Brasil da el primer paso para la destitución de Dilma Rousseff: implicaciones para los inversores


El cerco político se estrecha en torno a Dilma Rousseff. Después del escándalo por el intento de aforamiento de Luiz Inácio Lula da Silva y de perder el apoyo de sus socios del Partido Progresista en el gobierno, la última vuelta de tuerca de la política brasileña ha sido la luz verde el pasado lunes por parte de la comisión parlamentaria especial del Congreso brasileño para la apertura del proceso de destitución parlamentaria de Rousseff, por 38 votos a favor y 27 en contra. “Los políticos de Brasil están causando un gran daño a la economía”, declara Xavier Hovasse, gestor de Carmignac, en una conversación reciente con Funds People. “Cuando Dilma Rousseff fue reelegida, nombró ministro de economía a Joaquim Levi. Él tenía una agenda perfecta para arreglar la economía, pero la oposición bloqueó sistemáticamente todas sus propuestas y esto ha puesto a Dilma en una terrible situación tan sólo para destruir al PT, el partido gobernante”, añade el experto.

No es el único inversor atento al proceso político de impeachment, habida cuenta de que Brasil cuenta con uno de los mercados más profundos de todo el universo emergente. “El comportamiento de los activos brasileños dependerá enteramente de la probabilidad que asigne el mercado a la destitución de Dilma Rousseff. Cualquier avance en ese frente definitivamente afecta el valor de los activos brasileños”, recalca Hovasse. Éste recuerda que “para que el juicio político sea viable son necesarios dos tercios de los votos en la Cámara Baja del Congreso brasileño (compuesto por 513 parlamentarios), y va a ser muy difícil alcanzar ese umbral”.

Hovasse está al frente de la gestión del Carmignac Emergents, uno de los fondos que cuentan con el sello de Consistencia de Funds People. El gestor explica que, actualmente, “es muy difícil invertir hoy en Brasil, porque hay muchísima volatilidad”. Sin embargo, la renta fija brasileña fue una de las apuestas que contribuyeron a los retornos del fondo durante 2015. Hovasse explica así su estrategia: “Invertimos mucho dinero en bonos desde septiembre del año pasado, porque había una gran diferencia entre el mercado de deuda y el de renta variable. El precio de los activos no era coherente; cuando miras el mercado de renta variable y el de renta fija brasileña, tienes la impresión de que los inversores en bolsa vienen de Marte y los que invierten en bonos vienen de Venus”.

Para hacerse una idea del tamaño de la divergencia, el gestor explica que, mientras que en la parte de renta fija se podían obtener rentabilidades reales del 8% - “el cupón de un bono brasileño a diez años era del 18%”, señala-, al mismo tiempo recuerda que “las acciones brasileñas no estaban reflejando en general -ni especialmente las que presentan un comportamiento parecido al de los bonos- un entorno de recesión”.

Este año, el Bovespa (índice más representativo de la bolsa brasileña) acumula un rendimiento cercano al 27%; muchos participantes del mercado han interpretado el rally como una apuesta de los inversores por el cambio político en el país. En todo caso, Hovasse considera que hay más oportunidades de obtener retornos en bonos brasileños que en bolsa: “En renta variable es un poco difícil, porque puedes perder un 7% sólo por la publicación de un artículo de prensa”, indica, en referencia a un hecho que sucedió realmente hace unas semanas. 

A pesar de todas estas señales, Hovasse emite un mensaje tranquilizador para los inversores. Considera que, a diferencia de los temores desatados por China y su modelo de crecimiento, el caso de Brasil no conlleva riesgo sistémico: “Los problemas de Brasil son problemas brasileños, de la misma manera que durante años los problemas de Argentina eran problemas exclusivamente de Argentina, no afectaron al resto de mercados emergentes”.

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