“El crecimiento mundial no se ha acabado”


“El crecimiento mundial no se ha acabado”. Así de contundente se muestra Pierre Puybasset,  portavoz del equipo de gestión de Financiere de l´Echiquier, seguro de que existen tendencias estructurales, como la urbanización o el crecimiento de las clases medias en el mundo emergente, que lo impulsarán. Con los fondos Echiquier Major y Echiquier Global su objetivo es captar ese crecimiento, pero sin incurrir en la volatilidad de fondos de bolsa emergente, a través de la inversión en compañías líderes en sus mercados y dependientes de más de uno, con capacidad de transformar las crisis en oportunidades para incrementar sus ventas y cuota de mercado, gracias a su poder de establecer precios.

“La volatilidad está haciendo sufrir a los inversores en renta variable, pero es el activo más adecuado para inversores de largo plazo, ante los bajos retornos que ofrece la renta fija”, explica. Sus fondos, con un horizonte de inversión recomendado de entre 3 y 5 años, pretenden ofrecer rentabilidades anuales de en torno al 10%. En tres años, Echiquier Major, centrado en el mercado europeo, ha ganado casi un 50% y en lo que va de año sube más de un 8%.

Y es que, en términos técnicos, las valoraciones de la bolsa europea están en niveles históricamente baratas frente a EEUU, lo que apunta la existencia de oportunidades. La cartera de este fondo, lanzado en 2005 y gestionado por Frédéric Plisson, está compuesta por unos 50 líderes europeos capaces de beneficiarse de su acceso a financiación barata y con inteligencia para sortear las crisis, gracias en parte a su fuerte exposición internacional y a su posición de liderazgo.

“El momento no es fácil para Europa y por eso nuestra estrategia se ha centrado en invertir en firmas europeas con menor exposición al Viejo Continente”, explica el experto, indicando que la exposición de ventas es del 50% y la otra mitad se divide entre EEUU y el resto del mundo. Compañías con una atractiva valoración y un potencial de revalorización del 50%, que actualmente encuentran con relativa facilidad. Y que analizan también desde un ángulo de ISR, en la medida en que esos criterios dan a largo plazo “mayor visibilidad y seguridad a los inversores”.

Así, si a finales de 2006 la liquidez del fondo llegó a máximos (puede llegar al 25%) fue porque los precios objetivos estaban ajustados y no encontraban compañías con este potencial, lo contrario de lo que ocurre ahora. “Europa está bajo presión, con lo que sus compañías ofrecen oportunidades a buen precio”, dice, poniendo como ejemplo el sector de lujo y el de software. El fondo tiene 755 millones de euros bajo gestión, aunque a través de mandatos la cifra se acerca a los 1.000 millones, y en su cartera, tiene firmas como Unilever, Danone, SAP o Volswagen, así como H&M, aunque no figura Inditex. Entre las españolas figura Amadeus, líder en el mercado de tráfico aéreo y con una buena valoración. No incluye bancos, porque ve valor en ellos pero no crecimiento, aunque sí incluye entidades que, como Prudential, tienen potencial.

El Echiquier Global, lanzado en 2010, sigue la misma estrategia, pero centrándose en la selección de firmas a nivel internacional, con una exposición del negocio a Europa aún menor, del 26% (con el 28% en EEUU y el 46% en el resto del mundo). Firmas seleccionadas por su equipo de 23 profesionales que analizan y visitan las compañías. “No todos los mercados están cayendo, pues EEUU lo está haciendo mejor de lo esperado, y ha evitado la recesión. Todavía hay crecimiento en el mundo”, apostilla Puybasset.

Con respecto a la situación europea, su escenario central es del mantenimiento de la eurozona (cree que para Grecia es más beneficioso estar que salir) y rechaza una catástrofe. “Europa afronta tiempos difíciles pero saldrá de la crisis más fuerte de lo que entró en ella”, afirma. La duración de la crisis dependerá de la rapidez con que se apliquen las reformas, dice, indicando su necesidad. Con respecto al hincapié de Hollande en el crecimiento, dice que es sólo un mensaje político, aunque cree que las reformas serán más profundas en España. “Ojalá los políticos en Francia fueran igual de valientes que los españoles”, afirma. Dos puntos positivos que observa son la debilidad del euro, que aumenta la competitividad frente a otras divisas, y la caída del coste energético.
 

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