El día después


TRIBUNA de Valentijn van Nieuwenhuijzen,  responsable de Multi-Asset en NN Investment Partners. Comentario patrocinado por NN Investment Partners.

¿Qué hacer el día después del voto del Brexit?

Ya no queda nada para conocer el tan esperado resultado del referéndum en Reino Unido. Dada la atención que se le ha dado por parte de los mercados durante las últimas semanas, se vivirá con emoción por parte de muchos y el hecho de que se tendrá que definir el panorama político en los meses venideros, es de esperar que tenga un impacto substancial en el comportamiento de los inversores y en el posicionamiento, cualquiera que sea el resultado. Es más, finalmente tendremos la oportunidad de empezar a pensar, hablar y escribir de otras cosas aparte del riesgo del Brexit. El crecimiento global, el posible fortalecimiento del momentum de beneficios, contemplar la preservación de capital o la búsqueda de rentabilidad se convertirán en los siguientes temas de inversión de los mercados globales.

Aunque motiva poder pensar un poco en otras cosas, es difícil dilucidar un panorama en el que los políticos desaparecen por completo del horizonte de inversión. Otras partes del puzle político europeo seguirán en la mesa, el riesgo político en numerosos países emergentes persistirá y el inusual ciclo de las elecciones de EE.UU. tampoco queda lejos.

Lo más importante en este momento, es sin embargo, saber si habrá sentido de estabilidad el día después del voto o no. El único escenario que salvaguarda este hecho sería probablemente un resultado convincente de Remain, con un apoyo del más del 55%. En este caso, las consecuencias políticas parecerían permanecer contenidas en el paisaje político del Reino Unido donde los defensores del Brexit podrían encontrarse con la oportunidad de perseguir nuevos retos en sus carreras profesionales. En cuanto al gobierno del Reino Unido, sus políticas y relaciones con el resto de la UE, se verían como un voto de confianza y un fuerte apoyo a continuar con el actual planteamiento.

La estabilidad que esto crearía, provocaría una sensación de alivio al inversor, a los hogares del Reino Unido y a la confianza de las empresas y animaría a que los inversores deshicieran algunas de sus posiciones en activos con menos riesgo hacia activos con más riesgo. También daría más luz a las perspectivas de crecimiento del Reino Unido acabando con los decepcionantes datos del Reino Unido e impulsando el aumento de consumo por parte de los consumidores británicos y de inversión y contratación por parte de empresas del Reino Unido, una vez haya pasado la nube de incertidumbre.

Esto último quizás no sea tal cual si el Remain sólo gana con poca ventaja. Aunque el resultado real no sea impugnado por los partidarios de Brexit, existe la probabilidad de resurgimiento relativamente rápido del tema Brexit en la escena política. Será difícil para el actual gobierno del Reino Unido declarar una victoria convincente y el primer ministro Cameron y sus amigos podrían ver necesarios algunos compromisos políticos hacia la campaña del Brexit. Aun así, seguiría significando que la salida de la UE no sería en un futuro inmediato.  Por lo tanto, no sería lo suficientemente problemático para que los mercados reaccionaran excesivamente negativos, pero sí podría frenar la inversión hacia activos con más riesgo y dejar un daño irreparable en el momentum de la economía británica.


Y después tenemos el Brexit. Distinto de las crisis Lehman/Grexit, pero muy negativo para la política, rodeado de incertidumbre y de contagio político tanto en Reino Unido (¿sobrevivirá después de que se anuncie un referéndum a favor de la independencia de Escocia?) como en el resto de la UE (¿avivará el voto de estrategias exit en otros países?). La interacción de las respuestas de emergencia de los responsables políticos y los signos de compromiso del liderazgo político en varias capitales europeas para enviar señales de unidad será crucial para amortiguar el impacto de mercado negativo inicial. E incluso una actuación muy fuerte en estos frentes no impedirá que los mercados valoren de nuevo el riesgo político de la región y que caigan los activos con más riesgo. Además, los bucles de retroalimentación en la economía real de estas políticas y dinámicas del mercado serán lo suficientemente negativas para anticipar una recesión del Reino Unido y un impacto negativo sobre las perspectivas de crecimiento de la eurozona.

Al mismo tiempo, no se activará automáticamente un cortocircuito en el sistema financiero global o causará saneamientos masivos en los balances. Esta es una importante razón por la que no debemos considerar automáticamente una recesión global. Y si no es así (no se garantiza, obviamente), también podría ser que tras un periodo de elevada aversión al riesgo – apoyada por una comunidad inversora cauta y con mucha liquidez – podrían emerger interesantes oportunidades de inversión contrarían.  Los notorios cambios de humor del Sr. Mercados podrían caer en territorios extremos después del Brexit y una vez empiece a estar claro que la economía global no se ha hundido en un agujero negro, podríamos ver un impresionante rebote de los activos con más riesgo durante la segunda mitad de año.

El día después sabremos el resultado, y pudiera ser que sólo entonces empiece el trabajo duro desde una perspectiva de inversión. Añadiendo riesgo, pero cuándo y cómo puede ser la cuestión en múltiples escenarios. Igualmente, se podrá reflejar si habrá que mantener o estar más defensivos. Especialmente cuando empecemos a ver que el voto del Brexit no era la única fuerza del universo que conducía nuestro futuro. Buena suerte con digerir todo y a guardar fuerzas para el próximo destino.

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