El equipo sAchs


“Me encanta que los planes salgan bien”, decía el gran Hannibal del equipo A encendiéndose un buen puro. Disfrutando del habano deben estar en Goldman Sachs, donde cuentan con varios Hannibal trajeados, que apuesto han cambiado su vieja camioneta GMC por un flamante BMW con los rendimientos de las jugadas en commodities.

El equipo sAchs, basa su estrategia en una cuadrilla compuesta por los mejores analistas financieros en commodities del mundo, los cuales intentan dilucidar a través de complejos sistemas informáticos y algoritmos matemáticos los precios que tendrá, por ejemplo el carbón o el aluminio, en el próximo año. En base a ello, el bueno de Murdock, se encarga de buscar alojamiento para todas esas materias primas, mientras Fénix hace de las suyas en el parqué colocando y comprando derivados de éstas. Compras de call, ventas de put y operaciones en futuros se suceden día tras día, los precios vuelan en verde y yo me pregunto ¿Dónde están físicamente estos activos?

M.A. Barracus hace guardia en los almacenes de aluminio que Goldman tiene en Detroit. Los mismos por los que ha sido sancionado recientemente por incrementar, supuestamente, el precio de este material en más de 5.000 millones de $, lo que le ha servido para abrir una guerra con la todopoderosa Coca-Cola. El fabricante de refrescos acusa a Goldman de incrementar los precios del aluminio realizando un trasvase de material físico diario entre sus 27 almacenes. Esto produce un retraso en la entrega del producto además de un aumento del coste de almacenamiento, o lo que es lo mismo, mayor coste de compra, revalorización en bolsa y un incremento en el precio para el consumidor final, ya sea Coca-Cola, BMW o yo mismo en el súper. Goldman maneja con tiento los hilos de la marioneta bursátil.

No piensen que Goldman es el único con estas habilidades, JP Morgan y Barclays también se unieron al selecto club de los sancionados por manipular el precio de la electricidad. Tampoco es sectorial, puesto que GS diversifica comprando petroleros que navegan en alta mar, a la espera de ser liquidados en un contrato por entrega de Petróleo a miles de km. del estrecho de Ormuz.

No hace falta irnos muy lejos, ni a Detroit ni a Ormuz, para conocer de primera mano este procedimiento. En el Musel, el puerto de Gijón en mi querida tierra Asturiana, el año pasado el banco Americano depositó en sus almacenes cerca de media tonelada de carbón térmico procedente de Colombia. ¿Cuál era su objetivo? Ni más ni menos que vendérselo a HC Energía a un precio futuro mayor que el comprado por el banco. Yo, GS, compro a 90$ algo que tú, HC, necesitas para producir en tu central térmica. Lo almaceno y te lo vendo cuando en el mercado cotice a 110$. No está nada mal.

Según parece el carbón de Goldman sigue en la dársena del Musel a la espera de que su cotización llegue al upside objetivo fijado por sus analistas. Hace un año, el índice mensual del carbón de Newcastle (NEWC) cotizaba sobre los 92$. Hoy lucha por mantener los 76$. ¿La paciencia de GS tiene horizonte temporal?

Mientras espera, el banco puede realizar multitud de operaciones de commodities en los mercados financieros de futuros, como el Chicago Mercantile Exchange (CMT), gozando de una requerimiento de garantías mucho menor, puesto que ya dispone del subyacente o colateral. La materia prima descansa en los almacenes de Gijón y Detroit.

 

Lejos de la banca tradicional comercial, tarjetas, tpv’s e hipotecas me planteo a quién tiene que temer el inversor minorista ¿A las máquinas de contratación automática o al equipo sAch?

 

 

Lo más leído