El consumismo estadounidense, ¿un sueño del pasado?


La crisis financiera ha dejado un difícil legado a los consumidores estadounidenses. Para John Greenwood, economista jefe de Invesco, el viento está en contra de los consumidores, lo que se traduce en una modesta tasa de crecimiento del gasto de los hogares de EEUU. En la actualidad, muchos consumidores se encuentran repagando la deuda en hipotecas o tarjetas de crédito, lo que se traduce en aumentar su tasa de ahorro y reducir la de consumo. Este proceso lleva tiempo, lo que puede provocar que pasen varios años antes de que vuelva el boom consumista en EEUU.En opinión de Greenwood, en esta travesía en el desierto no sólo se verán afectados los ahorradores estadounidenses. También pasará factura a la inversión en equipos, a la propiedad comercial e inmobiliaria, así como a las condiciones crediticias y las previsiones de desempleo. En este escenario, cree que hasta que no se produzcan señales de mejora en las condiciones de la demanda, seguirá el proceso de reducción de los inventarios y aumento del desempleo. Además, destaca que las condiciones del mercado inmobiliario en el segmento comercial se encuentran todavía muy deprimidas lo que, en su opinión, tendrá un efecto en los promotores y bancos regionales por un periodo de, al menos, uno o dos años.Para Greenwood, la recuperación del sector privado en EEUU es frágil y con una alta dependencia de las ayudas gubernamentales. Como ejemplo pone lo visto en el tercer trimestre del pasado año, cuando el crecimiento vino de la mano del aumento del consumo de bienes duraderos y de la inversión en vivienda. En el primer caso se debió en gran parte al sector del automóvil, por los incentivos aplicados por el Gobierno. Y en el segundo, a los recortes fiscales de 7.500 millones de dólares para los compradores de primera vivienda. Si las ayudas no hubieran existido, el crecimiento habría sido anémico…

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