El crédito corporativo, a prueba de los recortes de tipos del Banco Central


Desde 2008 los bancos centrales de los diferentes países han creado e implementado medidas poco convencionales para poner remedio a la situación actual, como por ejemplo desde finales de 2011 y principios de 2012 la famosa LTRO en Europa, cuando el BCE decidió inyectar 1 billón de euros a los bancos en términos de liquidez. Además ha seguido en los últimos meses una política de reducción de tipos que muchos piensan que continuará en el presente año.

Sin embargo en realidad no nos preocupa la previsión de un nuevo recorte de tipos por parte de BCE, y de hecho tampoco preocupa en gran medida al mercado y además no supone una solución al problema actual. Lo que hay que tener en cuenta es que la Eurozona tiene que plantearse por un lado cuál es la disposición actual de los países de la Unión para afrontar la realidad del euro, y por otro que cada país debe implementar diversas medidas para salvar a la moneda común debido al contexto global. En particular creemos que una reducción de tipos por parte de BCE tampoco tendría efecto alguno en la deuda corporativa.

En base a esta convicción, si los inversores no quieren asumir riesgo en términos de duración y de crédito, tienen que seleccionar los bonos alemanes en la parte corta de la curva, donde el rendimiento se encuentra muy cerca de cero. Pero si quieren captar algo de rentabilidad tienen que asumir algún tipo de riesgo. Es cierto que la volatilidad en renta variable es enorme, y muchos inversores han sufrido mucho en el mercado de valores. El mercado de deuda soberana no obstante, tampoco es mucho más seguro hoy en día, hay gran volatilidad en las diferentas curvas y además no hay muchos emisores en el mercado de deuda soberana en euros. Si un inversor quiere invertir en Investment Grade no puede hacerlo en Irlanda, Grecia… si quiere conseguir retornos interesantes, solamente tiene posibilidad de invertir en bonos soberanos de Italia y España.

Gracias a la inyección de liquidez llevada a cabo por el BCE, en el mercado de crédito corporativo la actual situación es buena para la inversión. Este es un mercado que ha sufrido mucho desde la crisis de 2008-2009 y desde entonces se han implementado muchas medidas de reestructuración, por lo que para gran parte del crédito corporativo los recursos son sólidos y la tasa de default es baja. Por su parte, para los emisores financieros debido a la crisis financiera, las autoridades han decidido llevar a cabo medidas como reforzar el ratio TIER 1 de los bancos, que  antes  de la crisis estaba en un 7% y ahora está cerca de un 11%.

Actualmente teniendo en cuenta tipos de interés y volatilidad en el mercado de deuda soberana es un buen momento para los bonos corporativos. Si el inversor busca una buena diversificación y obtener algo de rendimiento, y no considera invertir en renta variable para evitar la volatilidad, la elección está muy clara: invertir en el mercado de crédito.