El desplome del billón de dólares


Fue el desplome del billón de dólares. Esta semana, justo hace un año, el oro cayó casi in 15% en cuestión de dos sesiones, perdiendo una décima parte de su valor de mercado el lunes 15 de abril.
Todo el oro minado sobre la tierra había perdido el viernes anterior alrededor de 8,9 billones de dólares. Esas mismas 175.000 toneladas existentes valían el martes 7,7 billones de dólares.

Solo una fracción de todo ese oro salió a los mercados ya que la mitad está en forma de joyas y un 20% reposa firmemente dentro de las bóvedas de los bancos centrales. Pero los traders financieros entraron en modo de pánico cuando parecía que todo el disponible salía a la palestra, a través de productos derivados y trading de ETFs.

El principio de la caída

Desde principios de 2013, los fondos de cobertura y otros gestores de inversión habían ido perdiendo el entusiasmo por la carrera alcista que el oro llevaba protagonizando ya doce años. Manifestaron su aburrimiento  recortado el tamaño de los fondos de oro en ETFs en casi un 10% desde niveles récords alcanzados a finales del año anterior.

En el mercado de futuros y opciones estadounidense, algunos traders también empezaron a apostar contra el precio del oro, lo que llevó a las llamadas “posiciones especulativas cortas” a niveles vistos por última vez hacía más de una década.

Aceleración del colapso

Después de las fuertes ventas a primera hora del viernes 12 de abril, el Fix de la tarde situó al metal en los 1.535,50 $/oz, cerca de mínimos de 18 meses. Eso marcó un nivel clave para muchos traders humanos y automatizados y provocó una marea de órdenes de venta en el mercado de futuros de Nueva York.

El oro perdió más de un 3% en una hora y el metal cayó por debajo de los 1.500 $/oz por primera vez desde junio de 2011. Pero el verdadero desplome se produjo el lunes, en el momento en el que los mercados asiáticos se incorporaron tras haberse perdido la caída del viernes.

A medida que el pánico se expandía a lo largo de la jornada, los operadores del mercado se debatían entre los términos “cascada”, “bola de nieve” y “caída libre” para describir el enorme retroceso. Sea cual fuera la forma que eligieron para representar el desplome, terminaron aceptando el precio que pudieron para vender y futuros por valor de más de 2.100 toneladas terminaron cambiando de manos ese día.

¿La causa del desplome?
 
Los que apoyan teorías conspiratorias siguen afirmando y difundiendo por la red que fue un esfuerzo común para aplastar los precios del oro. Muchos analistas profesionales están de acuerdo, pero sin ver las fuertes ventas del viernes cayendo de los .1535 $/oz como una conspiración política.

A pesar de lo rápido que pareció haber llegado, el desplome de precios del oro de la primavera de 2013 llevaba fraguándose un año y medio, desde que el oro había tocado máximos históricos por encima de los 1.900 $/oz en septiembre de 2011, cuando la crisis financiera con foco en Estados Unidos se había expandido al resto del mundo.

Pero más de un año después, los fondos de inversión se cansaron tanto de la crisis financiera, como de su infalible antídoto: el oro. El banco suizo de metales preciosos, Credit Suisse, percibió este cambio de sentimiento y anunció “el principio del fin de la era del oro” en febrero de 2013. La palabra “tapering” empezó a hacerse un hueco en los mercados hacia marzo, con algunos responsables de política monetaria estadounidenses apelando a una reducción del programa de flexibilización cuantitativa (QE).

A principios de abril, los analistas del banco de inversión Goldman Sachs urgieron a sus clientes a vender oro en corto, utilizando derivados para beneficiarse de cualquier caída de precios. Poco después, el 11 de abril, salió a la luz un informe del FMI en el que se expresaba que Chipre debería vender algo de sus reservas de oro como parte de su programa de rescate.

La venta propuesta era ínfima (solo 10 toneladas). Los políticos chipriotas la rechazaron de inmediato. Ningún banco central de la Eurozona ha vendido su oro desde que comenzó la crisis financiera (España vendió el 35% de sus reservas en 2007 y Francia vendió por última vez algo de las suyas en 2009). Pero el rumor de Chipre asustó al mercado y el viernes 12 de abril del pasado año terminó siendo un gran día para que los fondos de cobertura siguieran el consejo de Goldman de posicionarse cortos.

¿Qué ocurre ahora?

Tras un segundo desplome en junio, los precios cotizaron lateralmente hasta Año Nuevo de 2014. El oro ha experimentado un rally del 10% desde esa fecha y este rebote se ha producido a pesar de que la Reserva Federal estadounidense decidiera seguir adelante con el tapering de su programa de flexibilización cuantitativa.

También se produce al tiempo que las bolsas estadounidenses están alcanzado récords históricos. Pero los bancos centrales en todo el mundo siguen invocando la inflación, manteniendo los tipos de interés en cero e imprimiendo nuevos billetes para comprar deuda. La estelar trayectoria de la bolsa en 2013 puso de manifiesto que el oro es lo que se rumorea: un seguro y, como tal, cayó (por primera vez desde 1998), cuando no se necesitaba con la misma urgencia.  

El desplome del oro en abril de 2013 abrió el apetito de compradores, pero no el de los ETF occidentales o mercado de derivados. De forma única entre las principales clases de activos, el oro físico tiene compradores a nivel mundial, con motivaciones bien distintas.

Los inversores occidentales quieren diversificar su riesgo, poseyendo un activo tangible (y raro) que muestra cero correlación a largo plazo con el crecimiento económico. El uso industrial es responsable de otro 15% de la demanda anual de oro. Motivados por la religión y tradición social, la industria joyera india ha estado desafiando las reglas anti importación de oro del gobierno.

Mientras tanto, la demanda de oro de China ha conseguido superar a la de India, y los ciudadanos del gigante asiático han redescubierto así su profunda afinidad histórica incitada por el crecimiento de la riqueza y un boom de crédito en la segunda mayor economía mundial.

El martes, 16 de abril del pasado año, con el oro cotizando a un nivel un 15% inferior que la semana anterior, las transacciones en el mercado de oro físico en Shanghái se triplicaron, duplicando así su anterior máximo.

La demanda rerécordcord de China durante 2013 no fue suficiente para revertir la caída, pero junto con la demanda de India, puso suelo bajo el precio del metal que sigue siendo un seguro financiero para ahorradores de todo el mundo.

Artículo de Adrian Ash, analista jefe de BullionVault.

*Traducido y editado por María Vengut

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