El dólar, la guerra comercial y China: ¿catalizadores para la renta variable emergente?


TRIBUNA de Tom Wilson, responsable de renta variable de mercados emergentes. Comentario patrocinado por Schroders.

Si hacemos un análisis de la situación que atraviesan los mercados emergentes, el sentimiento del mercado apuesta por la prudencia. La normalización de la política monetaria en EE.UU. y el creciente diferencial de crecimiento han impulsado la fortaleza del dólar, lo que ha afectado negativamente a las divisas y las condiciones financieras de los mercados emergentes.

Aunque EE.UU. ha retrasado el incremento de los aranceles sobre bienes chinos por valor de 200.000 millones de dólares, esperamos que el conflicto comercial entre ambos países se reanude. Además, la tendencia negativa del crédito en China y la creciente incertidumbre sobre las perspectivas del comercio han afectado al crecimiento chino y al comercio global.

Cabe pues preguntarse hasta qué punto nos encontramos ante una oportunidad de compra o si deberíamos mantener la cautela de cara al futuro. Analicemos los factores que podrían constituirse como catalizadores de la rentabilidad de los mercados emergentes en 2019.

Valoraciones

Si nos fijamos en las valoraciones, estas son en general interesantes. Tanto la ratio precio/valor contable como la ratio precio/beneficio se sitúan por debajo de sus medias a largo plazo, tal y como muestra el siguiente gráfico. Mientras el mercado muestra prudencia, las asignaciones de los inversores siguen siendo elevadas tras los importantes flujos de entrada a fondos emergentes en 2017.

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Asimismo, los múltiplos de valoración descuentan unas perspectivas de beneficios prudentes. Como último factor, las revisiones de los beneficios por acción han sido negativas y podrían seguir siéndolo, lo que corre el riesgo de constituir un obstáculo para la recuperación de los múltiplos.

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Guerra comercial

Un nuevo recrudecimiento de las tensiones mermaría aún más la confianza empresarial y la inversión, el comercio, y además generar incertidumbre. En nuestra opinión, no será fácil dar con una solución sencilla, pero si la tregua actual se prolonga y las relaciones no se deterioran, esto sería positivo para los mercados, especialmente si se conjuga con la continuación de los estímulos en China y la debilidad del dólar estadounidense.

China

El gigante asiático ha visto ralentizado su dinamismo económico, ya que al priorizar la calidad del crecimiento con el endurecimiento normativo ha dado lugar a una tendencia negativa del crédito.

Las políticas que se han adoptado durante el segundo semestre de 2018 mostraron cierta tolerancia en materia normativa. En contraste, para 2019 creemos que las políticas de estímulo serán relativamente limitadas en comparación con ocasiones anteriores. Éstas irán destinadas a mejorar el riesgo financiero y mejorar la balanza por cuenta corriente, que pasó a terreno negativo en 2018, y ejercer presión sobre la divisa.

Dólar estadounidense

Prevemos que el dólar se depreciará ligeramente en 2019. Esta es la divisa con la cual se financian varios países emergentes, por lo que esto afectará a sus condiciones financieras. La divisa está cara, y en vista de que el efecto de las medidas presupuestarias en EE.UU. se está disipando y del efecto retardado del endurecimiento monetario, prevemos que el dinamismo económico del país se ralentice como consecuencia.

Si el dólar cae, las divisas, economías y mercados del universo emergente seguramente experimentarán un cierto alivio, constituyendo un importante catalizador.

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Identificar oportunidades en el universo emergente

En general, las valoraciones del universo emergente son favorables, pero es necesario monitorizar los riesgos. Observamos oportunidades en términos de crecimiento, valoraciones y beneficios, priorizando Corea, que está expuesta al crecimiento global pero cuyas valoraciones en algunos casos descuentan ya un panorama de beneficios negativo.

Por otro lado, Rusia ofrece un valor interesante en aspectos como el flujo de caja, los rendimientos y la divisa. En Brasil, el riesgo político sigue patente, pero la política económica que ha anunciado el nuevo presidente podría dar pie a una recuperación del crecimiento.

Las expectativas para Polonia y Hungría también son positivas gracias a unas perspectivas de beneficios positivas y a unas valoraciones interesantes.

Todas estas previsiones positivas podrían verse lastradas por una limitación del crecimiento global, o una ralentización a medio plazo del crecimiento de China. En todo caso, los mercados emergentes vislumbran un 2019 prometedor, en el que la adecuada selección de activos se configurará clave para obtener rentabilidades positivas.

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