El dinero se va a productos con cuatro y cinco estrellas Morningstar, ¿realidad o mito?


A lo largo de los últimos tiempos, han sido varias las voces que han venido poniendo de manifiesto la concentración que está experimentando la industria de gestión de activos. A nivel de entidad, los últimos datos globales del sector publicados por Investment & Pensions Europe revelan que, a cierre de 2013, el patrimonio que concentraban las 10 primeras firmas por activos gestionados ascendía a 14,3 billones de euros, lo que representa el 33,6% del total. Doce meses antes, el volumen conjunto era de 12,8 billones, lo que suponía el 32,7% del total. Del mismo modo, las 20 mayores entidades por patrimonio acaparaban el 47,8% del total, cuando un año antes ese porcentaje era del 46,6%.

Pero… ¿qué está sucediendo a nivel de producto? En la última conferencia anual celebrada por Deutsche Asset & Wealth Management en Londres, Jerry Miller, máximo responsable de ventas de la entidad para la región de Americas, aseguraba que la gran tendencia que venía apreciando durante los últimos tiempos había sido la fuerte concentración de los flujos en productos de la máxima calidad. “El año pasado, la práctica totalidad de los flujos en Estados Unidos se fueron a fondos con cuatro y cinco estrellas Morningstar”, afirmaba el experto en una mesa redonda celebrada con sus colegas Barbara Rupf y Ken Tam, responsables de ventas de Europa y Asia, respectivamente, quienes explicaron las distintas tendencias que estaban percibiendo en sus respectivas regiones (leer más).

¿Es cierta la afirmación que hace Miller? Para responder a esa pregunta, nada mejor que echar un vistazo al informe de flujos global de Morningstar, documento en el que la firma analiza los flujos de fondos y ETF en el 2013 en EE.UU, Europa, Japón, Canadá y Australia. Las cifras que aporta Morningstar no dejan lugar a dudas. En 2013, las entradas netas que la firma de análisis estima recibieron los productos con cinco y cuatro estrellas fueron de 279.000 y 77.000 millones de dólares, respectivamente, mientras que los fondos con tres estrellas (-191.000 millones de dólares), dos estrellas (-141.000) y una estrella (-32.000) sufrieron salidas de dinero. Otro dato interesante es que el crecimiento patrimonial experimentado el año pasado por los fondos con cinco estrellas fue del 14%.

En lo que respecta a los productos sin rating (aquellos que tienen una vida inferior a los tres años), los datos también son muy significativos. Destacan, por ejemplo, las fuertes entradas de dinero recibidas en 2013 por parte de los fondos con un track record inferior a un año (405.000 millones de dólares), así como las entradas positivas registradas por los productos con un historial de entre 1 y 3 años. Esto encajaría con la tesis defendida por Michele Faissola, máximo responsable de DeAWM, quien en la conferencia anual que la entidad celebrada en Londres aseguraba que el 50% de los flujos vienen por el lado del performance, mientras que otro 50% se iban a productos nuevos, por lo que la innovación desarrollada por una entidad en término de producto suponía un factor muy importante (leer más). 

Desglosando los datos por áreas geográficas, se aprecia que esta concentración de los flujos hacia productos con cinco y cuatro estrellas Morningstar es común a todas las regiones. En el caso de Estados Unidos, por ejemplo, las entradas netas en productos con cinco estrellas Morningstar alcanzaron en 2013 los 171.000 millones de dólares, con un crecimiento del 15% con respecto a un año antes. También crecieron los flujos hacia productos con cuatro estrellas (100.000 millones), pero no así hacia los fondos con tres, dos y una estrella, que registraron salidas netas. Del mismo modo, los fondos con un track record inferior a los tres años también experimentaron entradas netas en el año.

En Europa, la situación es muy similar, aunque con una particularidad. Los únicos productos con rating que registraron flujos de entrada el año pasado fueron los que contaban con cinco estrellas Morningstar, que se anotaron captaciones netas por 66.700 millones de euros, lo que representa un crecimiento del 13,3% con respecto a los datos del cierre de 2012. Al igual que en Estados Unidos, en Europa destaca las fuertes inyecciones recibidas por parte de los productos con un track record inferior a los tres años, sobre todo los que cuentan con una vida inferior al año que, según las estimaciones de Morningstar, en 2013 registraron entradas netas por 171.000 millones de euros.

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