El error de pensar que los bonos son siempre seguros y la bolsa siempre arriesgada


La renta fija para los más cautos y la bolsa solo para quienes puedan asumir riesgo. Es la norma no escrita que dicta la asignación de activos tradicional. ¿Pero qué hay de cierto en esta máxima? “Si cree que está diversificado por tener corporativos y bolsa está muy equivocado”, sentencia Philip Saunders, co-responsable de multiactivos growth de Investec.

El experto recuerda un caso extremo, el de 2008. El high yield se movió entonces como una cartera de renta variable. “Los bonos no son necesariamente activos libres de riesgo”, insiste. Y así se refleja en el gráfico a continuación. Incluso los corporativos con rating A-AAA estadounidenses vivieron un drawdown máximo del 16%.

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En una reciente ponencia en Madrid organizado en colaboración con Capital Strategies, insistió en la necesidad de plantear las correlaciones de una cartera de manera individual. “Porque en este mundo la diversificación es el último free lunch que queda”, asegura Saunders. Y en un mundo en el que los bancos centrales, en su opinión, han esencialmente matado los retornos de la renta fija, quizás el papel defensivo de una cartera no deba depender ya solo de la renta fija tradicional.

Porque una cartera dividida 50-50 entre bonos y bolsa cada vez va perdiendo más resilencia. Estamos en un mercado que aún se clasifica como alcista y sin empajo las correcciones fuertes son cada vez más frecuentes. Es cierto que es el mercado alcista más longevo de los últimos tiempos, pero es que en los dos anteriores no hubo ninguna corrección del 10% -ni en los 90 ni en los 2000- mientras que en 2018 hubo una. Esta caída fuerte que se suma a los seis desplomes del 5% en la última década.

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¿Y cuáles pueden ser esas ideas para aportar defensa? El co gestor del Investec GSF Global Multiasset Income, fondo con Sello Funds People por su calificación de Consistente, valora las opciones y futuros así como divisas refugio como el yen. “Se trate de ser abiertos de mente”, afirma.

Para generar rentabilidad, aboga por mirar hacia la renta variable, donde la prima de riesgo se ha mantenido estable a la vez que la de los bonos se ha desplomado. “Ya no se trata solo de decidir entre bonos y bolsa, sino plantearse el potencial de income que puede generar un activo”, defiende. “En un mundo hambriento por beta, las mejores oportunidades están en el detalle”.

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