El debate sobre el techo de deuda en EEUU va más allá del 2 de agosto: ronda de expertos


Finalmente, se logró un acuerdo de última hora en EEUU para elevar el techo de deuda permitida en el país y acordar un nuevo programa fiscal. Pero con independencia del acuerdo, los expertos prevén que las consecuencias en forma de rebaja de calificación de la deuda no se harán esperar. Cinco grandes gestoras internacionales analizan el impacto que tendrán estos hechos en los mercados y ofrecen sus perspectivas sobre el desenlace del debate.

Schroders: el acuerdo sobre el techo no zanjará el problema

Para Keith Wade, economista jefe de Schroders, y Azad Zangana, economista para Europa, la crisis de deuda ha colocado al riesgo político en el primer plano según publican en su revisión de economía mensual. Así, los mercados se han centrado en los problemas de deuda de EEUU y Europa durante el último mes y han dejado el progreso de la recuperación en un segundo plano. El oro ha seguido subiendo y el dólar se ha debilitado. Sin embargo, destacan que a pesar del bloqueo en las negociaciones de la deuda y el riesgo de impago, los bonos del Tesoro de EEUU se han mantenido firmes. Una explicación podría venir de la opinión —muy extendida— de que los republicanos y los demócratas alcanzarán un acuerdo en el último suspiro o, como algunos apuntan, del hecho de que el Tesoro de EEUU encontrará una forma de pagar los cupones aún en el caso de que no se consiga elevar el techo de deuda.

Los expertos dicen que esta idea podría tacharse de optimista, pero lo que sí se puede decir con cierta seguridad es que el acuerdo para elevar “el techo de deuda no zanjará la cuestión”. S&P ha dejado claro que EEUU podría todavía sufrir una rebaja de su calificación a menos que se encuentre una solución a largo plazo para el déficit. “A la vista de la polarización existente entre los partidos políticos, parece poco probable que un Obama reelegido y un Congreso dividido acuerden una solución. Los inversores deberían esperar más disputas políticas y una posible rebaja de la calificación de la deuda pública de EEUU”, concluyen.

M&G Investments: la culminación de un deterioro presupuestario anunciado

Jim Leaviss, director de renta fija de M&G Investments, asegura que en la gestora esperan un arreglo a corto plazo, que podría consistir en un compromiso entre recortes de gasto e incrementos de impuestos, alcanzado antes de la fecha límite del 2 de agosto para acordar la ampliación del techo de deuda. Sin embargo, cree que es una cuestión no de si, si no de cuándo EEUU sufrirá una rebaja de la calificación de su deuda, actualmente AAA. Para el experto, la actual situación representa la culminación de un deterioro presupuestario para los próximos años como resultado de una generación, la del baby boom, a la que se prometió beneficios de jubilación que ahora no pueden ser justificados por la fortaleza del crecimiento económico. “Tanto Bush como Obama han vivido un cambio desde el superávit de la administración Clinton a un gran déficit presupuestario, debido en parte a la recesión, la crisis financiera y a la guerra, si bien el deterioro a largo plazo se enmarca en el envecimiento de la población y a expectativas de jubilación nada realistas”, comenta.

Para el experto, EEUU está afrontando un momento de “final de un imperio”, pues a pesar de que el dólar ha continuado siendo una divisa refugio –sorteando la tendencia bajista desde 2002-, durante el más reciente periodo de crisis en la periferia se vieron los primeros signos de que el “oro y el franco suizo se ven como mejores refugios que la divisa estadounidense”.

BNY Mellon AM: EEUU sueña con las estrellas pero se golpea con el techo

Paul Brain, gestor del BNY Mellon Global Bond Fund, asegura en su comentario titulado “EEUU sueña con las estrellas pero se golpea con el techo” que una próxima rebaja del rating en el país parece probable a tenor de la evolución de las discusiones sobre el techo de deuda. “La incertidumbre abunda y hace la búsqueda de activos de riesgo mucho más dura”, asegura. Añade que aún con todo encuentran atractivas oportunidades inmunes a la crisis de deuda tanto europea como estadounidense en la renta fija gubernamental de países como Noruega, Suecia, Nueva Zelanda, Australia, República Checa o Polonia. En EEUU, su estrategia ha consistido en vender deuda gubernamental para comprar deuda de entidades supranacionales, con mejores diferenciales y diversificación.

Como nota positiva, recuerda que el asunto de la deuda está forzando a los políticos a atajar el problema de déficit, pero las tácticas para ganar tiempo no son buenas y éstos “están jugando con fuego”. “Creemos que los demócratas y los republicanos llegarán a un acuerdo de corto plazo sobre un plan de reducción de unos 2 billones de dólares, elevando el techo de deuda de forma temporal y retomando el asunto más adelante, cuando se acerquen las elecciones presidenciales”, afirma el experto. Brain dice que una rebaja de rating hasta AA es posible y que de suceder, habría cuestiones que resolver como el futuro de los bonos estadounidenses como colateral, así como la posibilidad de algunas ventas forzadas que conducirían a una reducción “pequeña pero no insignificante” de liquidez. “Esperamos que haya mucha más luz sobre este asunto a partir del 2 de agosto”, apostilla.

Western Asset, de Legg Mason Global AM: agotando los plazos

En el comentario de Western Asset, filial de Legg Mason Global Asset Management especializada en renta fija, sobre las consecuencias que podría tener en el mercado una rebaja en la calificación crediticia de EEUU, se analizan dos aspectos: si el Congreso de EEUU será capaz de acordar un incremento de los límites del déficit y si el Gobierno de Obama aprobará un paquete de austeridad fiscal que permita a EEUU mantener el ráting AAA. Sobre el primer aspecto, en Western Asset creen que la actual crisis en la deuda de EEUU no tiene precedentes y es posible que el Congreso agote el plazo para tomar una decisión. Si se logra una extensión del déficit, podría tener un efecto calmante en los mercados.

En cuanto al ráting, los gestores de Western Asset consideran que si se aprueba un plan de contención fiscal, será moderado, lo que podría llevar a una rebaja del ráting. Un ráting menor podría suponer una venta de los activos con menor calificación, en vez de bonos gubernamentales, para mantener la calidad media de la cartera. En cualquier caso, los mercados ya han descontado el deterioro de la deuda estadounidense, por lo que el impacto sería a corto plazo.

Aviva Investors: una carga económica independientemente del resultado

El mercado estadounidense está tan centrado en los problemas de la zona euro, que está descuidando los problemas del dólar. Según Pierre Lequeux, responsable de divisas de Aviva Investor, EEUU se centra tanto en el detalle que se llega a perder la perspectiva. Según el estudio de Lequeux, nada en de lo que está aconteciendo en Europa es nuevo y se ha avanzado en la búsqueda de una solución viable que se adapte a los horarios estrictos requeridos por la crisis de financiación. “El enfoque ha sido pragmático y constructivo hasta el momento”, afirma. Por su parte, la deuda, la problemática de las empresas o el desempleo son los tres focos de problemas de la economía de Estados Unidos. Además el frenesí que vive Europa envuelve a EEUU en una serie de desafíos, como son el nivel de deuda pública, el lento crecimiento y una economía que no responde, a pesar de la enorme cantidad de liquidez que ha inyectado la Reserva Federal. De hecho, el estímulo fiscal ha ejercido una presión considerable sobre la situación de la deuda del país, donde el déficit presupuestario asciende a cerca del 9% del PIB mientras que la deuda nacional es de aproximadamente 85% del PIB.

El debate sobre el techo de la deuda está en marcha. Los demócratas siguen negociando recortes del déficit de entre 1 billón y 4 billones de dólares en los próximos 10-12 años con el fin de ganar un acuerdo con los republicanos para elevar el límite de la deuda federal. Sin ese aumento, el Tesoro no podría pagar algunos de los proyectos de ley que tiene con vistas al 2 de agosto. Hasta el momento, las negociaciones no han tenido éxito; mientras los demócratas insisten en aumentos de impuestos, los republicanos persiguen los recortes en el gasto. “Cualquiera que sea la dirección que se tome con respecto al déficit presupuestario, tendrá un efecto negativo sobre el crecimiento y una carga para la economía, en un momento en que necesita un alto nivel de estímulo como puntapié inicial”, asegura Lequeux.

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