El espontáneo


“Cuida de que tus acciones estén a la altura de tu retórica”, aconsejaba el sabio coherente. ¿Qué sabio? Ahora mismo no nos acordamos, así que echaremos mano de la práctica habitual de adjudicarle la cita a Confucio o a Marco Aurelio y a ver si hay suerte. Pero eso hoy es lo de menos. Lo de más es que el mundo siente un cierto temor a que las acciones de Trump estén a la altura de su retórica. El grupo más afectado: periodistas y mexicanos. Si eres periodista y además mexicano (que bastante ya tienes) pues nada, que eso, que mucha suerte.

De momento, Trump ha formado un gabinete post-verdad total: el candidato a secretario de Energía proponía el desmantelamiento del departamento, el candidato a secretario de trabajo no pagaba las horas extras a sus trabajadores, la candidata de educación aboga por desmontar el sistema de educación pública (esa mujer no tiene corazón, ¿es que no ha visto ninguna de esas series que ocurren en high schools, llenas de loosers, capitanes de rugby, reinas de la belleza, nerds y demás?), el encargado de la agencia medioambiental no cree en el cambio climático, y curiosamente, el único que parece medianamente sensato es el secretario de Defensa, que responde al apodo de Perro Loco.

En fin, nada que no se pueda arreglar a golpe de tweet a las tres de la mañana, mientras los operarios le dan un repaso de pan de oro a la Casa Blanca para aplacar el horror vacui del nuevo inquilino. Vuelven el candelabro, la hombrera y el moreno artificial. Tercer milenio para esto.

Señalaba el FT que las ocho principales figuras del Gobierno de Trump acumulan 55 años de experiencia en el Gobierno (mucha de ella militar) y 83 años en el mundo de los negocios., mientras que la Administración de Obama sumaba 177 años de experiencia pública pero solo cinco en negocios.

O lo amas o lo odias. Y en medio el consuelo de que al menos es un hombre “experimentado en los negocios”, particularmente en la negociación de acuerdos. Y quizás de eso se trate, de airear las debilidades del enemigo para desestabilizarlo, sabiendo que este es más débil. Léase China. Mientras EEUU roza el pleno empleo y su banco central consolida la normalización de su política monetaria, el dato de PIB del 2016 del 6,7% (aunque conviene sospechar de la celeridad en su publicación) se anota como el más bajo desde 1990.

Pérdida de diplomacia en las negociaciones. Impulsiva o deliberada, al menos nos queda, y mucho, de los maestros en la materia: los ingleses y su Theresa Maybe cuyo Gobierno ha apostado por embarcarse carretera y manta a firmar acuerdos bilaterales por todo el mundo. Adiós al mercado único, adiós a 500 millones de consumidores. Hola Singapur. Ambos, Unión Europea y Reino Unido, tendrán las de perder.

Otros mandatarios optan por vías un tanto más indigestas: Putin va a recibir el premio Hugo Chávez (de reciente creación) a la Paz y la Soberanía.  Jo qué tropa.

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FUENTE: detonate.com

"Pues eso"

Buena semana,

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