,5% a un 9% a día de hoy.
  • En China, la relajación monetaria desde diciembre no se produjo mediante el tipo de interés básico, sino que en su lugar, se realizó reduciendo los coeficientes de reservas obligatorios para los bancos comerciales. El reciente aumento de los nuevos préstamos de las instituciones financieras sugiere que esta estrategia está empezando a dar sus frutos.
  •  Por otro lado, las autoridades monetarias de la India, esperaron mucho más y tan sólo redujeron el tipo de interés oficial a mediados de abril (del 8,5% al 8%). Este recorte se produjo tras un largo periodo de subidas de tipos (que pasaron del 4,8% en 2009 al 8,5% en octubre de 2011).
  •  Los países europeos emergentes también adoptaron una postura expansionista, aunque en menor grado. No obstante, debe subrayarse que las repercusiones negativas de la crisis actual en otros países de la zona euro evitaron que los políticos aumentasen considerablemente los tipos de interés en un principio.

• Al menos por ahora, parece ser que las preocupaciones relativas a un aterrizaje forzoso son excesivas, ya que los indicadores líderes de los mercados emergentes han subido durante los últimos meses. Una vez más, la política monetaria volvió a desempeñar un papel crucial en dicha evolución.

Además, habida cuenta de la reciente evolución de los precios alimentarios mundiales y del peso relativamente grande de los alimentos en las cestas del IPC de muchos mercados emergentes, la inflación a corto plazo disminuirá aún más. Por lo tanto, la disminución de la inflación abre posibilidades a un estímulo monetario adicional que a su vez, respaldará la actividad económica durante el año 2012.

• Sin embargo, a pesar de la ausencia de presiones inflacionistas a corto plazo, es casi seguro que los políticos monetarios mantendrán un enfoque de perfil bajo, ya que los temores inflacionistas no han sido descartados en un horizonte a largo plazo. Si se ignora esta variable importante, esto supondrá repercusiones económicas considerables en el futuro. Primeramente, el riesgo relativo a las expectativas inflacionistas es cada vez mayor.

En segundo lugar, los tipos de interés cada vez más altos en respuesta al aumento de la inflación destruirán la actividad económica. Por último, la subida de los tipos de interés atraerá más flujos de "capital especulativo", que pueden crear muchos daños a la economía si llegase a disminuir la confianza de los inversores internacionales. Esto fue claramente demostrado por la crisis financiera asiática de los noventa.

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